El Miami Seaquarium cerró definitivamente sus puertas esta semana tras siete décadas de operación, marcando el fin de uno de los acuarios más emblemáticos y polémicos de Estados Unidos.
En los últimos años, este pasó de ser un ícono turístico a convertirse en centro de protestas por maltrato animal y violaciones sanitarias.
El acuario, inaugurado en 1955 en el condado de Miami-Dade, fue durante décadas uno de los principales destinos de turismo familiar en la ciudad.
Con más de 15 hectáreas de extensión junto a la Bahía Vizcaíno, el parque albergó delfines, tiburones, tortugas, manatíes, aves, reptiles y peces.
Ahora, cerró definitivamente sus puertas en un logro contra el maltrato animal.

El caso Lolita: la controversia que originó el conflicto por el Miami Seaquarium
La figura más emblemática y controversial del Miami Seaquarium fue Lolita, una orca capturada en 1970 que vivió en cautiverio durante más de 50 años.
Lolita dejó de participar en espectáculos públicos en sus últimos años, y su tanque fue cerrado permanentemente al público en 2021 por exigencias regulatorias.
La orca falleció en 2023 por una condición renal antes de lograr su traslado a un santuario marino en el Pacífico, como estaba planeado.
Además de Lolita, ocurrieron muertes de otros mamíferos marinos que alimentaron las críticas de organizaciones defensoras de los animales.
«El público ya no quiere seguir viendo animales encerrados en tanques pequeños, donde no tienen nada que es natural e importante para ellos», expresó a EFE Wendy Fernández, portavoz de PETA (People for the Ethical Treatment of Animals).
Fernández detalló que estos animales se ven obligados a nadar en círculos interminables y vivir con otros animales incompatibles, lo que causa heridas entre ellos.

El impacto del documental Blackfish en el debate sobre los acuarios
Un punto de inflexión en el debate sobre los acuarios llegó en 2013 con el estreno de Blackfish.
Este es un documental que narra la historia de Tilikum, una orca de SeaWorld Orlando implicada en la muerte de tres personas.
«El documental enseñó mucho a las personas lo que pasa, cómo capturan a los animales del océano, los arrancan de su familia, todo el dolor que sienten ellos», recordó Fernández.
La película provocó protestas mundiales, un boicot a SeaWorld y una caída drástica en su asistencia.
En 2016, la empresa anunció el fin de su programa de cría de orcas y la eliminación gradual de los espectáculos con ellas.
Las violaciones sanitarias de Miami Seaquarium y la batalla legal
A las denuncias de activistas se sumaron reportes oficiales, incluido uno del gobierno de Estados Unidos.
Este último señaló violaciones en los tanques y deficiencias veterinarias que habrían causado sufrimiento y muertes.
El gobierno del condado de Miami-Dade también denunció violaciones sanitarias y de bienestar animal, deterioro de las instalaciones y falta de cuidado veterinario.

Estas irregularidades llevaron a cancelar el arrendamiento al operador, The Dolphin Company, que se negó a desalojar y emprendió una batalla legal.
Ahora, se confirmó el cierre definitivo, que se realizó el domingo pasado, en medio del proceso de bancarrota solicitado por la compañía.
Este logro abre ahora una nueva etapa: PETA pide que más de 100 delfines, focas, leones marinos y pájaros sean enviados a santuarios.
Un nuevo proyecto sin espectáculos de animales, pero con polémica
Una audiencia prevista para este viernes definirá los próximos pasos, incluida la posible aprobación de la venta a Terra Group por 22,5 millones de dólares.
La empresa prevé transformar el espacio en un nuevo acuario sin animales marinos en espectáculos, enfocado en educación, conservación y exhibiciones inmersivas.
Sin embargo, PETA mostró preocupación por la posibilidad de que se incluyan exhibiciones de pingüinos y tiburones.
«La gente se da cuenta de que el abuso animal, la explotación animal, es algo que ya no quieren seguir apoyando», enfatizó Fernández.
Por ello, pidió a Terra Group «que salgan del negocio fracasado de la explotación animal porque no hay ninguna necesidad».



