La Amazonía brasileña, considerada el mayor reservorio de biodiversidad y regulador climático del planeta, ha sufrido una transformación acelerada en los últimos 40 años.
Según el informe de MapBiomas, entre 1985 y 2024 se habrán perdido 52 millones de hectáreas de vegetación nativa, lo que representa el 18,7 % del bioma, de las cuales el 15,3 % están ocupadas por actividades humanas.
“Nos estamos acercando al umbral crítico del 20-25 % de pérdida, señalado por la ciencia como un posible punto de no retorno”, advierte Bruno Ferreira, investigador del estudio.
Expansión agropecuaria y presión extractiva en la Amazonía brasileña
Ganadería, agricultura, silvicultura y minería avanzan sobre el bosque tropical.
La conversión de la cubierta vegetal ha sido drástica:
- Pastizales: de 12,3 millones de hectáreas en 1985 a 56,1 millones en 2024
- Agricultura: de 180 mil hectáreas a 7,9 millones, con un crecimiento de 44 veces
- Silvicultura: de 3.200 a 352 mil hectáreas, un aumento de 110 veces
- Minería: de 26 mil a 444 mil hectáreas
Estas actividades han reemplazado principalmente a los bosques primarios, que representan el 95 % de la vegetación nativa eliminada.

El avance de la soja y los límites de la moratoria
El cultivo de soja ocupa el 74 % del área agrícola en la Amazonía, con impactos directos en la cobertura forestal.
La soja se consolidó como el principal cultivo del bioma, con 5,9 millones de hectáreas en 2024. Aunque existe una moratoria comercial que prohíbe la compra de soja en áreas deforestadas después de 2008, el estudio revela que 4,3 millones de hectáreas fueron destinadas al cultivo tras esa fecha.
De ellas, 769 mil hectáreas corresponden a conversión directa de bosques, mientras que el resto se desarrolló sobre pastizales y tierras previamente transformadas.
Sequías y pérdida de cuerpos de agua
La deforestación intensifica la aridez del bioma y afecta humedales, manglares y zonas aluviales.
La pérdida de vegetación ha generado impactos visibles en el ciclo hídrico. Entre 1985 y 2024, se redujeron 2,6 millones de hectáreas de zonas cubiertas de agua, incluyendo bosques inundables, apicums y manglares secos.
Ocho de los diez años más secos del bioma ocurrieron en la última década, evidenciando una tendencia preocupante hacia la desertificación.
Regeneración y resiliencia: señales de esperanza
La vegetación secundaria ocupa el 2 % del bioma y muestra capacidad de recuperación en áreas no deforestadas nuevamente.
En 2024, se registran 6,9 millones de hectáreas de vegetación secundaria, en proceso de regeneración ecológica. Aunque la deforestación sigue afectando principalmente a los bosques primarios (88 %), estas áreas muestran potencial de recuperación si se protegen adecuadamente.
Foto de portada: EFE



