El Gobierno de Mark Carney anunció la derogación del mandato que exigía que todos los vehículos nuevos vendidos en Canadá fueran eléctricos a partir de 2035. Esta medida, conocida como Electric Vehicle Availability Standard, establecía metas progresivas: 20% de ventas eléctricas en 2026, 60% en 2030 y 100% en 2035.
En su lugar, el Ejecutivo apuesta por un modelo basado en incentivos fiscales, límites más estrictos de emisiones y una fuerte inversión pública en infraestructura de recarga y producción industrial. Según Carney, el objetivo no es abandonar la descarbonización del transporte, sino adaptarla a las realidades del mercado y la geopolítica.
Contexto internacional y comercial
El cambio llega en plena tensión con Estados Unidos, que endurece su agenda arancelaria y revisa el T-MEC. Carney justificó la decisión señalando que la política comercial de la administración de Donald Trump obliga a Canadá a prepararse para “todas las posibilidades”.
El primer ministro subrayó que el sector automotriz es cada vez más eléctrico y conectado, y que Canadá debe desarrollar toda la cadena de valor para mantenerse competitivo.

Nuevas medidas anunciadas
- Subsidios directos: hasta 5.000 dólares canadienses por la compra de vehículos eléctricos fabricados en Canadá. Para los importados, las ayudas se limitan a modelos de menos de 50.000 dólares.
- Inversión en infraestructura: 1.500 millones de dólares para ampliar la red de recarga en todo el país.
- Apoyo industrial: 3.100 millones de dólares para diversificar mercados y fortalecer la producción nacional.
- Expansión energética: duplicar la capacidad de la red eléctrica para facilitar la adopción de tecnologías bajas en carbono.
Carney aseguró que espera que hasta el 75% de los vehículos nuevos vendidos en 2035 sean eléctricos, pese a la eliminación de la obligación legal.
Impacto en la industria automotriz
El anuncio también refleja cambios en la producción automotriz canadiense:
- Los fabricantes japoneses representan el 75% de la producción nacional.
- Las empresas estadounidenses (GM, Ford y Stellantis) han reducido su presencia en el país.
- Ottawa mantiene conversaciones con marcas surcoreanas y chinas para instalar nuevas plantas.
Este giro busca atraer inversión extranjera y consolidar a Canadá como un polo de innovación en movilidad eléctrica, sin depender exclusivamente de mandatos regulatorios.
Canadá no abandona la meta de descarbonizar el transporte para 2035, pero cambia la forma de alcanzarla. El nuevo enfoque combina flexibilidad para fabricantes y consumidores con incentivos económicos y estándares de emisiones más estrictos. La estrategia refleja un intento de equilibrar competitividad industrial, transición energética y objetivos climáticos en un escenario global marcado por tensiones comerciales y tecnológicas.



