Los manglares han logrado una recuperación histórica, restaurando casi toda la superficie perdida desde los años 80. Este avance subraya el impacto positivo de las políticas de conservación.
La pesca enfrenta múltiples amenazas por el cambio climático, desde la contaminación y acidificación de los océanos hasta la competencia por espacio marítimo. Esto afecta la sostenibilidad y el suministro de alimentos marinos.