Una reciente investigación publicada en Communications Earth & Environment reveló que las colonias de pingüinos Adelia en la costa antártica son una importante fuente natural de amoníaco atmosférico, con efectos que podrían incidir en el clima global.
El estudio, liderado por Matthew Boyer, del Instituto INAR de la Universidad de Helsinki, se basó en mediciones de alta precisión cerca de la Base Marambio, en la isla Seymour (Antártida), donde una colonia de más de 30.000 parejas reproductoras permitió analizar el fenómeno en condiciones reales.
Guano y fitoplancton: una combinación que genera nubes
El trabajo demostró que el guano de los pingüinos libera grandes cantidades de amoníaco, gas que, al combinarse con compuestos de azufre emitidos por el fitoplancton marino, genera partículas atmosféricas ultrafinas. Estas pueden convertirse en núcleos de condensación de nubes (CCN), lo que afecta la formación de nubes y, en consecuencia, modifica el balance energético regional.
En particular, las nubes en la Antártida juegan un papel crucial: pueden reflejar radiación solar (efecto de enfriamiento) o atrapar calor (efecto de calentamiento), por lo que pequeños cambios en su cobertura tienen implicancias globales.
Resultados destacados y efectos prolongados
- Se detectaron concentraciones de amoníaco de hasta 13,5 ppb cuando los vientos provenían desde las colonias.
- En zonas alejadas, las cifras eran hasta 1.000 veces menores.
- La tasa de formación de nuevas partículas (NPF) fue hasta 10.000 veces superior en presencia de amoníaco.
- Incluso tras la migración de los pingüinos, el suelo cargado de guano siguió emitiendo amoníaco durante más de un mes.
Además, se detectó la presencia de dimetilamina (DMA), otra sustancia que facilita el crecimiento de partículas y que contribuye a estos procesos.
Mediciones clave y metodología científica
Las observaciones se realizaron entre enero y marzo de 2023, con un contenedor de monitoreo atmosférico ubicado estratégicamente a 300 metros al suroeste de la base argentina Marambio.
Los instrumentos utilizados incluyeron:
- Espectrómetros infrarrojos para medir amoníaco.
- Espectrómetros de masas para analizar vapores precursores de aerosoles.
- Analizadores in situ de gotas de nubes.
En total, se registraron eventos de NPF en el 34% de los días, con concentraciones de más de 15.000 partículas por cm³.
Ecosistemas y clima antártico: un vínculo subestimado
El hallazgo contradice la idea de que el Océano Austral es la principal fuente de amoníaco en la región. Por el contrario, destaca que los animales —especialmente los pingüinos— son actores relevantes en los ciclos químicos atmosféricos.
«Incluso organismos individuales pueden tener un impacto medible en procesos globales», indican los autores.
Pingüinos, clima y nuevas preguntas científicas
El estudio abre nuevas líneas de investigación sobre cómo los ecosistemas naturales contribuyen a los procesos atmosféricos y climáticos. En un contexto donde la Antártida es clave para entender los efectos del cambio climático, comprender el rol de la vida silvestre en la química del aire resulta esencial.
Foto de portada: Natacha Pisarenko



