A 80 días del operativo de traslado, el quebracho blanco ubicado en la avenida Padre Luchesse de Villa Allende (Córdoba) comienza a mostrar signos alentadores de recuperación.
Brotes verdes, flores y frutos emergen en su nuevo emplazamiento, a pocos metros de donde había crecido, lo que indica que el árbol mantiene actividad biológica y podría adaptarse al cambio.
Un traslado polémico entre el desarrollo urbano y la preservación ambiental
La decisión de mover el árbol generó tensiones entre autoridades y vecinos, en medio de una obra vial estratégica para la ciudad.
El trasplante se concretó el 13 de julio para permitir el ensanchamiento de la avenida, uno de los principales accesos a la ciudad.
La medida fue defendida por el municipio como necesaria para mejorar la conectividad, pero ambientalistas y vecinos autoconvocados cuestionaron el riesgo que implicaba para el ejemplar, considerado patrimonio natural y símbolo local.
Cuidados intensivos y monitoreo técnico
El árbol recibe asistencia diaria con fertilizantes, compost, fungicidas y protección climática para estimular su recuperación.
Desde el traslado, el quebracho es atendido por personal especializado bajo la supervisión de la Municipalidad de Villa Allende. Las tareas incluyen:
Fertilización radicular y foliar
Riego constante y control de humedad
Cinchos de protección contra vientos y anomalías climáticas
Aplicación de fungicidas biológicos
Uso de tierra negra enriquecida con compost para estimular nuevas raíces
“Ya se avizoran brotes verdes. El árbol está en mejores condiciones que al momento del traslado”, señaló Felipe Crespo, secretario de Gobierno en dialogo con el portal La Voz.
El quebracho blanco muestra signos de recuperación tras su traslado
Un proceso lento pero esperanzador
La recuperación total podría tardar uno o dos años, pero los primeros signos son positivos.
Antes del traslado, el ejemplar fue sometido a una poda selectiva de ramas secas para reducir su carga energética y facilitar la llegada de luz solar.
Técnicos advierten que la confirmación de su supervivencia solo será posible en el mediano plazo, aunque los brotes, flores y frutos actuales son considerados indicadores de vitalidad.
Reforestación urbana y planificación ambiental
El municipio acompaña el proceso con un programa paralelo de forestación en distintos puntos de la ciudad.
Además del monitoreo diario del quebracho, se desarrolla un plan de reforestación urbana que busca compensar el impacto de las obras y fortalecer la infraestructura verde de Villa Allende. La iniciativa incluye plantaciones nativas en espacios públicos y zonas estratégicas.
“Todos queremos que el árbol se salve. Lo que se logró hasta ahora es alentador. La obra también avanza y representa un beneficio para la ciudad”, concluyó Crespo.
En la isla rusa de Kolyuchin, en el mar de Chukotka, un grupo de osos polares convirtió una antigua estación polar abandonada en su inesperado refugio. Las imágenes, registradas con drones durante una expedición científica, muestran a los animales explorando casas y almacenes en ruinas, utilizando las estructuras como protección frente al viento y la nieve.
La base científica fue clausurada a inicios de la década de 1990, tras la caída de la Unión Soviética, y desde entonces la naturaleza reclamó poco a poco el espacio. Actualmente, los restos de la estación sirven como guarida improvisada para los depredadores más grandes del Ártico, que encuentran allí un resguardo en un entorno cada vez más cambiante.
En las cercanías de la estación también habita una numerosa colonia de morsas, lo que explica la constante presencia de osos en la zona. La isla, situada frente a la costa nororiental de Rusia, se convirtió en un punto clave para el estudio de la fauna ártica y de las adaptaciones que la vida silvestre desarrolla ante las nuevas presiones ambientales.
Este fenómeno no es un caso aislado. En distintas partes del Ártico, los osos polares utilizan refugios humanos abandonados como estrategia para resguardarse, una tendencia que parece intensificarse a medida que avanza el deshielo.
Los osos polares convirtieron en una estación soviética abandonada en un refugio del Ártico sur
Un escenario de adaptación y riesgo
El uso de estas infraestructuras abandonadas genera situaciones de riesgo tanto para los animales como para investigadores y exploradores que aún visitan la región. En muchas bases activas se implementaron medidas preventivas, como barreras en ventanas o tablones disuasorios en puertas, que evitan accidentes sin dañar a los osos.
