Después de más de dos años de trabajos, la modernización de la Central Hidroeléctrica Quebrada de Ullum concluyó con un hecho histórico: la erogación de un gran caudal de agua sobre el cauce del Río San Juan. Fue un espectáculo poco habitual que recordó la fuerza natural del río, convertido en protagonista luego de años de sequía.
La obra estuvo a cargo de Energía Provincial Sociedad del Estado (EPSE) y contempló el recambio de piezas esenciales como la turbina y el generador, además de nuevos sistemas de seguridad. Estas mejoras prolongarán por al menos dos décadas la vida útil de la central, una de las más importantes de la provincia.
Para comprobar el funcionamiento de la maquinaria renovada, se realizaron pruebas durante tres días que exigieron liberar picos de hasta 116 metros cúbicos por segundo desde el dique. Esta liberación extraordinaria, que no ocurría desde 2016, fue cuidadosamente planificada para garantizar seguridad y evitar impactos negativos en la población.
El caudal adicional no alcanzó a recorrer toda la extensión del río, pero transformó por horas el paisaje aguas abajo del dique, ofreciendo a vecinos y visitantes una postal inusual. Más allá del impacto visual, este operativo cumplió un rol ambiental clave al contribuir a la recarga de los acuíferos subterráneos de la provincia.

Energía limpia y modernización sustentable
La Central Hidroeléctrica Quebrada de Ullum, con una potencia de 45 MW, se posiciona ahora como la más moderna de la provincia gracias a la incorporación de tecnología automatizada. Su actualización garantiza un suministro eléctrico más estable y seguro, aportando energía renovable al sistema nacional.
Este tipo de obras refuerza el rol de San Juan como referente en generación hidroeléctrica. En un contexto de sequías recurrentes, la gestión eficiente de las represas y centrales resulta fundamental para sostener la producción energética y agrícola sin comprometer los recursos naturales.
La modernización también abre camino a nuevas estrategias de recarga hídrica, integrando la producción de energía con la preservación ambiental. Al liberar agua al cauce natural del Río San Juan, se multiplica el impacto positivo: energía limpia, recarga de acuíferos y revitalización de un ecosistema que es esencial para el futuro de la provincia.

El valor del Río San Juan en la vida ambiental y social
El Río San Juan es la columna vertebral del ecosistema provincial. Su cauce, que se nutre de los deshielos cordilleranos, alimenta una vasta red de canales de riego que sostienen la agricultura local. Desde viñedos hasta cultivos de hortalizas dependen de su caudal para desarrollarse en una región de clima árido.
Además de su importancia productiva, el río actúa como reservorio natural de agua subterránea. Gran parte de la población y la industria sanjuanina se abastece de acuíferos que se recargan precisamente gracias a estas filtraciones. Cada liberación controlada de caudal, como la realizada en Ullum, refuerza ese delicado equilibrio hídrico.
El río también tiene un fuerte valor cultural y recreativo. Sus márgenes fueron históricamente espacios de encuentro y de identidad para la población local. Mantener vivo su cauce no solo preserva un ecosistema, sino también un patrimonio natural ligado a la historia y la vida diaria de los sanjuaninos.



