El humedal del Parque Finky volvió a ocupar un lugar central en la agenda ambiental de Lomas de Zamora. Este espacio natural, además de albergar numerosas especies de flora y fauna nativas, cumple una función estratégica frente a los efectos del cambio climático, ya que actúa como reservorio de agua durante lluvias intensas y contribuye a moderar las temperaturas durante los períodos de calor extremo.
En este contexto, el Municipio organizó una jornada participativa junto a vecinos y organizaciones socioambientales para analizar una propuesta de ordenanza destinada a garantizar la conservación de este valioso ecosistema urbano.
Asimismo, el encuentro permitió intercambiar experiencias y sumar aportes relacionados con la gestión hídrica, la prevención de inundaciones y el relevamiento de la biodiversidad presente en el área, fortaleciendo así el proyecto antes de su tratamiento legislativo.

Una ordenanza para conservar el sistema hídrico del Arroyo Galíndez
La iniciativa propone declarar como «Humedal Protegido Arroyo Galíndez» al conjunto integrado por el humedal y reservorio del Parque Finky, el Canal Santa María y el tramo del arroyo que aún conserva su cauce natural.
Por un lado, la propuesta busca resguardar la función hídrica del sistema, fundamental para amortiguar excedentes de agua durante eventos de precipitaciones intensas. De esta manera, se pretende reducir riesgos de anegamientos en sectores urbanos cercanos.
Por otro lado, el proyecto contempla la protección de los procesos ecológicos que permiten la supervivencia de numerosas especies de plantas, aves, anfibios e insectos. Además, establece criterios para ordenar usos e intervenciones futuras, promoviendo políticas permanentes de conservación y restauración ambiental.
De basural a refugio de biodiversidad
El avance de esta propuesta representa también un reconocimiento al trabajo sostenido de vecinos y organizaciones de Temperley y Turdera que, durante años, impulsaron la recuperación de un espacio degradado.
Gracias a distintas acciones comunitarias, un antiguo basural a cielo abierto logró transformarse en uno de los entornos naturales con mayor riqueza biológica dentro del distrito.
En consecuencia, el proyecto de protección busca asegurar que los esfuerzos realizados durante décadas tengan continuidad, preservando tanto el valor ecológico como el uso social y educativo del lugar para las futuras generaciones.

Los beneficios de conservar humedales en grandes centros urbanos
Los humedales urbanos son considerados infraestructuras naturales esenciales para las ciudades modernas. Su capacidad para absorber grandes volúmenes de agua permite disminuir el impacto de tormentas intensas y reducir la presión sobre los sistemas de drenaje.
Además, funcionan como reguladores térmicos naturales. La presencia de agua y vegetación ayuda a reducir las denominadas «islas de calor», un fenómeno cada vez más frecuente en áreas densamente urbanizadas.
A su vez, estos ecosistemas capturan carbono, mejoran la calidad del aire, filtran contaminantes y ofrecen refugio a numerosas especies de fauna silvestre. También generan espacios de recreación, educación ambiental y contacto con la naturaleza, fortaleciendo la calidad de vida de la población.
Avanza el censo arbóreo y la forestación en los barrios
Paralelamente a la iniciativa vinculada al humedal, el Municipio desarrolla un amplio censo de árboles junto a la Facultad de Agronomía de la UBA.
Las tareas ya alcanzaron calles y espacios públicos de Temperley, Lomas, Banfield, San José, Lamadrid, Parque Barón, Santa Marta, Centenario Budge y Fiorito. Actualmente, los trabajos continúan en Santa Catalina.
Por medio de herramientas digitales, cada ejemplar es fotografiado y georreferenciado, generando información técnica que permite planificar nuevas acciones de forestación urbana. Además, continúan las plantaciones participativas en distintos barrios, una estrategia que busca ampliar la cobertura vegetal, mejorar la calidad ambiental y fortalecer la adaptación de la ciudad frente a los desafíos climáticos del futuro.