La convivencia forzada entre fauna y restos humanos refleja la vulnerabilidad de una especie que depende del hielo marino para cazar. Ante la reducción de esas plataformas, los osos se ven obligados a acercarse más a la costa y, en consecuencia, a los vestigios de la presencia humana.
El fenómeno también reabre el debate sobre la necesidad de políticas que reduzcan la huella de abandono en el Ártico y fortalezcan la conservación, mitigando la atracción de los animales hacia infraestructuras que no fueron diseñadas para ellos.
El estado de conservación del oso polar
El oso polar está catalogado como especie vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La principal amenaza que enfrenta es la pérdida de hábitat debido al retroceso del hielo marino, que limita sus posibilidades de caza y reduce su acceso a focas, su principal fuente de alimento.
El cambio climático aceleró la disminución del hielo en el Ártico, lo que obliga a los osos a recorrer distancias cada vez mayores en busca de alimento y refugio. Esta situación aumenta la mortalidad de los ejemplares jóvenes y reduce las tasas de reproducción, poniendo en riesgo la viabilidad de las poblaciones a largo plazo.
La ocupación de infraestructuras humanas abandonadas, como la estación de Kolyuchin, es un síntoma de esta presión ambiental. Aunque les proporciona un resguardo inmediato, no soluciona la raíz del problema: la desaparición de su hábitat natural.
Una especie que necesita de los humanos
La conservación del oso polar requiere acciones globales frente al cambio climático y estrategias locales de protección. Esto incluye desde la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero hasta la gestión responsable de los espacios abandonados en el Ártico, para minimizar riesgos y apoyar la coexistencia pacífica con la fauna.
Las imágenes difundidas desde la isla no solo muestran una curiosidad visual, sino que también exponen la necesidad urgente de replantear la relación con el entorno. En ellas, los osos encarnan la resiliencia de la naturaleza, pero también la fragilidad de un ecosistema que se encuentra en la primera línea de la crisis climática.
Se cumplen 15 años de la sanción de la Ley de Glaciares, que llegó luego de una fuerte presión de la sociedad civil, de la comunidad científica y de las organizaciones ambientales.
La norma se convirtió en un hito en la historia jurídica ambiental argentina al establecer la protección de los glaciares y del ambiente periglacial como reservas estratégicas de agua y patrimonio natural nacional.
Qué sucede hoy y cuáles son los desafíos a nivel ambiental, normativo y de políticas aplicables.
A 15 años de la Ley de Glaciares: la situación y el reclamo
La Ley de Glaciares convirtió a la Argentina, además, en el primer país del mundo en sancionar una normativa nacional de protección de estos ecosistemas. Se trata de un antecedente valorado internacionalmente en plena crisis climática y que hoy corre riesgo frente a políticas negacionistas que buscan desandar ese camino.
La campaña de Greenpeace al cumplirse 10 años de la Ley de Glaciares. (Foto: Greenpeace).
Durante estos 15 años, la norma enfrentó cuestionamientos por parte de sectores vinculados a la megaminería, que buscaron limitar su alcance. Sin embargo, en 2019 la Corte Suprema de Justicia ratificó su constitucionalidad, consolidándose como una herramienta esencial para la política ambiental del país.
El fallo reafirmó que los glaciares y el ambiente periglacial son bienes de carácter público y que, en contextos de conflicto, los derechos colectivos como el acceso al agua prevalecen por sobre intereses individuales.
«Los glaciares en nuestro país son fundamentales ya que, funcionan como nuestras fábricas de agua. Lo que la megaminería nos quiere sacar cuando amenaza la ley es a nuestras cuencas y ríos», explica Enrique Viale, presidente de la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas.
«Desde la cordillera alimentan a poblaciones mucho más allá de las fronteras provinciales. De ellos depende una enorme trama de vida, inclusive la actividad económica y la salud de nuestros ecosistemas», agrega. «En ese sentido, los glaciares y su ambiente periglaciar son fábricas de vida. Están cada vez más amenazados por la crisis climática, y por eso tenemos que cuidarlos más que nunca», remarca.
