Un nuevo estudio científico realizado en Perú expone una realidad alarmante sobre la contaminación de su altiplano.
Al parecer, la cuenca del lago Junín enfrenta niveles extremos de contaminación por metales pesados: en particular, arsénico, plomo y cadmio.
Por ello, hoy el riesgo carcinogénico es de un 100% para la población adulta y la exposición es crítica en niños.
La investigación, publicada en Science of the Total Environment, analizó 211 muestras de suelo alrededor del lago Junín (también conocido como Chinchaycocha).
Este evaluó 14 metales pesados, metaloides y oligoelementos y alcanzó resultados contundentes: el 99% del área estudiada presenta niveles de contaminación de «muy altos» a «ultra altos«.
«Son niveles de arsénico altísimos, también de plomo y cadmio«, explicó a SciDev.Net Samuel Pizarro, investigador de la Dirección de Servicios Estratégicos Agrarios del Instituto Nacional de Innovación Agraria.
Y alertó que estos están «muy por encima de los umbrales aceptables» y «el riesgo cancerígeno sumado es inadmisible».

Perú: un ecosistema emblemático en peligro por la contaminación
El lago Junín se ubica a 4.100 metros sobre el nivel del mar y es la segunda masa de agua más grande del país.
La zona alberga aproximadamente 50.000 personas entre áreas urbanas y rurales, y forma parte de la Reserva Nacional de Junín.
Sin embargo, el impacto de esta contaminación se extiende mucho más allá. Según Pizarro, las aguas del lago alimentan el río Mantaro, que irriga valles agrícolas aguas abajo.
Por ello, el impacto de los metales pesados «llega a 1,3 millones de personas porque parte de las aguas luego son usadas en los valles y en represas», señaló el investigador.
Las concentraciones de arsénico, plomo, cadmio y zinc superan los umbrales ecológicos en más de 100 veces en las zonas agrícolas.
El estudio también destaca la presencia significativa de cromo, elemento grave para la salud humana.
Origen histórico de la contaminación en Perú
Dennis Ccopi, coautor del trabajo, explicó que este ecosistema emblemático se convirtió en un «sumidero de metales y metaloides» que se acumulan en agua, sedimentos y suelos de pastoreo.
Esto afecta directamente a los alimentos y expone a las comunidades locales.
La fuente de esta contaminación proviene de pasivos ambientales de minas abandonadas desde hace casi un siglo.

La tradición minera de la zona altoandina supera los 300 años, a lo que se suma la ganadería y urbanización actuales.
«Hay un proceso de bioacumulación porque los animales alrededor del lago consumen forraje contaminado», agregó Pizarro, señalando que los metales pesados ingresan así a la cadena alimentaria.
Metodología innovadora con inteligencia artificial
El estudio fue realizado por investigadores del Instituto Nacional de Innovación Agraria del Perú y la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza. Una de sus fortalezas es el uso de un muestreo sistemático con grillas alrededor del lago.
Los investigadores emplearon un modelo de machine learning con validación cruzada para asegurar la robustez de los datos.
«Esta concentración se compara con variables ambientales a lo que se suma el cálculo de cuántos días está inundada el área», detalló Pizarro.
El sistema podría aplicarse en otras zonas similares.
Anna Heikkinen, investigadora de la Universidad de Helsinki que no participó del estudio, confirmó que los resultados coinciden con hallazgos en la cuenca del río Mantaro y la región de Huaraz.
«La contaminación relacionada con la minería en los altos Andes del Perú representa un grave riesgo ecológico, socioeconómico y para la salud de la población local», señaló.
Heikkinen espera que «las autoridades peruanas consideren seriamente este estudio para proteger el bienestar de la población local, los animales y el medio ambiente».
FUENTE: Martín De Ambrosio, para SciDev.Net



