La Amazonía brasileña ha recuperado su superficie de agua tras una sequía severa. La mejora se debe a un aumento en las precipitaciones, aunque persisten riesgos climáticos.
Aunque rige una moratoria, desde 1985 se han capturado por motivos comerciales unas 28.000 ballenas, y otras 12.000 de la cuota para comunidades aborígenes.
La Amazonía brasileña ha recuperado su superficie de agua tras una sequía severa. La mejora se debe a un aumento en las precipitaciones, aunque persisten riesgos climáticos.