Amenazas actuales y desafíos pendientes
El retroceso acelerado de los glaciares, agravado por la crisis climática global, expone retos inmediatos para la implementación de la Ley. En los últimos años, se registró la mayor pérdida de glaciares desde que existen mediciones, y en Argentina el retroceso es la tendencia dominante en los glaciares monitoreados.
Desde Greenpeace Argentina alertan por la urgencia de garantizar controles efectivos y medidas de protección reales sobre estas reservas estratégicas de agua dulce. En lugar de retroceder en su cuidado con intentos de invalidación de la Ley.
“El retroceso sin precedentes de los glaciares expone la fragilidad de nuestra seguridad hídrica. Cuidarlos es un deber con las generaciones presentes y con quienes vendrán, porque sin glaciares no hay futuro posible.”, afirma Agostina Rossi Serra, especialista en biodiversidad de la ONG a nivel local.
Glaciares en retroceso. (Foto: Greenpeace).
Especialistas advierten que, junto con las promesas de grandes ingresos económicos, se utilizan hoy los argumentos de la transición energética y la extracción de minerales críticos para justificar la flexibilización de la Ley. Así también abren paso a proyectos extractivos en zonas que deberían permanecer protegidas.
También remarcan que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) otorga beneficios extraordinarios a las corporaciones mineras, lo que aumenta la presión para vulnerar la normativa ambiental.
«La paradoja es que, en nombre de la transición energética, se está proponiendo destruir ecosistemas que son los que hoy nos ayudan a cuidar el planeta», agrega Pía Marchegiani, directora ejecutiva adjunta de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).
«La Ley de Glaciares fue una ley con amplio apoyo popular y también científico. La evidencia científica ha avanzado en estos 15 años y nos confirma que es un ecosistema que cumple funciones vitales en el suministro de agua y en la mitigación del cambio climático”, sostiene.
El pedido de las comunidades locales
En los territorios, las comunidades vienen denunciando que, aunque la Ley existe, no siempre se cumple. La Asamblea Jáchal No Se Toca recordó que, a 10 años del derrame de cianuro y mercurio en Veladero, los impactos sobre la cuenca del río Jáchal persisten.
La experiencia comunitaria se convirtió en prueba de las falencias del sistema de control, sostienen. “Recordamos que, en 2018, el juez Sebastián Casanello elevó a juicio la causa contra el exsecretario de Ambiente Juan José Mussi y el exdirector del IANIGLA Ricardo Villalba por vulnerar la Ley de Glaciares.
En su resolución sostuvo que elaboraron un documento en contradicción con la ley que impidió inventariar y proteger cuerpos de hielo en la cordillera de San Juan. Allí opera la mina Veladero de Barrick Gold.
Casanello concluyó que esos incumplimientos afectaron derechos humanos fundamentales, como el acceso a un ambiente sano y al agua, lo que le generó un perjuicio a nuestra comunidad”, afirmó Saúl Zeballos, referente de la Asamblea Jáchal No se Toca.
Los desafíos por delante
A los 10 años de la sanción de la ley. (Foto: Greenpeace).
Los especialistas coinciden en que proteger la Ley frente a intentos de modificación es indispensable para garantizar su vigencia.
En este sentido, apuntan a reforzar los controles, garantizar la transparencia de la información pública. Además, asegurar presupuestos adecuados para el monitoreo de glaciares y ambiente periglacial y para la actualización del inventario son medidas clave.
A 15 años de su sanción, la Ley de Glaciares se mantiene como un pilar fundamental de la política ambiental argentina.
Tres organizaciones líderes en sostenibilidad —Biodiversity Intelligence, la Fundación para la Equidad en los Mercados Ambientales (FEMP) y Cercarbono— anunciaron una alianza internacional para acelerar el desarrollo de mercados de biodiversidad de alta integridad.
El eje central será la implementación de la Metodología de Inteligencia de la Biodiversidad (BIM), aplicada al Programa de Certificación de Biodiversidad de Cercarbono, y el acompañamiento técnico a proyectos de conservación en mercados globales.
