Desde 2008, el Día Mundial del Lavado de Manos se celebra cada 15 de octubre con el respaldo de organizaciones como UNICEF y la OMS, impulsado por la Alianza Global entre el Sector Público y Privado para el Lavado de Manos con Jabón.
El objetivo es claro: promover el lavado de manos como práctica esencial para la salud pública, especialmente en contextos de vulnerabilidad sanitaria.
Lavarse las manos: cuándo y por qué
Una acción cotidiana que reduce infecciones y mejora la calidad de vida.
El lavado de manos con agua y jabón es una de las formas más eficaces y económicas de prevenir enfermedades como:
- Diarreas: reducción del 30 %
- Infecciones respiratorias agudas: reducción del 20 %
- Muertes infantiles por infecciones: reducción del 27 %
Según la OPS, el 88 % de los casos de diarrea se atribuyen a agua o saneamiento deficientes, lo que refuerza la importancia de esta práctica.
Momentos clave para lavarse las manos:
- Antes de comer o preparar alimentos
- Después de ir al baño
- Tras toser, estornudar o cuidar a alguien enfermo
- Luego de tocar basura o superficies contaminadas

¿Cómo lavarse las manos correctamente?
Pasos simples para una higiene efectiva y responsable.
- Mojarse las manos con agua limpia
- Cerrar la canilla mientras se aplica el jabón
- Frotar todas las superficies durante al menos 20 segundos
- Enjuagar con agua limpia
- Secar con toalla limpia o al aire
Durante la pandemia se difundieron múltiples tutoriales, pero reafirmar estos hábitos sigue siendo clave para la prevención.
Agua: recurso vital y limitado
Cada persona consume más de un millón de litros por año, pero millones aún no acceden a agua potable.
Aunque el 70 % del planeta está cubierto de agua, solo una mínima fracción es apta para el consumo humano. Gran parte del agua dulce está congelada o en acuíferos profundos, y la escasez afecta a millones de personas en todo el mundo.
Una ducha de 10 minutos puede consumir hasta 100 litros, mientras que lavarse las manos requiere solo 3 litros. La diferencia está en cómo usamos el agua.
Hábitos sustentables para cuidar el agua
Pequeñas acciones cotidianas que generan grandes impactos:
- Cerrar la canilla mientras te enjabonás
- Reparar fugas en grifos y cañerías
- Reutilizar agua para riego o limpieza
- Usar solo el agua necesaria en cada actividad
El cuidado del agua es una responsabilidad compartida, y cada gesto cuenta para proteger el ambiente y garantizar el acceso equitativo.



