En la Escuela Técnica Nº 539 de Rosario, un proyecto innovador está cambiando la forma de ver los residuos. Con la técnica de termofusión, transforman plásticos en productos de diseño.
Los estudiantes de secundaria no solo crean objetos coloridos y originales, entre los que se ven bolsos, billeteras y pilotos de lluvia, sino que también generan conciencia ambiental. Además, apuntan a financiar el mantenimiento de su escuela.
Cómo nació el proyecto

La iniciativa, según relató el diario La Capital, surgió a fines del año pasado, impulsada por la necesidad. Alumnos de primer y segundo año, que preparaban una obra sobre la prevención del dengue, usaron envoltorios de galletitas y alfajores para crear los vestuarios de sus personajes.
Este primer paso les abrió los ojos a las posibilidades del reciclaje. El siguiente avance fue aprender termofusión, un proceso que utiliza calor para unir plásticos.
Con esta técnica, crearon banderas con bolsas de leche y envases de galletas que aún adornan la escuela.
El proyecto dio un gran salto cuando fue seleccionado para el “Fondo Jóvenes en Acción Climática Rosario”, recibiendo una financiación de $ 4,5 millones. Con estos fondos, la escuela pudo adquirir dos termofusionadoras y tres máquinas de coser. Así equiparon un taller donde los estudiantes de cuarto año trabajan cada mañana.
Sofía Meza, una de las estudiantes, describió en diálogo con el diario la emoción de ganar el concurso. «Nunca pensé que íbamos a llegar tan lejos«, dijo. Ella y sus compañeros redactaron la propuesta con un objetivo claro: «reducir los residuos y fomentar su reutilización, promoviendo la sostenibilidad y la conciencia ambiental».
La iniciativa es completamente voluntaria y está liderada por los docentes Celina Cassane, Roque Vázquez y Gabriela Arabia.
De basura a oportunidad
La docente Gabriela Arabia destaca el potencial de este proyecto. «Las bolsas plásticas son un elemento altamente contaminante y representan la mayor cantidad de desechos. Con la termofusión, podemos crear ‘ecotelas’ y producir distintos productos. El límite lo pone la imaginación», apunta.
Por otra parte, el proyecto busca involucrar a toda la comunidad. Los estudiantes ya visitaron otras escuelas primarias para pedirles que guarden las bolsas y han visitado la feria del barrio para mostrar sus creaciones.
Mirando hacia el futuro, el próximo objetivo es ambicioso. Apuntan a producir y vender remeras institucionales con los equipos del taller para generar fondos y asegurar el mantenimiento del edificio escolar. Un claro ejemplo de cómo la creatividad y el reciclaje de plásticos pueden ir de la mano con la educación y la sostenibilidad.