BIM: una herramienta científica para medir y certificar biodiversidad
Dos indicadores clave permiten evaluar la salud ecológica y emitir créditos de biodiversidad confiables
El BIM es un marco riguroso que permite medir, monitorear y gestionar impactos en biodiversidad. Su innovación radica en dos indicadores:
Estado de Desempeño de la Biodiversidad (BPS): compara la integridad ecológica de las áreas intervenidas con ecosistemas de referencia
Índice de Integridad de la Naturaleza (NIS): ofrece una medida única y transversal de la salud de la biodiversidad en todos los grupos funcionales
Estos indicadores permiten emitir créditos de biodiversidad que reflejan mejoras reales, canalizando inversión hacia proyectos de restauración y conservación.
Inversión con propósito: rentabilidad ambiental, social y económica
El marco BIM fortalece la confianza de empresas e instituciones financieras en proyectos basados en la naturaleza.
Gracias a esta metodología, los proyectos pueden:
Medir resultados ecológicos con precisión
Monitorear impactos a lo largo del tiempo
Optimizar estrategias de gestión para mejorar la resiliencia
Esto crea condiciones para que empresas e inversores cumplan sus compromisos de sostenibilidad, generando rentabilidad mensurable en términos ambientales, sociales y económicos.
Organizaciones líderes en sustentabilidad apuestan por la conservación
Salvaguardas y legitimidad territorial
FEMP garantiza que los proyectos cumplan estándares sociales, ambientales y de gobernanza.
Como parte de la alianza, FEMP actuará como observador técnico y coordinador de salvaguardas, asegurando que los proyectos se alineen con:
Marcos internacionales de sostenibilidad
Enfoques territoriales basados en contextos locales y prioridades comunitarias
Esto garantiza que los créditos de biodiversidad sean legítimos, sostenibles y socialmente aceptables.
Voces de liderazgo: ciencia, equidad y economía natural
Los directores de las organizaciones destacan el potencial transformador de la alianza
“La biodiversidad es el sistema operativo de la vida. Su protección debe ser una responsabilidad compartida”, afirmó Patricio Lombardi (FEMP)
“Combinamos innovación científica, salvaguardas y certificación para atraer capital y beneficiar ecosistemas y comunidades”, señaló Alex Saer (Cercarbono)
“Esta metodología empodera a certificadores y desarrolladores, abriendo camino a economías que favorezcan la naturaleza”, destacó Nahuel Schenone (Biodiversity Intelligence)
Hacia una economía regenerativa basada en la biodiversidad
Los créditos de alta integridad se consolidan como pilares de los nuevos mercados ambientales.
Esta alianza marca un hito pionero en la expansión de los créditos de biodiversidad a escala global, creando nuevas oportunidades de inversión positiva y posicionando la economía natural como un modelo viable, resiliente y alineado con los desafíos ecológicos del siglo XXI.
Las familias empresarias más acaudaladas de América Latina han invertido US$1.400 millones en inversiones de impacto hasta 2025, y planean destinar otros US$725 millones durante el próximo año, según el informe Impact Portfolios of Latin American Families, elaborado por la Saïd Business School de la Universidad de Oxford junto a la red The ImPact.
De las 70 familias participantes, el 85 % está activamente invirtiendo en sectores como:
Educación (41 %)
Biodiversidad y conservación (30 %)
Energías limpias (28 %)
Agricultura sostenible (27 %)
Además, el 76 % planea mantener o ampliar sus inversiones, mientras que un 9 % ha decidido reducirlas, reflejando un ecosistema más experimentado, donde algunas familias avanzan con convicción y otras ajustan sus estrategias.
Desafíos estructurales y oportunidades de mejora
La falta de acuerdos de calidad, experiencia técnica y métricas rigurosas limita el crecimiento del sector.
El estudio señala que, más allá del deseo de invertir con propósito, persisten obstáculos clave:
Dificultad para medir el impacto social y ambiental
Falta de experiencia en los equipos de inversión
Acceso limitado a acuerdos de calidad
Para movilizar más capital de forma efectiva, los autores proponen fortalecer capacidades locales, consolidar redes de apoyo y mejorar los servicios de asesoría profesional especializados en impacto.
Empresas familiares apuestan por las inversiones de impacto ambiental en Latinoamérica
Participación directa y enfoque estratégico
Menos del 4 % delega completamente las decisiones de inversión a terceros.
