Más de 70 legisladores británicos han pedido la liberación de 15 pingüinos papúa alojados en el Sea Life London Aquarium, ubicado junto al río Támesis.
Los parlamentarios afirman que las condiciones de vida de los animales son “totalmente inaceptables”, ya que permanecen sin acceso a la luz natural ni al aire fresco.
Una colonia atrapada bajo tierra
Los pingüinos se encuentran en un recinto inaugurado en 2011 por la empresa Merlin Entertainments, propietaria del acuario. Según activistas, el espacio es demasiado pequeño y no satisface sus necesidades físicas ni sociales.
“Su recinto ofrece solo dos metros de profundidad para bucear. Una fracción lamentable de los 180 a los que pueden sumergirse en la naturaleza”, señalaron defensores de los animales en una petición que ya suma más de 37.000 firmas.
Carta al Gobierno y reclamo parlamentario
La carta enviada al Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (DEFRA) fue coordinada por el legislador laborista David Taylor.
“No es británico mantener a los pingüinos atrapados en un sótano sin luz natural ni aire fresco. Ningún animal debería vivir así, con sus derechos aparentemente intercambiados por dinero en efectivo”, afirmó Taylor.
El parlamentario liberal demócrata Danny Chambers también calificó las condiciones como “totalmente inaceptables”, subrayando que se les niega el espacio y los recursos básicos para prosperar.

Activismo y protesta pública
La campaña para liberar a los pingüinos y detener los programas de cría en el acuario ha ganado fuerza en los últimos meses.
El reconocido locutor y activista ambiental Chris Packham participó en una protesta frente al acuario, calificando las condiciones de vida como “completamente obscenas”.
“Estos 15 pingüinos están actualmente alojados bajo tierra sin acceso a la luz del día ni al aire fresco en un sótano que ha mantenido pingüinos de forma continua desde mayo de 2011. Un pingüino, Polly, ha estado allí durante más de 14 años”, denunció Packham en redes sociales.
La respuesta del acuario
Un portavoz del equipo de Conservación, Bienestar y Educación de Merlin Entertainments defendió la instalación, asegurando que los pingüinos están “sanos y prosperando” gracias al trabajo de un equipo de especialistas.
La empresa aclaró que el recinto fue diseñado junto con veterinarios y expertos en pingüinos, y que se encuentra en la planta baja del acuario, no en un sótano.
“Liberarlos en la naturaleza simplemente no es una opción segura para estos pingüinos, que siempre han vivido bajo cuidado humano. Es un tema complejo y cada decisión se toma guiados por lo que es mejor para los animales”, señaló el portavoz.
Compromiso gubernamental
Por su parte, un portavoz de DEFRA aseguró que el Gobierno está comprometido con los más altos estándares de bienestar animal.
“Recientemente lanzamos una reforma de los estándares de bienestar en zoológicos para fortalecer las protecciones y garantizar que todos los animales, incluidos los pingüinos papúa, sean atendidos de acuerdo con las mejores prácticas”, indicó en declaraciones al portal CNN.
Un debate sobre ética y conservación
El caso de los pingüinos papúa en Londres refleja la tensión entre la industria del entretenimiento y el bienestar animal. Mientras activistas y legisladores reclaman su reubicación en instalaciones más adecuadas, el acuario defiende su modelo de cuidado bajo supervisión profesional.
La polémica abre un debate más amplio sobre el papel de los zoológicos y acuarios en el siglo XXI: ¿deben priorizar la conservación y el bienestar animal por encima del espectáculo?



