La Unión Europea (UE) ha propuesto una modificación normativa que permitiría elevar el límite máximo de glifosato en el agua hasta 398,6 microgramos por litro. Una cifra 4.000 veces superior al umbral vigente en países como España, actualmente fijado en 0,1 microgramos por litro.
La medida ha generado una ola de críticas por parte de organizaciones ambientalistas, que advierten sobre sus potenciales impactos en la biodiversidad y la salud humana.
Glifosato: el herbicida más usado y más cuestionado
El glifosato es un herbicida de amplio espectro desarrollado en los años 70, ampliamente utilizado en la agricultura industrial para eliminar malezas. Su uso se ha masificado, especialmente en cultivos transgénicos resistentes, como la soja, el maíz y el algodón modificados genéticamente.
Desde su aparición, ha sido objeto de intensos debates científicos y políticos. En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, lo clasificó como “probablemente cancerígeno para humanos”.
Estudios recientes también han vinculado el glifosato con alteraciones hormonales, daños reproductivos y efectos sobre el microbioma intestinal.

Impacto ambiental y persistencia en ecosistemas
El uso intensivo de glifosato tiene efectos negativos sobre la biodiversidad, al reducir la presencia de plantas silvestres, lo que afecta a insectos, aves y otros organismos que dependen de ellas.
Además, se ha detectado su presencia en suelos, aguas superficiales y subterráneas, lo que genera preocupación por su persistencia y movilidad en el ambiente.
¿Qué dice la Unión Europea?
Desde Bruselas, las autoridades defienden que la revisión es parte de un esfuerzo por reforzar el control de sustancias peligrosas, mejorar la coherencia normativa y alinear los estándares con los planes hidrológicos de cuenca.
Según la Directiva Marco del Agua (DMA), el 46 % de las aguas superficiales y el 24 % de las subterráneas en la UE no alcanzan un buen estado químico, aunque existen diferencias significativas entre países.
El Consejo de Europa argumenta que la actualización de la Directiva de Sustancias Prioritarias busca incluir contaminantes emergentes y considerar los efectos acumulativos de mezclas químicas, no solo sustancias individuales.
Glifosato y fauna: efectos sobre anfibios, abejas y más
El glifosato también ha sido identificado como un disruptor endocrino, con efectos sobre el sistema hormonal de la fauna silvestre.
Los anfibios son especialmente vulnerables, pero también se han documentado impactos en abejas, según estudios de la Red Europea contra los Plaguicidas.
Una decisión que pone en juego la salud ambiental
La revisión del límite del glifosato en el agua plantea un debate de fondo sobre el modelo agrícola dominante, la gestión de sustancias químicas y la priorización de la salud pública y la biodiversidad.
En un contexto de crisis climática y pérdida acelerada de especies, reducir los estándares de protección ambiental puede tener consecuencias irreversibles.



