El avión experimental X-59 QueSST, desarrollada por la NASA, comenzó recientemente sus ensayos de rodadura en pista. Marca el primer desplazamiento autónomo de este vehículo aéreo único.
El test se realizó el pasado 10 de julio en las instalaciones de la Base de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Palmdale (California). Esto permitió que ingenieros y técnicos especializados verificaran su desempeño en superficie antes del inicio de los vuelos oficiales programados para 2025.
La prueba consistió en una rodadura a baja velocidad, capturada en un video difundido en el canal oficial de YouTube de la agencia espacial. Este paso constituye la última evaluación terrestre importante antes de que el X-59 entre en fase operativa, como parte de la misión Quest. Su propósito es demostrar un vuelo supersónico silencioso.
Gracias a su estructura estilizada y configuración de ala en delta, el avión busca reducir el boom sónico convencional a un simple «golpe sordo», abriendo la posibilidad de vuelos supersónicos sobre tierra sin afectaciones acústicas para la población.
El avión de la Nasa y su impacto en la reglamentación internacional
El X-59 QueSST integra múltiples innovaciones técnicas junto con componentes procedentes de aeronaves militares existentes.
Entre ellos se destacan: el tren de aterrizaje proveniente del F-16, el sistema de soporte vital basado en el F-15, y un motor del F/A-18 Super Hornet, capaz de generar 22.000 libras de empuje.
La aeronave está diseñada para volar a más de 18.000 metros de altitud, alcanzando velocidades cercanas a los 1.500 kilómetros por hora, pero limitando el ruido generado a apenas 75 decibelios, comparable al cerrar una puerta de automóvil, en lugar del estruendo característico de vuelos supersónicos.

Con 29 metros de longitud y 9 metros de envergadura, el X-59 está destinado a ser pilotado por un solo ocupante.
Los datos obtenidos durante sus vuelos serán compartidos con autoridades aeronáuticas nacionales e internacionales, con el fin de revisar y actualizar los límites acústicos permitidos, especialmente para vuelos comerciales que superen la barrera del sonido.



