El bandicut oriental listado (Perameles gunnii), un marsupial del tamaño de un conejo que se declaró extinguido en estado salvaje en la Australia continental en 1991, vuelve a vivir en libertad gracias a un programa pionero de rescate genético.
Esta semana, conservacionistas liberaron hasta 100 ejemplares en Phillip Island, cerca de Melbourne, marcando un hito en la recuperación de la especie.
El programa de recuperación
La iniciativa está liderada por la Odonata Foundation, Cesar Australia y el Eastern Barred Bandicoot Recovery Team, que desde 2004 crían cuidadosamente a estos animales en refugios seguros.
- La población pasó de apenas 60 individuos en los años 80 a más de 2.000 ejemplares en cautiverio y recintos libres de depredadores.
- El fondo Right Now Climate de Amazon aportó 2,5 millones de dólares australianos para apoyar la restauración de especies amenazadas, incluida la mayor reintroducción de bandicuts en libertad hasta la fecha.
Ingenieros del ecosistema
Los bandicuts cumplen un rol clave en los paisajes australianos:
- Sus hábitos de excavación mejoran la salud del suelo.
- Favorecen la dispersión de semillas y la retención de agua.
- Contribuyen al ciclo de nutrientes, reforzando la resiliencia de los ecosistemas frente a inundaciones y sequías.

El desafío genético
La recuperación enfrentó un obstáculo: la consanguinidad. La escasa diversidad genética provocó defectos como la “mandíbula inferior adelantada”, que dificultaba excavar y alimentarse. Para solucionarlo, la Odonata Foundation cruzó ejemplares de la Australia continental con poblaciones de Tasmania, separadas evolutivamente por más de 10.000 años.
- El resultado fue una población más fuerte y sana, con mayor diversidad genética, mejor proporción de sexos y mayor tamaño corporal.
- El objetivo es consolidar al menos 500 animales en cinco localizaciones distintas, reduciendo el riesgo de extinción por catástrofes naturales.
Un enfoque pionero
El doctor Andrew Weeks, director de Cesar Australia, destacó que el rescate genético es la parte más decisiva de la historia: “Gracias a un enfoque pionero de mezcla genética, hemos creado una población vigorosa y resistente, con una salud genética muy superior y muchas más posibilidades de supervivencia”.
Durante los próximos tres años, los bandicuts liberados serán monitoreados mediante pruebas genéticas continuas para evaluar la estabilidad de la población.
Reconocimiento y colaboración
El director de operaciones de Odonata, Matt Singleton, subrayó que este hito es fruto de años de trabajo conjunto y agradeció el apoyo de los propietarios tradicionales Eastern Maar y Bunurong, quienes mantienen un vínculo cultural profundo con la especie y fueron clave en la liberación.
El regreso del bandicut oriental listado a la libertad en Australia es un ejemplo inspirador de cómo la ciencia, la conservación y la colaboración comunitaria pueden revertir la extinción. Este marsupial, que alguna vez sobrevivió entre coches abandonados en un vertedero, hoy vuelve a ocupar su lugar como ingeniero del ecosistema, reforzando la esperanza de que la biodiversidad puede recuperarse con esfuerzo y compromiso.



