El avance de la deforestación global coincide con un debilitamiento preocupante de la legislación europea contra importaciones perjudiciales.
En un momento donde los bosques están desapareciendo a un ritmo alarmante, Europa está reconsiderando sus estrategias de protección.
El papel de Europa en la deforestación no es pasivo; sus acciones contribuyen al problema. La legislación de la UE, conocida como Reglamento contra la Deforestación Importada, busca asegurar que productos como soja, aceite de palma, y cacao no provengan de áreas deforestadas.
No obstante, las propuestas actuales de modificar la ley para facilitar su aplicación han generado críticas por potencialmente reducir su efectividad.
La situación es urgente: millones de hectáreas de bosque se pierden anualmente. La Alianza Cero Deforestación insta a la UE a mantener intactas las obligaciones del Reglamento Europeo para productos libres de deforestación, alertando que cualquier debilitamiento representaría un retroceso ambiental y económico.
No para de crecer la deforestación global
Según la FAO, de 2015 a 2025, el planeta ha perdido en promedio 10,9 millones de hectáreas de bosque al año. Las tasas más altas de deforestación se observan en África y América del Sur, donde los bosques son reemplazados por cultivos como soja y pastos para ganado.
El World Resources Institute reporta que la pérdida de bosques alcanzó niveles históricos en 2024, con una pérdida de 6,7 millones de hectáreas de bosques tropicales primarios.
El mercado europeo sigue vinculado a la deforestación a través de sus importaciones de materias primas. La UE es el segundo mayor importador mundial de productos asociados a la deforestación, como la soja y el aceite de palma.
En Brasil, un porcentaje significativo de exportaciones de soja y carne de vacuno hacia la UE podría proceder de tierras deforestadas ilegalmente.
En 2023, la UE aprobó el EUDR, diseñado para requerir que las empresas demuestren que sus productos no provienen de tierras deforestadas desde 2020.
Sin embargo, el Reglamento está bajo presión política, con Estados Unidos argumentando que podría dañar las relaciones comerciales, a pesar de registrar una pérdida neta anual de 120,000 hectáreas de bosques.
La Comisión Europea enfrenta críticas por intentar desregular normas ambientales cruciales. La campaña Hands Off the Nature busca movilizar a la sociedad civil para proteger las regulaciones ambientales y asegurar la aplicación estricta del EUDR. Actualmente, ha reunido más de 350,000 firmas, con una meta de medio millón.
La Alianza Cero Deforestación, que incluye organizaciones como Greenpeace y WWF, subraya que cualquier dilución del reglamento podría suponer un grave retroceso en la protección de la naturaleza en Europa, especialmente en el contexto de la crisis climática y la pérdida de biodiversidad.