Las familias empresarias no solo invierten, sino que participan activamente en la toma de decisiones.
Aquellas con más de 10 años de experiencia destinan más del 20 % de sus activos a estrategias de impacto, mientras que los nuevos participantes suelen invertir menos del 5 %.
Para quienes no adoptan este modelo, la filantropía tradicional sigue siendo el camino más frecuente.
Compromiso regional y valores compartidos
El 90 % de las inversiones se mantiene en América Latina, con foco en comunidades desatendidas.
Las inversiones tienen un fuerte enfoque geográfico, con el 90 % concentrado en la región. El 82 % busca reforzar su compromiso con las comunidades locales, y el 37 % prioriza apoyar a poblaciones históricamente excluidas.
Además, el 25 % está dispuesto a asumir más riesgo o aceptar menores retornos si eso genera un impacto positivo.
Filantropía estratégica y legado empresarial
Las inversiones de impacto permiten alinear patrimonio, propósito y transformación social.
Este modelo representa una evolución de la filantropía tradicional, donde el capital no solo se dona, sino que se invierte con intención transformadora, alineando valores familiares, visión empresarial y compromiso regional.
Originario de Asia Occidental, el pistacho llegó a Argentina en los años 80, pero recién en la última década comenzó a desplegar su potencial agroindustrial.
Hoy se cultivan unas 7.500 hectáreas, de las cuales 6.500 están en San Juan, y el resto se distribuye entre Mendoza, Catamarca, La Rioja, La Pampa, San Luis, Neuquén y Río Negro, según datos de la Cámara de Productores Pistacheros.
Requisitos agronómicos y desafíos hídricos
El pistacho demanda climas extremos y sistemas de riego eficientes para prosperar en ambientes desérticos.
Este cultivo requiere inviernos fríos y veranos muy cálidos, típicos de regiones áridas. Sin embargo, también es altamente demandante de agua, lo que obliga a implementar tecnologías de riego por goteo para optimizar el recurso.
Se estima que se necesitan entre 250 y 300 litros por m² al año, y que con 1.500 m³ de agua por hectárea se pueden obtener hasta 1.500 kg de pistachos, según el grupo Iberopistacho.
Frutos del Sol y SolFrut: pioneros en la producción nacional
Empresas sanjuaninas lideran el desarrollo del sector con enfoque exportador y estrategias de economía circular
La firma Frutos del Sol, con 150 empleados, cultiva 1.100 ha, cosecha 600 y comercializa 1,5 millones de kilos al año, de los cuales el 80 % se exporta a China, Brasil, Chile y Europa. Todo el proceso —pelado, secado, limpieza, almacenamiento, separación y tostado— se realiza in situ, bajo estrictos estándares fitosanitarios.
Por su parte, SolFrut, del grupo Phronesis, inició su producción en 2019 y proyecta incorporar 100 ha por año hasta 2035, con un rendimiento estimado de 2.500 a 3.000 kg por ha y una inversión de US$35.000 por hectárea. La empresa utiliza energía fotovoltaica para el bombeo de agua y evalúa instalar paneles solares para su futura planta de secado.
La producción de pistacho crece en Argentina
Sustentabilidad y eficiencia hídrica
El riego presurizado por goteo permite ahorrar hasta un 70 % del agua en zonas en crisis hídrica.
En el Departamento 25 de Mayo, donde opera SolFrut, se implementa riego por goteo con eficiencia del 90 %, lo que permite usar solo el 30 % del agua que requeriría un sistema tradicional.
Propiedades nutricionales y demanda global
El pistacho combina sabor, salud y estabilidad comercial en mercados internacionales.
Utilizado ancestralmente en la gastronomía árabe, el pistacho se popularizó en recetas como el “chocolate dubai”. Según la doctora Carol Kotilar, ayuda a reducir el colesterol LDL, mejorar la presión arterial y optimizar el metabolismo de los hidratos de carbono.
Con un precio internacional estable que supera los US$10 por kilo, el pistacho genera una red de servicios agroindustriales que promueve el empleo local y el agregado de valor.
El INTA presentó recientemente un mapa de zonificación para identificar las zonas más aptas para el cultivo del pistacho, consolidando su expansión en Argentina.
