Una década después de la firma del Acuerdo de París, el pacto climático más ambicioso hasta la fecha, la comunidad internacional enfrenta una crisis de velocidad y ambición.
Según Simon Stiell, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, los avances son reales, pero demasiado lentos para evitar los peores escenarios.
“El rumbo mejora cada año, pero necesitamos imprimir mucha más velocidad”, advirtió al presentar el informe sobre los nuevos compromisos climáticos de los Estados.
Compromisos actualizados: pocos países, poco impacto
El Acuerdo de París de 2015 estableció el objetivo de limitar el calentamiento global por debajo de los 2 °C, y hacer todo lo posible por no superar los 1,5 °C.
Cada cinco años, los países deben actualizar sus metas. El último plazo venció a comienzos de 2025, pero solo 65 países —que representan el 36 % de las emisiones globales— han presentado sus nuevos objetivos.
Según el informe de la ONU, si se cumplieran, podrían reducir las emisiones mundiales en un 10 % hacia 2035, una cifra insuficiente frente a la magnitud del desafío.

Superar los 1,5 °C: el umbral que ya no se evitará
El secretario general de la ONU, António Guterres, fue contundente: “Reconozcamos nuestro fracaso. No hemos logrado evitar superar los 1,5 °C en los próximos años”.
Las consecuencias incluyen puntos de no retorno en ecosistemas clave como el Amazonas, Groenlandia, la Antártida occidental y los arrecifes de coral.
Grandes emisores: compromisos dispares y señales confusas
- Unión Europea: presentó una declaración de intenciones para reducir entre 66,25 % y 72,5 % sus emisiones respecto a 1990. Aunque muestra progreso, expertos advierten que la falta de claridad puede afectar la confianza de inversores y la competitividad.
- China: anunció una reducción de 7 % a 10 % desde su pico de emisiones. Analistas creen que cumplirá —e incluso superará— su meta, aunque el compromiso parece modesto.
- Australia y Japón: actualizaron sus metas, pero fueron criticadas por falta de ambición.
Transición energética: inversión creciente, ritmo insuficiente
“La transición está en marcha, pero no al ritmo que necesitamos”, reconoció Melanie Robinson, del World Resources Institute (WRI).
Hay más inversión en energía solar, vehículos eléctricos y financiamiento climático, pero aún falta una respuesta global decisiva que reafirme el objetivo de 1,5 °C y acelere las estrategias sectoriales para alcanzar cero emisiones netas.
Más allá de las emisiones: adaptación y financiamiento
El informe de la ONU destaca que los compromisos actuales incluyen también metas de adaptación y financiamiento climático para países en desarrollo, elementos clave para una transición justa y resiliente.
“El mundo ya está pagando un alto precio por el calentamiento global, pero también se acerca a puntos de inflexión económicos positivos”, concluyó Stiell.
La COP30 en Belém, Brasil, será un momento decisivo para reconectar ambición con acción, y para que los países traduzcan sus promesas en políticas concretas, urgentes y equitativas.
El tiempo corre, y el planeta necesita más que declaraciones: necesita transformación estructural, cooperación internacional y justicia climática real.



