En la localidad balnearia de Claromecó, partido de Tres Arroyos, a 600 km de la Ciudad de Buenos Aires, los hongos silvestres dejaron de ser un tema reservado a laboratorios o cocinas gourmet para convertirse en el eje de una experiencia turística y educativa en plena expansión. De la mano de Emilia García Ventureyra, coordinadora del encuentro Claromecó Fungi, se consolida la primera ruta de micoturismo en la provincia de Buenos Aires.
Claromecó Fungi: ciencia ciudadana y exploración en el bosque
Un encuentro anual que reúne investigadores, universidades y amantes del mundo fungi.
Este año se celebró la tercera edición de Claromecó Fungi, un evento que convoca a investigadores del CONICET, universidades nacionales como la UBA, UNS, San Luis y Córdoba, y a decenas de personas curiosas por conocer la funga local.
Las caminatas de identificación, de aproximadamente tres horas, permiten reconocer especies, intercambiar saberes y disfrutar del entorno natural, con apenas cuatro participantes ya se activa el recorrido.

El origen del proyecto: memoria, comunidad y cultivo sustentable
De la búsqueda personal a la articulación con instituciones científicas y educativas.
Emilia relata que su vínculo con los hongos comenzó como una búsqueda personal, motivada por recuerdos de infancia y el aroma del hongo de pino secándose en la estufa.
Al notar la escasa información disponible, se conectó con la Escuela Agrícola Claromecó (EAC) y con Pablo Postemsky, director del Laboratorio de Biotecnología de Hongos Comestibles y Medicinales del CONICET CERZOS, con quien inició un proyecto de cultivo de hongos comestibles y medicinales en la región.
Micoturismo: una tendencia global con impacto local
Educación ambiental, producción sustentable y reconexión con la biodiversidad.
La propuesta de micoturismo busca revalorizar los hongos como recurso natural, explorando sus propiedades nutricionales, medicinales y ecológicas.
Los hongos son ricos en proteínas, vitaminas y antioxidantes, y pueden cultivarse con materiales de bajo costo como cartón y residuos de poda, lo que los convierte en una fuente accesible de alimento y empleo.
Especies destacadas: del níscalo al pan de indio
Entre las especies más valoradas se encuentra el Lactarius deliciosus, conocido como níscalo o mízcalo, que crece en bosques de pinos y se distingue por su color naranja, látex verdoso y sabor afrutado. También se identifican ejemplares de:
- Flammulina velutipes (enoki)
- Agaricus campestris (champignon silvestre)
- Calvatia sp (pan de indio)
Turismo de otoño y primavera: una experiencia entre el mar y el bosque
Claromecó como destino micoturístico en la provincia de Buenos Aires.
Mientras muchos asocian la costa con el verano, el micoturismo en Claromecó ofrece una alternativa mágica en primavera y otoño, combinando la energía del mar con la riqueza del bosque.
Emilia proyecta posicionar a Tres Arroyos como destino micoturístico, conectando educación, conservación y turismo sustentable.



