Un estudio publicado en Nature Geoscience por investigadores de la Universidad de Cornell (EE. UU.) propone una solución sorprendentemente accesible y efectiva para enfrentar la crisis climática: enterrar residuos de madera —como ramas, restos de poda, muebles desechados o subproductos de la tala— a más de dos metros de profundidad en suelos forestales.
La técnica, pensada para bosques gestionados y áreas de producción maderera, busca evitar que ese material se queme o se descomponga en superficie, procesos que liberan grandes cantidades de CO₂ a la atmósfera. Enterrada, en cambio, la madera queda aislada del oxígeno, ralentizando su degradación y permitiendo un secuestramiento de carbono duradero, incluso por siglos o milenios.
Impacto potencial global
Según el modelo desarrollado por el equipo de Cornell:
- Si se implementa a escala global entre 2025 y 2100, podría eliminar entre 770 y 937 gigatoneladas de CO₂,
- Esto equivaldría a reducir la temperatura global hasta en 0,42 °C, una cifra significativa en el contexto de los Acuerdos de París
- En un escenario nacional, EE. UU. podría alcanzar la neutralidad de carbono para 2050 enterrando el 66 % de los residuos leñosos de sus bosques gestionados
Aplicaciones de los residuos de madera más allá del bosque
Aunque el mayor potencial está en zonas forestales, los investigadores también ven oportunidades en:
- Zonas urbanas, como el reciclaje de poda de árboles
- Huertos, frutales y sistemas agroforestales
- Residuos postindustriales de muebles o aserraderos
En el estado de Nueva York, ya se están estudiando casos piloto en huertos que exploran la posibilidad de lograr carbono neutralidad con esta técnica.
Beneficios adicionales: desde incendios hasta empleos verdes
- Reducción del riesgo de incendios forestales, al retirar biomasa combustible
- Creación de empleo en logística y manejo de residuos leñosos
- Aprovechamiento de infraestructura ya existente, como maquinaria de tala, caminos rurales y excavadoras
Desafíos técnicos y ambientales
A pesar de su simplicidad, el enfoque aún requiere investigación en aspectos clave:
- Posibles emisiones de metano en condiciones anaeróbicas
- Impactos sobre la salud del suelo y la biodiversidad edáfica
- Viabilidad territorial y social en distintos contextos
- Costos logísticos según escala y geografía
- Los autores señalan que demostraciones a gran escala serán fundamentales para validar su sostenibilidad.
Una solución climática circular y complementaria
A diferencia de otras tecnologías de captura de carbono, este método:
- No requiere infraestructura compleja ni reactores químicos
- Aprovecha residuos ya existentes, transformándolos en activos climáticos
- Es compatible con estrategias como la reforestación y la restauración ecológica
«Enterrar madera no es solo una técnica de secuestro de carbono; es una vía hacia una gestión más resiliente, circular y regenerativa de nuestros recursos naturales», señalan los investigadores.



