Después de décadas de caza masiva y un declive casi irreversible, los científicos comienzan a detectar señales de recuperación en las ballenas azules antárticas y los rorcuales comunes australes.
Un estudio liderado por la Universidad de Ciudad del Cabo recopiló más de 60 años de registros en Namibia y Sudáfrica, revelando un aumento de avistamientos desde 2012, lo que sugiere que estas especies están regresando lentamente a parte de su antiguo territorio.
Datos clave del estudio
- Ballena azul: 12 avistamientos confirmados, un varamiento y cinco registros adicionales.
- Rorcual común: 76 avistamientos y seis varamientos, con presencia más constante durante todo el año.
- El 95% de las observaciones se produjo desde 2012, tras décadas de ausencia casi total.
- El área de estudio corresponde al ecosistema de surgencia de Benguela, una región rica en nutrientes que históricamente fue clave para la alimentación y cría de estas especies.
Contexto histórico
Entre 1913 y 1978, la caza comercial exterminó aproximadamente:
- 350.000 ballenas azules.
- 725.000 rorcuales comunes.
Este impacto llevó a las poblaciones a un desplome brutal. Hoy, la ballena azul antártica sigue clasificada como “En Peligro Crítico” por la UICN, con apenas un 3% de sus niveles históricos, aunque crece entre un 5% y un 8% anual. El rorcual común, catalogado como “Vulnerable”, ha recuperado alrededor del 30% de sus cifras originales, con un crecimiento anual del 4% al 5%.
Señales positivas y cautela científica
Los investigadores advierten que más avistamientos no significan automáticamente más ballenas. Parte del aumento puede deberse a una mayor presencia de observadores en barcos comerciales y en prospecciones sísmicas de petróleo y gas.
“El incremento de avistamientos es consistente con una recuperación gradual, aunque también puede reflejar un mayor esfuerzo de observación”, explicó el coautor Simon Elwen.

Amenazas actuales
Aunque la caza comercial ya no es la gran amenaza, las ballenas enfrentan nuevos riesgos:
- Colisiones con barcos.
- Enredos en artes de pesca.
- Ruido submarino que altera su comunicación.
- Contaminación y cambio climático, que modifican los ecosistemas marinos.
Otras especies en recuperación
- La ballena jorobada es uno de los ejemplos más exitosos tras la prohibición de la caza comercial.
- La ballena franca glacial del Atlántico Norte muestra señales moderadas de mejora, aunque sigue en situación crítica, con apenas 384 ejemplares estimados en 2024.
Recomendaciones de los expertos
Los autores del estudio sugieren:
- Ampliar el seguimiento acústico pasivo.
- Aumentar la presencia de observadores capacitados en barcos comerciales.
- Incorporar la distribución de ballenas en la planificación marina para reducir riesgos de tráfico y exploración industrial.
Las señales de recuperación de las ballenas azules y los rorcuales comunes son alentadoras, pero aún insuficientes para hablar de una recuperación completa.
La lección es clara: cuando se reduce la presión humana, la naturaleza responde, aunque lentamente y con cicatrices. Mantener las medidas de protección durante décadas será clave para que el regreso de estos gigantes marinos no quede a medio camino.



