Las emisiones de Estados Unidos aumentaron un 2,4% en 2025, rompiendo con dos años consecutivos de reducción.
De esta forma, el incremento de gases de efecto invernadero (GEI) revirtió la tendencia positiva que el país mantuvo en 2023 y 2024.
Así lo señalan los últimos datos de Rhodium Group: el estudio detalla que las emisiones de Estados Unidos crecieron más rápido que la economía el año pasado.
Es que, mientras el PBI real tuvo una expansión del 1,9%, las emisiones subieron un 2,4%. Esto revirtió la disociación entre emisiones y actividad económica de los tres años anteriores.
A pesar del aumento, las emisiones en Estados Unidos fueron un 6% inferiores a los niveles prepandemia de 2019. También resultaron un 18% menores a las de 2005.

El carbón y los centros de datos impulsaron el aumento de emisiones de Estados Unidos
El aumento se debió principalmente a los sectores de la construcción y la energía. Los edificios comerciales, con centros de datos y operaciones de minería de criptomonedas a la cabeza, impulsaron la demanda de electricidad el 2,4%.
Esta demanda se concentró en las regiones de Texas, el Atlántico Medio y el Valle de Ohio.
El aumento de los precios del gas natural y la creciente demanda de energía impulsaron la generación de electricidad a partir de carbón, que se disparó el 13%.
Esto resultó en un aumento del 3,8% en las emisiones del sector eléctrico. En este escenario, algunas compañías retrasaron sus planes de cierre de plantas de carbón.
Las temperaturas invernales más frías impulsaron mayor demanda de calefacción.
Esto elevó las emisiones directas del uso de combustible en los edificios residenciales en un 6,8%, debido a que la gran mayoría de los hogares utilizan gas natural.
Por su parte, las emisiones del sector industrial aumentaron modestamente un 1,3% debido a mayor actividad. Las de petróleo y gas repuntaron ligeramente un 0,5% por el aumento de la producción.
A pesar de la actividad récord de viajes, las emisiones del transporte se mantuvieron esencialmente estables con un 0,1%. Esto se debió a la creciente adopción de vehículos híbridos y eléctricos.
Las políticas antiambientalistas de Trump, un riesgo a futuro
Rhodium Group subrayó que las emisiones de Estados Unidos el año pasado no se vieron especialmente afectadas por las políticas de la Administración del presidente Donald Trump.
Sin embargo, proyectó que estas podrían tener efectos cada vez mayores en los próximos años.
En concreto, pronosticaron que las emisiones de GEI de Estados Unidos disminuirán en 2035 entre un 26% y un 35% por debajo de los niveles de 2005.

Esto representa una desaceleración «sustancial» en la reducción de emisiones en comparación con las previsiones de la firma para 2024, cuando proyectaba una disminución del 38-56% para 2035.
Esta desaceleración se debe en gran parte a los cambios en los créditos fiscales impulsados por el Congreso.
También influyó la derogación de las regulaciones climáticas por parte de la Administración Trump.
«Aún no estamos viendo los efectos directos de estos cambios de política en las emisiones del país», señaló la fuente.
Sin embargo, «esto podría cambiar en el próximo año o dos, en particular si la demanda de electricidad de los centros de datos continúa aumentando».
El crecimiento de los vehículos eléctricos puede estancarse ante la ausencia de créditos fiscales federales y políticas regulatorias en Estados Unidos.
Esto, según la entidad, mantendría más altas las emisiones del sector del transporte en Estados Unidos.
La firma señaló además que el Gobierno republicano dejó de recopilar y reportar una «gran cantidad de datos» sobre emisiones de GEI. Estos datos son «esenciales» para sus informes sobre el cambio climático.
«Dada la hostilidad del Gobierno con respecto a la recopilación de datos relacionados con el cambio climático, es posible que no recibamos más inventarios durante esta administración», agregó.
Un momento preocupante para la lucha climática
La publicación del informe tuvo lugar apenas unos días después de que Trump anunciara la retirada de EEUU de 66 organizaciones internacionales.
Algunas de ellas están relacionadas con la lucha contra el cambio climático, como la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático, el IPCC o la IRENA.
El país se desvinculó además del Acuerdo de París en 2025. También dejó patente su salida de la acción internacional con su no participación en la Cumbre del Clima de Belém (COP30).



