Durante la Semana de la Amazonía: Desarrollo Rural Sostenible y Sistemas Agroalimentarios, celebrada en Manaos, la región amazónica fue reconocida como centro neurálgico de cooperación internacional para la seguridad alimentaria y el cambio climático.
El evento, organizado por el Gobierno de Brasil y la la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), reunió a representantes de gobiernos, organismos multilaterales, pueblos indígenas, campesinos y sociedad civil.
Un laboratorio vivo para la bioeconomía y la transformación rural
El 85,4 % de las explotaciones agropecuarias amazónicas son familiares, clave para la sostenibilidad.
El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, destacó que la Amazonía puede convertirse en un laboratorio de innovación agroecológica, con inversiones estratégicas que reconozcan el rol de la agricultura familiar y las comunidades tradicionales.
En un contexto de inseguridad alimentaria severa en muchas ciudades amazónicas, se reafirmó el compromiso de garantizar el derecho humano a la alimentación, como expresó Lilian Rahal, secretaria de Seguridad Alimentaria del MDS.
Cooperación Sur-Sur y liderazgo regional
Dos décadas de políticas de nutrición y combate al hambre como modelo para el Sur Global.
El embajador Ruy Pereira, de la Agencia Brasileña de Cooperación, subrayó el papel estratégico de la Amazonía en la protección de la biodiversidad y la lucha contra el hambre, destacando la cooperación Sur-Sur como herramienta clave para compartir experiencias y fortalecer capacidades en países del Sur Global.

Foros paralelos y hoja de ruta regional
Se definieron seis áreas prioritarias para la acción conjunta en la región amazónica.
Entre los espacios destacados estuvieron la Reunión Especializada sobre Agricultura Familiar del Mercosur (REAF) y el Diálogo Técnico Regional sobre Bioeconomía Amazónica, con participación de gobiernos, bancos de desarrollo, empresas y líderes indígenas. El encuentro concluyó con una hoja de ruta regional centrada en:
- Mercados y comercialización
- Contratación pública de alimentos
- Vínculo entre clima y sistemas agroalimentarios
- Economía circular
- Financiamiento e inversión
- Gobernanza territorial
La Amazonía como sumidero de carbono y regulador climático
Almacena hasta 200 mil millones de toneladas de carbono y libera agua vital para el clima global.
La selva amazónica absorbe grandes cantidades de CO₂ mediante la fotosíntesis, y su biomasa forestal actúa como depósito de carbono equivalente a años de emisiones globales.
Además, su evapotranspiración libera miles de millones de toneladas de agua al día, regulando los ciclos del carbono y del agua y generando un efecto de enfriamiento que estabiliza el clima.
Riesgos de la deforestación y medidas urgentes
La pérdida de cobertura vegetal agrava el cambio climático y amenaza la biodiversidad.
La deforestación libera carbono almacenado, intensifica el efecto invernadero y pone en riesgo a más del 10 % de la biodiversidad terrestre. Para revertir esta tendencia, se requiere:
- Protección y reforestación activa
- Gestión sostenible de los recursos naturales
- Participación comunitaria e inversión climática



