El Parlamento francés aprobó esta semana una proposición de ley que habilita el uso excepcional del acetamiprid, un pesticida de tipo neonicotinoide cuyo impacto sobre los polinizadores genera fuerte rechazo en sectores ambientalistas y apícolas.
La medida busca satisfacer demandas urgentes de sindicatos agrícolas, en medio de protestas que incluyeron reclamos contra el acuerdo comercial UE-Mercosur.
Una reintroducción bajo condiciones
La iniciativa fue validada por la Asamblea Nacional, y contempla:
- Uso limitado y regulado del acetamiprid
- Aplicación controlada por tipo de cultivo
- Justificación técnica frente a plagas sin alternativas efectivas
Aunque este químico está autorizado en otros países de Europa, los estudios sobre sus efectos en la salud humana son insuficientes, lo que ha elevado la polémica. “La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria sostiene su uso en base científica”, afirmó el diputado oficialista Jean-Luc Fugit.
Un pesticida bajo escrutinio público
Productores de remolacha y avellana respaldan la medida, alegando competencia desleal y escasez de herramientas fitosanitarias. Por el contrario, el sector apícola denuncia su impacto directo sobre los ecosistemas.
“Es un asesino de abejas”, advirtió la líder ecologista Marine Tondelier, quien también señaló los posibles riesgos para la salud infantil. “Votar esta ley es votar por el envenenamiento de vuestros hijos”, sostuvo.
Agua para riego y ganadería intensiva: nuevos puntos de conflicto
La ley también incluye disposiciones para facilitar el almacenamiento de agua destinada al riego, en el contexto de escasez hídrica agravada por el cambio climático. Sin embargo, estos artículos generaron controversia:
- Sectores de izquierda critican que no se trata de una adaptación eficaz, sino de una medida insuficiente ante la crisis ambiental
- Se objeta también la facilitación de ampliaciones de edificios ganaderos intensivos, por su impacto ecológico y sobre el bienestar animal
Una ley que expone dilemas estructurales
La votación dejó en evidencia las tensiones persistentes entre productividad agraria, salud ambiental y regulación estatal.
En una Francia sacudida por movilizaciones rurales, el equilibrio entre el sostenimiento del sector agroindustrial y la protección de ecosistemas clave como el de los polinizadores vuelve al centro del debate legislativo.
Foto de portada: Gaizka IROZ



