El océano alberga organismos invisibles a simple vista que resultan vitales para la vida en el planeta. Entre ellos, el Prochlorococcus, un tipo de fitoplancton microscópico, se erige como el más abundante de la Tierra y el responsable de generar más oxígeno que todos los bosques y selvas combinados. A pesar de medir menos de una milésima de milímetro, produce alrededor del 55% del oxígeno atmosférico disuelto.
Su rol no se limita a la producción de oxígeno. Este fitoplancton constituye la base de la cadena trófica marina, alimentando al zooplancton, que a su vez sostiene a peces pequeños, medianos y grandes, hasta llegar al ser humano como último eslabón. Sin este organismo, el equilibrio marino y terrestre se vería gravemente afectado, como consecuencia del cambio climático.
Investigaciones recientes advierten que el aumento de la temperatura de los océanos amenaza seriamente su supervivencia. Modelos predictivos señalan que, en escenarios de calentamiento extremo, la abundancia de Prochlorococcus podría disminuir entre un 17% y un 51% hacia fines de este siglo, especialmente en las aguas tropicales.
Un grupo de científicos estadounidenses realizó un estudio durante una década, recorriendo más de 278 mil kilómetros de océano y analizando en tiempo real millones de muestras de agua. A través de técnicas de citometría de flujo, observaron que la tasa de reproducción de este fitoplancton crece con el calor, pero colapsa cuando la temperatura supera los 28 a 30 grados, según el artículo publicado en revista Nature microbiology.

El fitoplancton como termómetro del océano
El Prochlorococcus se convierte así en un organismo indicador de las alteraciones ambientales vinculadas al cambio climático. Su colapso refleja la fragilidad de las redes tróficas marinas frente al aumento de la temperatura, la acidificación del agua y la pérdida de biodiversidad.
Los océanos más cálidos afectan no solo a este diminuto productor de oxígeno, sino también a toda la cadena que depende de él. Desde especies de zooplancton hasta grandes vertebrados marinos pueden ver comprometida su supervivencia, modificando las dinámicas de distribución de vida marina en extensas regiones.
De hecho, la desaparición o el descenso de estas poblaciones podría derivar en un efecto dominó sobre ecosistemas costeros y oceánicos. La evidencia científica apunta a que la pérdida de organismos clave como el fitoplancton desencadenaría crisis ecológicas de escala global, incluso con repercusiones en la seguridad alimentaria humana.

Diminuto pero fundamental para la vida del planeta
El fitoplancton, al igual que las plantas terrestres, realiza fotosíntesis y convierte la energía solar en oxígeno y nutrientes. Sin embargo, su aporte es aún mayor: al encontrarse en todos los océanos, sostiene la productividad de las aguas y sirve como alimento inicial para la vida marina.
Este proceso convierte al Prochlorococcus y a otros tipos de fitoplancton en auténticos pulmones del planeta, responsables de regular el clima y mantener estable la atmósfera. Además, cumplen una función clave en el ciclo del carbono al absorber dióxido de carbono de la atmósfera y fijarlo en los océanos.
La importancia de su rol trasciende lo ecológico: de su equilibrio depende la salud de la vida marina y, en última instancia, la de los seres humanos. Por ello, la amenaza que enfrenta este organismo a causa del calentamiento global es un llamado urgente a fortalecer las políticas ambientales y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Fuente: Agencia de Noticias Científicas UNQ.



