Hoy orbitan la Tierra casi 130 millones de fragmentos de basura espacial: satélites inactivos, etapas de cohetes y restos de colisiones. Este campo creciente amenaza el acceso seguro al espacio.
Un nuevo estudio revela que el Sol juega un papel clave: cuando su actividad supera cierto umbral, los desechos pierden altitud mucho más rápido, acelerando su reentrada.
El estudio científico
La investigación, publicada en Frontiers in Astronomy and Space Sciences, fue liderada por Ayisha Ashruf, del Centro Espacial Vikram Sarabhai (India). El equipo analizó durante 36 años las trayectorias de 17 objetos lanzados en la década de 1960, cubriendo tres ciclos solares completos.
Los resultados muestran que la actividad solar calienta y expande la termosfera, aumentando la densidad atmosférica. Esto genera mayor resistencia sobre los objetos en órbita baja, que sin motores para corregir su trayectoria, frenan y caen más rápido. “Por primera vez, descubrimos que esta pérdida de altitud se produce de forma notablemente más rápida”, señaló Ashruf.
Impacto en satélites activos
El efecto no solo afecta a los desechos: los satélites en órbita baja también requieren más correcciones durante los máximos solares. Esto implica:
- Mayor consumo de combustible.
- Menor vida útil de las misiones.
- Ajustes en los cálculos de desorbitado y reservas de propelente.

Sostenibilidad espacial
Con el crecimiento de las mega constelaciones y el aumento de lanzamientos, entender esta relación es crítico para evitar colisiones en cadena y planificar misiones más seguras. La actividad solar, que ilumina nuestros días, también barre la órbita baja.
Estrategias contra la basura espacial
El informe destaca que lidiar con los desechos requiere una combinación de eliminación activa y mitigación preventiva:
- Eliminación activa de desechos (ADR): misiones para capturar satélites inactivos y restos grandes.
- Tecnologías de captura: robots con pinzas, redes, arpones o velas magnéticas.
- Bolsas espaciales: inflables gigantes para recolectar múltiples fragmentos.
- Diseño sostenible: satélites que se desorbiten automáticamente o se trasladen a órbitas cementerio.
- Regulación internacional: normas estrictas para evitar nuevos escombros.
- Mantenimiento en órbita: recarga de combustible para prolongar la vida útil de los satélites.
Proyecciones futuras
Se estima que para 2029 habrá cerca de 57.000 satélites en órbita, lo que hace urgente implementar estas soluciones tecnológicas. La combinación de actividad solar intensa y un entorno orbital saturado convierte la gestión de la basura espacial en un desafío global para la sostenibilidad del espacio.
El estudio demuestra que la actividad solar acelera la caída de la basura espacial, afectando tanto a fragmentos inactivos como a satélites operativos. La planificación de misiones deberá considerar este factor para garantizar seguridad y eficiencia. La sostenibilidad espacial depende de integrar ciencia, tecnología y regulación internacional para evitar que la órbita baja se convierta en un entorno incontrolable.



