Las emisiones de CO₂ no dan tregua. Pese al Acuerdo de París firmado en 2015, el dióxido de carbono expulsado por combustibles fósiles y cemento creció un 9,8% y volverá a aumentar en 2025.
Un estudio reciente reveló un impacto inesperado del CO2 en los árboles que podría cambiar cómo entendemos la respuesta de los bosques al cambio climático.