Un estudio publicado en Scientific Reports, liderado por Eleftherios Kasiouras (Universidad de Gotemburgo) junto con investigadores de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas y el Instituto de Ciencias del Mar (CSIC) en Barcelona, demostró que las cigalas y langostas noruegas (Nephrops norvegicus) reaccionan de manera clara ante estímulos dañinos.
El experimento consistió en aplicar descargas eléctricas de bajo voltaje durante diez segundos. Los animales respondieron con un movimiento defensivo conocido como tail flipping (aleteo de cola), un comportamiento de escape frente al peligro.
Respuesta a analgésicos
La prueba definitiva fue administrar aspirina y lidocaína antes de las descargas:
- Las langostas sin medicación sacudieron su cola unas diez veces.
- Las tratadas con analgésicos redujeron este comportamiento prácticamente a cero.
- La lidocaína resultó más eficaz, ya que redujo el dolor sin efectos adversos.
- La aspirina, en cambio, generó estrés adicional, evidenciado por acicalamiento continuo y aumento de lactato en la hemolinfa.
Implicaciones éticas y legales
El estudio confirma que los crustáceos decápodos son capaces de sentir dolor y responder a fármacos, lo que refuerza la necesidad de revisar prácticas culinarias y de laboratorio.
- Países como Nueva Zelanda, Noruega y Suiza ya han prohibido hervir langostas vivas.
- El Reino Unido reconoció legalmente a estos animales como “seres sintientes”.
- En España, la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales establece que cualquier conducta que cause dolor o sufrimiento puede ser considerada maltrato.

Nocicepción y sufrimiento animal
El estudio diferencia entre el dolor humano y la nocicepción, el proceso neuronal automático que detecta estímulos dañinos. Aunque los animales no pueden expresar verbalmente su sufrimiento, la ciencia recurre a indicadores como:
- Cambios en el comportamiento (movimientos defensivos).
- Alteraciones fisiológicas (niveles de lactato).
- Respuestas moleculares en el tejido nervioso.
Repercusiones en la gastronomía y la investigación
La confirmación científica de que las langostas sienten dolor abre un debate en la alta cocina y en la pesca comercial. Restaurantes que tradicionalmente hervían langostas vivas deberán adoptar métodos alternativos de aturdimiento, como:
- Enfriamiento progresivo en hielo para reducir la actividad nerviosa.
- Aturdimiento eléctrico controlado antes de la cocción.
- Uso de anestésicos locales en contextos de laboratorio.
En el ámbito científico, los resultados sugieren que los protocolos de experimentación con crustáceos deben incluir medidas de bienestar animal, al igual que ocurre con mamíferos y aves.
Los resultados no solo tienen relevancia científica, sino también social y ética. La evidencia obliga a replantear cómo se manipulan y cocinan las langostas y cigalas, tanto en la pesca comercial como en la gastronomía. Los investigadores concluyen que es necesario incorporar protocolos de bienestar y métodos alternativos de aturdimiento para evitar sufrimiento innecesario.



