La falta de precipitaciones en la cuenca sumada a fenómenos ambientales provocaron esta bajante histórica que dejó por ejemplo al río en 47 centímetros en el puerto de Rosario, cuando su altura normal supera los 3 metros, y esa situación se repite en al menos cinco provincias.
A medida que el agua del río se retira, la basura y los residuos que son arrojados en el río muestran una realidad que en otras condiciones es camuflada por la corriente.