Observar aves es un ejercicio que fortalece el cerebro y retrasa el envejecimiento, según un nuevo estudio

Un nuevo estudio revela que la observación de aves no solo es una actividad recreativa, sino también un ejercicio cognitivo capaz de fortalecer el cerebro y retrasar el envejecimiento.

Identificar especies, distinguir cantos y reconocer patrones visuales activa simultáneamente procesos de atención, memoria, percepción visual y toma rápida de decisiones, muy similares a los que se ponen en juego al aprender un idioma o tocar un instrumento musical.

Neuroplasticidad en acción

El cerebro no permanece estático cuando se practica de forma sostenida una habilidad exigente. Se reorganizan circuitos, se refuerzan conexiones útiles y se eliminan redundancias, un proceso conocido como neuroplasticidad.

  • Los músicos muestran cambios en áreas auditivas.
  • Los deportistas en regiones motoras.
  • Los observadores de aves en áreas vinculadas a la identificación visual y la memoria de trabajo.

El estudio de la Universidad de York

El investigador Erik Wing y su equipo analizaron a 48 aficionados al birdwatching, divididos entre expertos y principiantes, con edades de 22 a 79 años.

  • Durante pruebas de resonancia cerebral, los participantes debían identificar aves en menos de 10 segundos entre opciones muy similares.
  • Los expertos acertaron el 83% de las especies locales y el 61% de las no locales, frente al 44% de los principiantes.
  • En los expertos se observó mayor actividad en la corteza prefrontal bilateral, el surco intraparietal y la corteza occipitotemporal derecha, regiones clave para la atención selectiva y el procesamiento visual fino.
Avistaje de aves en Parques Nacionales
La observación de aves no solo es recreativa; también ofrece beneficios cognitivos sorprendentes.

Reserva cognitiva y envejecimiento

Los observadores experimentados mostraron una mayor complejidad estructural en estas áreas cerebrales, lo que sugiere una reserva cognitiva más robusta. Con la edad, esta complejidad suele disminuir, pero en los expertos el descenso era menor.

Según Robert Zatorre (Universidad de McGill), esto indica que mantener habilidades especializadas puede reducir la influencia del envejecimiento sobre el cerebro.

Más allá del cerebro individual

El birdwatching también tiene efectos sociales y ambientales:

  • Conciencia ecológica: quienes observan aves detectan antes cambios preocupantes en hábitats y ciclos migratorios.
  • Ciencia ciudadana: muchos programas de monitoreo de biodiversidad dependen de observadores voluntarios.
  • Conservación: la conexión directa con la naturaleza fomenta apoyo social para proteger espacios naturales y enfrentar la crisis climática.

La observación de aves es una actividad que combina placer, aprendizaje y salud cerebral. Aunque aún se requieren estudios longitudinales para confirmar su impacto directo en la neuroplasticidad, los datos sugieren que practicar birdwatching puede ser una herramienta poderosa para mantener el cerebro activo y joven, al tiempo que fortalece la relación con el entorno natural.

Compartí esta nota

Últimas noticias

Te pueden interesar
Te pueden interesar

Un fenómeno único en la naturaleza: abejas sudoríparas cambian su color azul a verde según la humedad

Descubre cómo las abejas sudoríparas cambian de colores según la humedad del aire y su fascinante mecanismo.

Monitoreo de cursos de agua intermitentes: desafíos bajo escenarios de cambio climático

La desaparición de ríos temporales desafía los métodos actuales de monitoreo ecológico, requiriendo nuevas herramientas adaptadas al cambio climático.

Bacterias amazónicas descubiertas en Colombia podrían descontaminar ríos afectados por mercurio

Descubre cómo los ríos con mercurio se ven afectados por la minería artesanal y la posibilidad de biorremediación.

Guayaquil redescubre 63 especies de anfibios y reptiles considerados raros o amenazados

Guayaquil sorprende al revelar la existencia de especies no vistas en más de un siglo, demostrando su riqueza biológica.