La Universidad Nacional de los Comechingones le dio la bienvenida a la primavera con una actividad que combinó celebración y conciencia ambiental. En el marco de las fechas del Día del Estudiante y del Profesor, la institución organizó la plantación de árboles en su calle principal.
La iniciativa se realizó el 24 de septiembre e involucró a docentes, personal no docente y estudiantes, quienes trabajaron junto a jóvenes de la Escuela Modelo de Educación Integral. También participaron alumnos que representan a la universidad en distintas disciplinas deportivas, reforzando el espíritu comunitario.
La acción se enmarca dentro del Plan Forestal de la UNLC, que busca aumentar la presencia de especies nativas y promover la educación ambiental desde la práctica. En esta ocasión, se plantaron cinco ejemplares de acacia, aportados por la Municipalidad de la Villa de Merlo a través de su Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
Este gesto fue más que una actividad simbólica: representó la unión de la comunidad universitaria con el compromiso de sembrar futuro y responsabilidad ecológica, reforzando el rol de la educación superior en la transformación hacia sociedades más sustentables.
La UNLC celebró la primavera con una plantación de árboles. Foto: UNLC.
El impacto ambiental de la reforestación urbana
La plantación de árboles en entornos urbanos genera beneficios significativos que van más allá de lo estético. Los ejemplares de acacia, al igual que otras especies nativas, contribuyen a mejorar la calidad del aire al absorber dióxido de carbono y liberar oxígeno, ayudando a mitigar los efectos del cambio climático.
Su presencia también regula la temperatura local. En calles y avenidas, la sombra de los árboles disminuye el efecto de “isla de calor” que provocan el asfalto y las construcciones. Esto no solo aporta confort, sino que también reduce el consumo energético al disminuir la necesidad de climatización en los edificios cercanos.
Otro beneficio clave es la capacidad de los árboles para retener agua de lluvia y reducir la escorrentía, lo que ayuda a prevenir inundaciones en zonas urbanas. Además, generan hábitats para aves e insectos, favoreciendo la biodiversidad incluso en contextos de alta urbanización.
Los árboles, a su vez, tienen un efecto positivo en la salud física y emocional de las personas. Estar rodeados de verde mejora la percepción de bienestar, disminuye los niveles de estrés y fomenta la interacción social. En entornos educativos, estos espacios naturales potencian el aprendizaje y el sentido de pertenencia a la comunidad.
La UNLC celebró la llegada de la primavera con una plantación de árboles. Foto: UNLC.
Educación, ambiente y comunidad
Con esta acción, la Universidad Nacional de los Comechingones refuerza su compromiso de integrar la educación ambiental en la vida cotidiana. La participación conjunta de estudiantes, docentes y autoridades refleja que la sustentabilidad se construye de manera colectiva.
La siembra de acacias en la calle Héroes de Malvinas se convierte en un símbolo del vínculo entre la universidad y su entorno social, uniendo celebración con conciencia ecológica. Además, deja una huella tangible que crecerá en el tiempo y servirá como recordatorio del papel que cada generación tiene en el cuidado del planeta.
De esta manera, la institución no solo celebró una fecha significativa en el calendario académico, sino que también envió un mensaje claro: cada árbol plantado es una inversión en el futuro, un acto de resistencia frente al cambio climático y una muestra de que el conocimiento y la acción ambiental pueden caminar juntos hacia un mundo más justo y sostenible.
¿Sabías que una simple gota de agua podría generar electricidad? La piezoelectricidad y los nanogeneradores triboeléctricos (TENG) abrieron la puerta a una forma de energía renovable, la energía de lluvia, o «energía azul».
Aunque la cantidad de energía generada por gota es mínima, los avances científicos están transformando esta idea en una tecnología viable para dispositivos específicos.
Avances tecnológicos: de la teoría a la práctica
La «piezoelectricidad» estudia la corriente eléctrica generada por materiales cuando estos se deforman por el impacto de las gotas de agua.
Los primeros estudios sobre la energía de la lluvia en la década de 2010 se enfrentaron al desafío de generar una corriente eléctrica significativa. Sin embargo, el desarrollo de los nanogeneradores triboeléctricos (TENG) en 2012 marcó un punto de inflexión.
Buscan generar electricidad con agua de lluvia o rocío.
