En diciembre de 2018, tres barcos abandonados en el arroyo Las Vacas rompieron sus amarras y chocaron contra el puente giratorio de Carmelo. El impacto lo dejó torcido e intransitable, aislando a la ciudad de 18 mil habitantes durante semanas. Aunque las reparaciones concluyeron en febrero de 2019, el incidente marcó un antes y un después en la memoria local.
Como respuesta, el gobierno de Tabaré Vázquez autorizó mediante decreto la compra directa de servicios para retirar 10 embarcaciones en mal estado, con un costo de US$ 1,2 millones. El fundamento fue claro: riesgo para la navegación, peligro de contaminación y amenaza a la infraestructura nacional.
La situación actual
Años después, el problema persiste. El alcalde de Carmelo, Luis Parodi, confirmó que tres embarcaciones pesqueras siguen semihundidas en el arroyo, pese a figurar en el listado oficial de barcos a retirar. Según denunció, están derramando combustible y contaminando la zona.
El arroyo Las Vacas, con 17 kilómetros navegables y una profundidad de 3 a 4 metros, es vital para la región:
- Alberga el puerto comercial que conecta Carmelo con Tigre (Argentina).
- Cuenta con astilleros privados y uno del MTOP.
- Funciona allí la Escuela de Reparaciones Navales de la UTU.
- Es escenario de eventos deportivos como el Triatlón de Carmelo, el más antiguo del país.
La presencia de barcos abandonados contrasta con estas actividades, generando preocupación ambiental y social.

Riesgo de contaminación
Parodi advirtió que los barcos están en terrenos privados y que, ante una creciente, la contaminación podría expandirse.
El derrame de combustible afecta directamente la calidad del agua y pone en riesgo tanto a la fauna como a las actividades humanas vinculadas al arroyo.
Reclamos y falta de definición
Meses atrás, autoridades locales plantearon el tema al Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) durante una recorrida por la zona. La Dirección Nacional de Hidrografía respondió que el asunto estaba “en estudio”. Sin embargo, a nivel departamental no existe jurisdicción para actuar, lo que mantiene la incertidumbre sobre cuándo se retirarán las embarcaciones.
El caso de Carmelo refleja cómo la falta de resolución en torno a los barcos abandonados se convierte en un problema ambiental y de infraestructura. El recuerdo del accidente de 2018 sigue presente, y la comunidad espera que las autoridades nacionales cumplan con el decreto de 2019 para garantizar la seguridad y proteger el patrimonio natural del arroyo Las Vacas.



