El canadiense Evan Budz, estudiante de secundaria de Burlington (Ontario), creó una tortuga robótica submarina biónica inspirada en una tortuga mordedora que observó durante una acampada. Su objetivo: diseñar un dispositivo autónomo capaz de monitorear ecosistemas marinos sin perturbarlos.
“Quiero proteger los lugares que me apasionan sin dañarlos”, afirma Budz, quien bautizó a su invento como BURT (Bionic Underwater Robotic Turtle).
Diseño y funcionamiento
BURT imita la cinemática de una tortuga marina verde:
- Cuatro aletas: las delanteras impulsan, las traseras estabilizan y dirigen.
- Cuerpo acrílico: alberga componentes electrónicos y un microordenador Raspberry Pi.
- Sensores y cámara frontal: detectan microplásticos, especies invasoras y blanqueamiento de corales.
- GPS y patrón de cuadrícula: permite navegar sin cables, a diferencia de los drones submarinos tradicionales.
- Flotabilidad neutra: lograda con peso adicional para alcanzar mayores profundidades.
- Autonomía: hasta 8 horas con batería de litio, ampliables gracias a un panel solar.
Innovación tecnológica
Budz utilizó SolidWorks para diseñar las piezas en 3D y estudió la locomoción de tortugas marinas en acuarios locales. BURT nada a una velocidad promedio de 0,8 km/h, replicando fielmente el movimiento natural.
Además, el joven incorporó:
- Luces frontales para aguas turbias.
- Transductor ultrasónico para detectar obstáculos.
- Sistema de imágenes holográficas que, junto a una red neuronal, clasifica partículas diminutas como microplásticos.

Pruebas y resultados
Las primeras pruebas se realizaron en la piscina de sus abuelos, donde Budz simuló arrecifes de coral con modelos 3D. BURT logró detectar blanqueamiento de corales con un 96 % de precisión.
El siguiente paso será desplegar el robot en entornos reales para comprobar su rendimiento en distintas profundidades y condiciones marinas.
Reconocimientos
El invento ya obtuvo premios destacados:
- Primer lugar en el Concurso de Jóvenes Científicos de la Unión Europea (2025) en Letonia.
- Premio en la Feria Científica Nacional de Canadá, donde compiten más de 25.000 estudiantes.
Visión futura
Budz sueña con desplegar una flota de tortugas robóticas para monitorear los océanos:
- Blanqueamiento de corales.
- Especies invasoras.
- Microplásticos y contaminación marina.
Su proyecto demuestra cómo la biomimética y la inteligencia artificial pueden combinarse para crear soluciones sostenibles que protejan los ecosistemas sin dañarlos.
BURT es más que un robot: es un ejemplo de cómo la creatividad juvenil puede aportar herramientas innovadoras para enfrentar las amenazas ecológicas del siglo XXI. Inspirado en la naturaleza y apoyado en la tecnología, este invento abre la puerta a un futuro donde la conservación marina se realice con respeto y precisión.



