El estadounidense Ernie Dosio, millonario de 75 años y reconocido por su historial de caza de grandes animales en África, murió en Gabón tras ser atacado por una manada de cinco elefantas con una cría. El incidente ocurrió en la selva tropical de Lope-Okanda, mientras participaba en una expedición de caza de antílopes por la que había pagado 40.000 dólares.
Dosio, propietario de un viñedo en California y coleccionista de trofeos de caza, había abatido previamente elefantes, leopardos, rinocerontes, búfalos y leones. El ataque fue repentino: los animales surgieron de la maleza y embistieron al grupo. El cazador profesional que lo acompañaba resultó gravemente herido, mientras que Dosio murió en el acto.
Aunque era considerado un hombre “popular y entusiasta conservacionista” por sus colegas, su actividad como cazador de trofeos lo situaba en el centro de un debate global sobre la caza de elefantes en África.

La polémica de la caza de trofeos
La muerte de Dosio reaviva la discusión sobre la gestión de la fauna africana:
- Botsuana y la soberanía: con la mayor población de elefantes del mundo, reabrió la caza regulada y acusa a Occidente de “paternalismo” por cuestionar sus políticas.
- Argumentos a favor: la caza genera ingresos (hasta 50.000 dólares por ejemplar), emplea a comunidades locales y reduce conflictos humano-elefante.
- Argumentos en contra: organizaciones internacionales denuncian que se mata fauna con fines comerciales, afectando la estructura social de las manadas y reduciendo poblaciones.
- Conflicto Alemania-Botsuana: Alemania sugirió prohibir la importación de trofeos, lo que provocó una amenaza del presidente de Botsuana de enviar 20.000 elefantes al país europeo.
- Caza furtiva vs. legal: la caza furtiva por marfil sigue siendo la mayor amenaza, con unos 17.000 elefantes abatidos al año, diferenciándose de la caza regulada en países como Zimbabue, Tanzania y Namibia.
Un conflicto de convivencia
En regiones como el Delta del Okavango, la creciente población de elefantes compite por recursos con comunidades locales, generando tensiones. La caza legal suele enfocarse en ejemplares viejos y machos grandes, mientras que los críticos sostienen que incluso esa práctica altera la dinámica social de las manadas.
La muerte de Ernie Dosio expone la complejidad del debate sobre la caza de trofeos en África. Para algunos países, es una herramienta de gestión y fuente de ingresos; para los conservacionistas, una práctica que amenaza la biodiversidad y la ética de la conservación.
El caso recuerda que la relación entre humanos y elefantes sigue siendo uno de los dilemas más intensos de la conservación global.



