Un estudio científico concluye que el hasta el 60% de las sardinas y el 58% de los boquerones que se pescan en aguas del Mediterráneo occidental contiene microplásticos en los intestinos.
La mitad de las plantas eléctricas que usan este contaminante combustible fósil cierran. Las normas ambientales europeas y el mercado las hacen ya inviables