La capital cubana enfrenta una situación crítica: la acumulación de basura en calles y aceras se ha convertido en parte del paisaje cotidiano. En barrios como Centro Habana, los desperdicios permanecen durante días, generando malos olores, plagas y focos de infección.
Vecinos denuncian abandono estatal, aunque muchos temen represalias por quejarse públicamente.
Campañas oficiales sin resultados
Hace tres meses, el Gobierno lanzó una campaña para “higienizar” la ciudad, prometiendo un punto de quiebre en la recolección de residuos. Sin embargo, la situación se ha agravado.
El primer ministro Manuel Marrero reconoció que los resultados no son visibles, mientras la población percibe la basura como un reflejo del deterioro general del país, marcado por la caída del PIB, la escasez de alimentos, los apagones y una migración masiva sin precedentes.
Escasez de combustible y colapso del sistema
Las autoridades atribuyen el colapso a la falta de camiones y combustible, crisis que se profundizó tras el corte del suministro petrolero desde Venezuela. Según el Financial Times, Cuba contaba a fines de enero con apenas 15 a 20 días de reservas de petróleo, tras recibir un único cargamento desde México de 84.900 barriles, muy por debajo de los 37.000 barriles diarios que importaba en promedio en 2025.
La falta de recursos ha llevado al Estado a recurrir a presos con condenas menores para recoger basura sin equipos adecuados, evidenciando la precariedad del sistema.

Emergencia sanitaria
El problema trasciende lo estético y se ha convertido en una emergencia de salud pública. Los vertederos improvisados funcionan como criaderos de mosquitos transmisores de dengue y chikunguña.
- En 2025, Cuba reconoció una epidemia de estas enfermedades, aunque dejó de publicar cifras oficiales.
- La Organización Panamericana de la Salud reportó más de 81.000 contagios y al menos 65 muertes, más de la mitad en menores de edad.
- La proliferación de mosquitos y ratas aumenta el riesgo de enfermedades como dengue y zika.
Factores estructurales de la crisis
La problemática se caracteriza por:
- Escasez de recursos: falta de combustible y camiones recolectores, que convierte esquinas en vertederos permanentes.
- Colapso de la infraestructura: contenedores insuficientes, dañados o robados, reducen la capacidad de almacenamiento.
- Impacto sanitario: residuos a cielo abierto generan lixiviados tóxicos y olores fuertes, afectando la calidad de vida.
- Narrativa oficial: el gobierno atribuye el problema a “indisciplinas sociales” e impone multas por mala disposición de desechos, sin reconocer plenamente la crisis estructural.
Una crisis que refleja el deterioro nacional
La acumulación de basura en La Habana es solo una expresión visible de la profunda crisis económica y social que atraviesa Cuba. La falta de combustible, el deterioro fiscal y la caída de la economía han colapsado servicios básicos, agravando la emergencia sanitaria y aumentando la vulnerabilidad de la población.
La crisis de residuos en La Habana muestra cómo la fragilidad económica y energética impacta directamente en la salud pública.
La basura acumulada en Cuba no solo degrada el entorno urbano, sino que se convierte en un foco de enfermedades que amenaza a miles de personas. La emergencia exige medidas urgentes de gestión y cooperación internacional para evitar que la situación se convierta en una catástrofe sanitaria de mayor escala.



