La naturaleza y el espacio tienen guardada una sorpresa para los amantes de la astronomía: el último eclipse solar de 2025, el cual tendrá lugar este domingo 21 de septiembre. Sin embargo, los afortunados serán aquellos que vivan bajo el cielo de Nueva Zelanda, la Antártida y el Pacífico Sur.
En esta ocasión, se trata de un eclipse parcial profundo, donde la luna cubrirá hasta el 86% del Sol. Lo curioso es que este evento tiene lugar junto antes del equinoccio de septiembre, cuando el Sol cruza el ecuador celeste, marcando el inicio de la primavera en el hemisferio sur.
Este fenómeno astronómico se produce cuando la Luna oculta al Sol visto desde la Tierra. Para que este ocurra, el Sol, la Luna y la Tierra están alineados de forma tal que coincida con la Luna nueva e indica que la Luna está cerca del plano de la eclíptica.
Además de los eclipses parciales, también se encuentran los totales, aquellos donde la luz solar es totalmente ocultada por la Luna; los anulares y parciales, si solo una parte del Sol es tapado.

¿Cómo se producen los eclipses parciales?
Los eclipses parciales ocurren cuando la Luna cubre solo una parte del disco solar en un eclipse de Sol, o cuando la sombra de la Tierra oscurece parcialmente a la Luna en un eclipse lunar. En ambos casos, el fenómeno no se observa en su totalidad, sino de manera parcial desde la superficie terrestre.
En un eclipse solar parcial, la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, proyectando su sombra de forma incompleta. Esto provoca que solo una fracción del Sol se oculte, creando un efecto visual de “mordida” sobre su superficie luminosa.
Durante un eclipse lunar parcial, la Tierra bloquea parcialmente la luz solar que llega a la Luna. Esto genera un sombreado progresivo que oscurece una parte de su superficie, ofreciendo un espectáculo visible a simple vista y sin necesidad de protección ocular especial.

¿Cuál es su frecuencia?
Los eclipses parciales no son fenómenos raros, pero su frecuencia depende del tipo. En promedio, cada año ocurren entre dos y cinco eclipses solares, de los cuales la mayoría son parciales, aunque solo se ven desde ciertas regiones del planeta.
En el caso de los eclipses lunares parciales, suelen presentarse una o dos veces al año. Su visibilidad es mucho mayor que la de los solares, ya que pueden observarse desde cualquier lugar de la Tierra donde la Luna se encuentre por encima del horizonte durante el evento.
Aunque ocurren con relativa frecuencia, no siempre son perceptibles para todas las personas. Su observación depende tanto de la ubicación geográfica como de las condiciones meteorológicas, lo que hace de cada eclipse parcial un acontecimiento único.



