Los compromisos climáticos de los grandes Estados emisores

Las metas nacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero no están a la altura de la emergencia climática, especialmente las de los países más contaminantes, advierte la ONU, seis años después del Acuerdo de París.

El objetivo del acuerdo es limitar el calentamiento por debajo de +2 ºC, e incluso a +1,5 ºC, respecto a la era preindustrial.

Pero la primera serie de “Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional” (NDC) presentadas por los países abocaba al planeta a un aumento de la temperatura de entre +3 ºC y +4 ºC.

Los Estados debían anunciar sus nuevos compromisos a finales de 2020, pero más de la mitad no lo hicieron, a la espera de la COP26 sobre el clima, que se celebrará en noviembre en Glasgow (Reino Unido), tras su aplazamiento el año pasado debido a la pandemia.

En su primera NDC de 2016, China, responsable de más del 25% de las emisiones mundiales, se comprometió a reducir su intensidad carbono –las emisiones de CO2 respecto al PIB–, entre 60 y 65% para 2030 y alcanzar su pico alrededor de esa fecha.

China se halla en vías de alcanzar esa meta, y a la vez el presidente Xi Jinping anunció en septiembre de 2020 un nuevo propósito: la neutralidad carbono para 2060.

Sin embargo, Pekín todavía no ha ofrecido ningún detalle sobre su plan ni inscrito su NDC revisada.

A la vez, el grupo Climate Action Tracker (CAT) sigue considerando que los compromisos chinos son “muy insuficientes”.

Segundo emisor mundial, Estado Unidos se comprometió bajo la presidencia de Barack Obama a reducir sus emisiones de entre 26 y 28% para 2025, respecto a 2005.

Esta meta podría alcanzarse pese a la retirada temporal de Estados Unidos del Acuerdo de París, durante la presidencia de Donald Trump. Con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, Estados Unidos se fijó el objetivo de neutralidad carbono para 2050.

Está previsto además que el presidente anuncie la NDC revisada durante la cumbre internacional sobre el clima prevista el jueves y viernes en formato virtual.

La UE se comprometió en 2015 a reducir sus emisiones de CO2 en al menos 40% para 2030 respecto a 1990. El objetivo fue aumentado en diciembre a “al menos 55%” para 2030.

Pero, según el CAT, este sigue siendo incompatible con las metas de París.
Fuera de la UE, Reino Unido ya inscribió la neutralidad carbono en su ley y prevé reducir sus emisiones en 68% para 2030, respecto a 1990.

Como en el caso de China, el compromiso inicial de India se basa en una reducción de la intensidad carbono: entre 33 y 35% para 2030 respecto a 2005. Una trayectoria “compatible” con un mundo a +2 ºC, según el CAT.
India no anunció todavía una nueva NDC.

Rusia, que se adhirió formalmente al Acuerdo de París en 2019, formuló su primera contribución nacional a finales de 2020.
Retoma su compromiso precedente de reducir 30% sus emisiones respecto a 1990, una meta juzgada “considerablemente insuficiente” por el CAT.

Japón se comprometió en 2016 a reducir sus emisiones en 26% para 2030 respecto a 2013. Su nueva NDC sometida en marzo de 2020 no modificó esta cifra.

Pero el primer ministro Yoshihide Suga anunció un objetivo de neutralidad carbono en 2050 y el gobierno aseguró que presentará una revisión “ambiciosa” de su NDC.

Entre los otros grandes países emisores, Brasil, México, Australia y Corea del Sur presentaron –sin anunciarlas públicamente– sus NDC revisadas, pero sin reforzar sus objetivos, según expertos.

El CAT cree que las metas de México y Brasil habrían incluso retrocedido.
Indonesia, Canadá, Arabia Saudita y Sudáfrica no depositaron nuevos compromisos, incluso si este último acaba de revelar un proyecto más ambicioso.

En total, unos 80 países que representan menos de 30% de las emisiones mundiales presentaron sus NDC revisadas. Según la ONU, su impacto conjunto supondría menos de un 1% de reducción de emisiones de aquí a 2030, respecto a 2010, muy lejos del 45% necesario estimado por los científicos.

A largo plazo, el Acuerdo de París cita un objetivo de “equilibrio” entre las emisiones y la absorción de gases de efecto invernadero, “en el transcurso de la segunda mitad del siglo”.

Por eso, cada vez más países anuncian fechas más precisas y próximas para la neutralidad carbono, la mayoría para 2050.

Pero para alcanzarla, es necesario a corto plazo “planes coherentes y creíbles para reducir las emisiones de CO2 de 45% de aquí a 2030”, según el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

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