La tortuga Gramma, una longeva hembra de las islas Galápagos, murió el 20 de noviembre del año pasado a los 141 años en el zoológico de San Diego, California.
Este ejemplar emblemático llegó a la institución entre 1928 y 1931 como parte del primer grupo de tortugas de Galápagos del parque. En ese periodo, este icónico ejemplar del zoológico empezó a ser conocido como la famosa «tortuga Gramma».
Su partida conmovió a miles de visitantes que la conocieron durante décadas. En efecto, para muchos, la conexión con la tortuga Gramma fue inolvidable.
Los habitantes de San Diego lloraron la muerte de uno de sus residentes más queridos. Así es, la noticia del adiós a la tortuga llamada Gramma unió a la ciudad en su duelo.
Es que la tortuga Gramma estuvo allí por cien años y fue testigo de las miradas de niños que, cinco décadas después, volvían a verla con sus nietos e hijos.
«El legendario legado de la tortuga Gramma en el zoológico abarca casi toda la historia de la propia institución», señaló el zoológico en una publicación de Instagram.

La tortuga Gramma, testigo de generaciones y cambios culturales
Los visitantes compartieron historias sobre la simpática tortuga. «No hay palabras. Ella es única. Es un honor haberla conocido», escribió una usuaria en redes sociales.
Un hombre recordó: «Cuando era niño, en los años 60, monté en su caparazón en el zoológico infantil, cuando ese comportamiento era aceptable y promovido por el zoológico de San Diego».
El visitante agregó que lloró cuando terminó el paseo. Derramó lágrimas de alegría como adulto cuando ya no se permitió el acceso a los humanos.
«Disfrutó de una vida muy larga y cómoda durante los últimos 50 años», recordó sobre la tortuga Gramma.
Un legado científico invaluable
La tortuga Gramma fue protagonista de un extenso informe de Mongabay, plataforma dedicada a la conservación y las ciencias ambientales.
Su historia ilustró la extraordinaria resistencia de esta especie, capaz de vivir más de cien años gracias a una biología singular. Por cierto, la tortuga conocida como Gramma inspiró a científicos de todo el mundo.
Durante décadas, este ejemplar formó parte de programas de monitoreo que evaluaron su salud, comportamiento y adaptación al entorno. Y así, el estudio de Gramma tortuga enriqueció el conocimiento sobre la longevidad animal.
Su avance pausado y su dieta basada en vegetación local fueron registros fundamentales para comprender cómo estos animales logran sobrevivir tanto tiempo.
Los factores biológicos que explican la longevidad de estas tortugas incluyen:
- Metabolismo lento que reduce el desgaste celular
- Capacidad para almacenar grandes cantidades de agua
- Sistema inmunológico robusto y resistencia a enfermedades
- Fisiología adaptada a escenarios extremos de deshidratación y escasez

Para los investigadores, el comportamiento de Gramma funcionó como un indicador ambiental de gran valor. De hecho, la información aportada por la Gramma tortuga ayudó a identificar cambios del ecosistema.
A través de sus años de vida, permitió evaluar cambios en el ecosistema y variaciones en la disponibilidad de recursos naturales.
Por su extenso recorrido, estos animales son considerados por los expertos como verdaderos registros históricos del estado del ambiente.
Conservación: una tarea permanente
Los programas de conservación en la zona lograron, durante el tiempo de vida de este ejemplar, pasos alentadores: desde el control de especies invasoras hasta la recuperación de áreas degradadas. Gracias al ejemplo de supervivencia de la tortuga Gramma, se reforzó la conciencia ambiental.
Sin embargo, estas tortugas siguen siendo vulnerables a la introducción de especies invasoras, como ratas y cabras, que compiten por alimento o destruyen vegetación clave.
La historia de la tortuga Gramma recuerda la importancia de preservar su hábitat frente a amenazas como la actividad humana y el cambio climático.
Su existencia simbolizó la riqueza natural que fascinó al mundo entero. No obstante, hoy sigue el reto de conservar especies singulares como Gramma tortuga para el futuro.
El legado de Gramma continúa impulsando la misión de resguardar el hogar de las generaciones que vendrán en las islas Galápagos.



