En el siglo XXI las aves son más sedentarias

Algunos cambios en los hábitos de las aves son cada vez más evidentes, como el hecho de que hay especies ya no emigran en invierno. ¿Qué factores están contribuyendo a modificar sus conductas? Los expertos consideran que tanto el cambio climático como algunas acciones directas del ser humano que alteran los entornos naturales están en la base de estas alteraciones.

 
Millones de cigüeñas blancas, tras volar miles de kilómetros hacia África, retroceden hasta su lugar de partida. Muchas ya no viajan y otras, cuando lo hacen, al llegar a su destino, cada vez más seco y pobre, se dan la vuelta al ver que el esfuerzo no ha merecido la pena. Miles de las que cruzaron el estrecho de Gibraltar el pasado verano regresaron de inmediato para pelearse por el terreno que previamente abandonaron. También las cigüeñas negras prefieren cada vez más los campos extremeños y andaluces a los de Malí o Níger.
 
Estas especies no son las únicas aves migratorias con cambios radicales en sus comportamientos. Los ornitólogos observan que muchas especies españolas ya no viajan a África, mientras que otras ya no llegan a España. Por ejemplo, las grullas de Alemania deberían viajar cada año hasta la península Ibérica para pasar el invierno, pero ahora detienen su viaje y permanecen allí durante la estación. 
 
En el Norte de Europa, donde hace mucho menos frío que en décadas anteriores, las grullas parecen haber decidido que ya no les merece la pena un viaje de tantos kilómetros. Por el contrario, algunas especies africanas se asientan en territorio español, como los buitres moteados, típicos de la sabana.
 
Las causas de esos cambios provienen de modificaciones a gran escala en la propia naturaleza, como el calentamiento de la Tierra, provocado por el aumento de la emisión de ciertos gases a la atmósfera, como el dióxido de carbono (CO2), que atrapa la radiación infrarroja.
 

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