La huerta urbana suma adeptos. Entre los beneficios de cultivar en casa, se destaca la posibilidad de descubrir los sabores reales de los alimentos, ya que no se usan compuestos ni químicos ni tóxicos en su desarrollo.
El uso cada vez mayor de fertilizantes artificiales y la creciente población de ganado están elevando la concentración de un gas de efecto invernadero clave a niveles mucho más los que se ven naturalmente.