Por primera vez, científicos lograron observar y medir descargas eléctricas débiles, conocidas como coronas, en árboles durante tormentas eléctricas. El hallazgo se registró en la costa este de Estados Unidos durante el verano de 2024.
Estas descargas generan destellos casi imperceptibles, similares a un resplandor azul tenue que se manifiesta en las puntas de las hojas. Aunque el ojo humano no puede detectarlas en condiciones naturales, los instrumentos confirmaron su presencia repetida en distintas especies.
El estudio fue publicado en Geophysical Research Letters, revista de la American Geophysical Union dedicada a avances relevantes en geociencias. Así, una hipótesis planteada durante casi un siglo obtuvo respaldo empírico en campo abierto.

¿Cómo se producen las coronas en las copas?
El fenómeno ocurre cuando la carga eléctrica de una tormenta induce una carga opuesta en el suelo. En consecuencia, esa energía asciende hacia los puntos más altos disponibles, como las hojas en la copa de los árboles.
Al concentrarse en las puntas, la electricidad se libera en forma de pequeñas descargas que emiten radiación ultravioleta. En laboratorio, estas coronas se perciben como un brillo azulado tenue cuando se eliminan fuentes externas de luz.
Además, experimentos previos mostraron que la radiación UV emitida se relaciona proporcionalmente con la corriente eléctrica que atraviesa el árbol. Por lo tanto, estas emisiones podrían servir como indicador indirecto del estrés eléctrico en el dosel forestal.
Una minivan convertida en laboratorio móvil
Para documentar el fenómeno en condiciones reales, el equipo adaptó una Toyota Sienna 2013 con instrumentos científicos. El vehículo incorporó una estación meteorológica, detectores de campo eléctrico y una cámara sensible a radiación ultravioleta.
Las observaciones incluyeron registros en Pembroke, en Carolina del Norte, y seguimientos de tormentas entre Florida y Pensilvania. Durante 90 minutos bajo una tormenta, se detectaron 41 coronas en ramas de liquidámbar, con destellos que duraban hasta tres segundos.
El comportamiento fue similar en un pino taeda cercano y en otras especies observadas. Por ello, los investigadores estiman que decenas o incluso cientos de hojas por árbol podrían emitir destellos simultáneamente durante tormentas intensas.

Impactos ecológicos y posibles consecuencias en el dosel
Las coronas no solo emiten luz ultravioleta, sino que también pueden quemar las puntas de las hojas en cuestión de segundos. Estudios previos sugieren que la corriente eléctrica puede dañar membranas celulares y cloroplastos, afectando la fotosíntesis.
Asimismo, existe la posibilidad de que la repetición del fenómeno deteriore la cutícula, la capa cerosa que protege a las hojas frente a radiación y deshidratación. Aunque una sola descarga parece causar daños limitados, la recurrencia a lo largo de múltiples tormentas podría generar efectos acumulativos.
En consecuencia, los científicos plantean que este proceso podría haber influido en la evolución de ciertas características del dosel forestal. Comprender estas interacciones permitirá evaluar cómo los bosques responden a eventos eléctricos en un contexto de tormentas potencialmente más intensas debido al cambio climático.