Estos dispositivos aprovechan la triboelectrificación, un intercambio de cargas eléctricas que ocurre cuando una gota de agua impacta y se separa de una superficie especial.
Los investigadores lograron hitos importantes:
Científicos de la City University of Hong Kong crearon un generador que, con una sola gota, encendió 100 bombillas LED.
Un físico de la Universidad de Twente (2020) ideó un mecanismo que produce cargas eléctricas estables por meses, un avance crucial para el almacenamiento de esta energía.
Los usos de la energía de la lluvia y la combinación que proponen los científicos españoles
En este caso, combinarían energía solar y de lluvia.
A pesar de estos avances, es poco probable que esta energía reemplace a la solar o cargue un teléfono celular. La energía contenida en la lluvia es menos del 0,1% de la energía solar. Su verdadero potencial reside en alimentar dispositivos de bajo consumo. La energía azul podría ser la solución para:
Sensores ambientales y dispositivos portátiles.
Sistemas en tuberías y ríos que no requieran baterías.
Tecnologías del Internet de las Cosas (IoT) y ciudades inteligentes.
Ahora, un ambicioso proyecto liderado por investigadores españoles del Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla, llamado 3DScavengers, busca crear paneles solares transparentes que también generen electricidad a partir de la lluvia. Estos paneles híbridos solar-lluvia serían una fuente constante de energía, sin importar el clima.
También están trabajando en el proyecto DropEner para el que han desarrollado miles de pequeños minigeneradores llamados Trecxels, que son más pequeños que una gota. Y en los que el óxido de indio-estaño facilita que sean transparentes para que se puedan poner en paneles, ventanas o techos sin molestar.
Aunque se enfrentan a desafíos como la velocidad de las gotas, estas innovaciones demuestran el potencial de una fuente de energía que no requiere combustibles y es totalmente autosuficiente.
Un simple juego de un chicho de ocho años en un bosque de Pensilvania, Estados Unidos, dio lugar a un hallazgo científico que cambió la forma en que los ecólogos entienden las interacciones entre plantas e insectos.
Hugo Deans encontró unas extrañas «semillas» que resultaron ser agallas de roble, formaciones protectoras creadas por avispas para sus larvas.
Lo que parecía una anécdota casual se convirtió en el inicio de una investigación revolucionaria. Por qué y qué puertas abrió.
El hallazgo inesperado: la increíble manipulación de las avispas de las agallas
El nene supuso que eran semillas caídas de los árboles, así que las recogió y se las mostró a su padre. Andrew, profesor de entomología, pronto reconoció que lo que su hijo había encontrado no eran semillas, sino agallas de roble.
Las agallas del roble. (Foto: Mundo Lanar).
El estudio, publicado en la revista American Naturalist, revela una estrategia de supervivencia inesperada. Las avispas de las agallas no solo manipulan al roble para que construya un refugio nutritivo para sus crías, sino que también engañan a las hormigas.
¿Cómo lo hacen? Algunas agallas desarrollan un capuchón carnoso de color rosado, químicamente similar a las semillas que las hormigas buscan para alimentarse, un proceso conocido como mirmecocoria.
Este capuchón contiene ácidos grasos que atraen a las hormigas, que las transportan a sus nidos creyendo que son alimento.
Una vez en la colonia de hormigas, las larvas de avispa quedan protegidas de depredadores y de las condiciones climáticas adversas. Así, las avispas logran que las hormigas actúen como guardianas involuntarias, un nivel de manipulación que asombró incluso a los científicos más experimentados.
Investigación y aplicaciones futuras de este hallazgo
Para confirmar esta hipótesis, los investigadores realizaron una serie de experimentos controlados. Grabaron a las hormigas interactuando con agallas con y sin capuchón, y los resultados fueron contundentes: solo las agallas con el señuelo químico eran transportadas. El análisis confirmó la presencia de los compuestos grasos que desencadenan este comportamiento.
Cómo logran engañar las avispas a la hormigas.
Este hallazgo no solo amplía la teoría ecológica, sino que también tiene implicaciones en otros campos. La comprensión de esta química de la manipulación podría inspirar nuevas investigaciones sobre cómo ciertos compuestos pueden atraer o repeler insectos.
