Las intensas lluvias que azotaron Santa Marta a inicios de febrero de 2026 dejaron al descubierto la magnitud de la crisis de residuos en el Caribe colombiano. Toneladas de basura arrastradas por el río Manzanares terminaron acumuladas en las playas, afectando uno de los destinos turísticos más visitados del país.
El fenómeno puso en evidencia la deficiente gestión de residuos y la falta de conciencia ciudadana, agravada por el frente frío y el mar de leva, que devolvieron los desechos hacia la costa.
Emergencia marítima: el buque encallado
El buque cisterna Intergoo VII quedó varado en la playa Los Cocos debido al fuerte oleaje. La Dimar (Dirección General Marítima) confirmó que el operativo de desencallamiento concluyó sin afectaciones a la tripulación ni al medio marino, gracias a un trabajo conjunto con el sector privado.
El incidente, captado por drones, mostró no solo la emergencia marítima, sino también el nivel de contaminación del mar Caribe.
Impacto de las precipitaciones
Las lluvias alcanzaron niveles históricos: cerca de 140 milímetros en 36 horas, un récord en décadas. Sus efectos fueron devastadores:
- 40 barrios inundados.
- Dos vías principales destruidas.
- Colapso del puente Mendihuaca, interrumpiendo la comunicación con Riohacha y el Parque Tayrona.
- Suspensión de clases en la Universidad del Magdalena.
La Alcaldía cerró playas, prohibió la salida de embarcaciones pequeñas y recomendó rutas alternas hacia La Guajira para reducir riesgos.

Tragedias humanas
En el barrio Vista Hermosa (Gaira), un deslizamiento sepultó viviendas y causó la muerte de Zulma y su hijo Richard, mientras otros dos familiares fueron rescatados con vida. En Vista al Mar, el colapso de casas intensificó la tragedia, con vecinos removiendo escombros para salvar atrapados.
El alcalde Carlos Pinedo pidió apoyo a Barranquilla para atender la emergencia, reconociendo que las capacidades locales estaban desbordadas.
Críticas ciudadanas y estructurales
El empresario y músico Guillermo Vives, hermano de Carlos Vives, denunció que la crisis no puede atribuirse solo a las lluvias: “La verdadera emergencia viene gestándose desde hace años, producto de la desidia, la mala administración y el saqueo permanente del erario público”.
Vives señaló la falta de sistemas de acueducto y alcantarillado capaces de mitigar daños, y criticó el silencio de la ciudadanía: “Ese silencio nos convierte en cómplices involuntarios de las fechorías que hoy tienen a la ciudad colapsada”.
Dimensión regional
La emergencia en Santa Marta refleja un problema estructural del Caribe colombiano, donde la falta de infraestructura y la gestión deficiente de residuos se combinan con fenómenos climáticos extremos. El impacto ambiental —playas cubiertas de basura, contaminación marina y riesgo para la biodiversidad— se suma a las pérdidas humanas y materiales, mostrando la necesidad de políticas integrales de resiliencia urbana y ambiental.
La crisis de Santa Marta es un recordatorio de que los desastres naturales se agravan por la falta de planificación y gestión. La basura arrastrada por las lluvias no solo afecta la imagen turística de la ciudad, sino que revela un problema profundo de gobernanza y cultura ciudadana. Sin cambios estructurales, las tragedias seguirán repitiéndose en un contexto de cambio climático y vulnerabilidad creciente.