Este descubrimiento demuestra que la manipulación química es un fenómeno común en la naturaleza, desde hongos que controlan el comportamiento de insectos hasta parásitos que alteran a sus hospedadores.
Así, un simple juego infantil reveló una de las interacciones ecológicas más complejas conocidas hasta la fecha, un recordatorio de que la ciencia puede estar en los lugares más inesperados.
Una nueva etapa de investigación oceánica en expediciones del CONICET está en marcha en la Argentina. La expedición «Un relato de 2 cañones submarinos« zarpa con un equipo multidisciplinario de científicos argentinos para explorar las profundidades del Mar Argentino.
A bordo del buque de investigación Falkor, oceanógrafos, biólogos y geólogos colaborarán para desentrañar los secretos de los cañones submarinosBahía Blanca (frente a Viedma, Río Negro) y Almirante Brown (frente a Rawson, Chubut).
La Dra. Laura A. Ruiz Etcheverry, una de las investigadoras principales, detalló los objetivos de la misión a La Nueva. Apuntan a entender cómo la corriente de Malvinas desvía y fertiliza la plataforma continental argentina, una zona de gran importancia pesquera.
Las impresionantes imágenes del fondo del mar argentino que causan furor. (Foto: captura video- Ocean Schmidt).
La expedición utilizará tecnología de punta, incluyendo boyas a la deriva y vehículos autónomos, para analizar las corrientes, la temperatura, la salinidad y los niveles de oxígeno en las profundidades.
Un estudio integral del ecosistema marino
La misión no se limita a un solo campo; es una aproximación integral para comprender el sistema oceánico. Los científicos analizarán el fitoplancton y el zooplancton, los pilares de la cadena alimenticia marina. Como explica Etcheverry, «si no hay fitoplancton, no hay peces».
El equipo también examinará la geología del fondo marino y la interacción de los sedimentos con las corrientes. La expedición utilizará el ROV SuBastian, un vehículo operado de forma remota, para tomar muestras y capturar imágenes del fondo oceánico. Ofrecerá una visión sin precedentes de la vida en estas profundidades.
Esta campaña representa un esfuerzo conjunto de varias instituciones clave, como el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA-UBA-Conicet) y la Universidad Nacional del Sur (UNS), entre otras.
Este proyecto busca proteger los recursos naturales y promover un uso sostenible de los ecosistemas marinos, reconociendo la importancia de la fertilidad de estas aguas para la economía y la biodiversidad del país.
Las áreas a investigar
Sistema de Cañones Submarinos Bahía Blanca (40° – 42°S): ubicado a 500 kms. de la ciudad de Viedma, provincia de Río Negro.
Sistema de Cañones Submarinos Almirante Brown (44° – 45°S): ubicado a 450 kms. de la localidad de Rawson, provincia de Chubut.
La nueva expedición al fondo del mar.
Las actividades incluyen el mapeo del fondo marino y la medición de velocidades a lo largo de la columna de agua con ecosondas adosadas al buque Falkor (inofensivos para la biota marina). Esto se realiza para conocer la forma del fondo y cómo son las corrientes.
Según explicó Etcheverry, la experiencia se podrá seguir por streaming, aunque «no tanto como en campañas anteriores». Esto porque ahora, el objetivo es mirar más a pequeña escala como para tomar muestras de agua y seguirlas en el microscopio.
«Sin embargo, sí habrá contenido relacionado con la parte geológica. El ROV SuBastian (vehículo de operación remota) se utilizará cinco veces para tomar muestras de sedimentos y observar el fondo. Si aparece algún animal interesante, los biólogos embarcados podrán mostrar lo que estamos viendo, aclaró.
El streaming está asociado a las bajadas del ROV. Hay días estimados, pero es solo un aproximado. Como el barco funciona las 24 horas y depende de cuándo lleguemos a la zona de estudio, es difícil establecer un horario exacto.
Ciencia en vivo: educación, curiosidad y conexión social
El primer streaming del CONICET, que presentó a la famosa estrella y una novedad de criaturas, generó récords de audiencia y despertó el interés de niños, jóvenes y docentes en la ciencia marina.
La iniciativa busca difundir conocimiento, generar contenidos educativos y fortalecer vocaciones científicas en todo el país.