Un total de 67 países ya presentaron sus planes nacionales de adaptación por desastres climáticos ante las Naciones Unidas (ONU).
El objetivo es incorporarlos en sus políticas ambientales y proteger a las comunidades de desastres naturales como inundaciones, sequías, incendios forestales y tormentas.
La cifra representa un avance significativo en la preparación global frente a la emergencia climática, según reveló la ONU en su primer informe sobre cambio climático previo a la COP30 en Brasil.
Las amenazas climáticas prioritarias
Los planes de adaptación abordan múltiples peligros climáticos:
- sequías;
- inundaciones;
- aumento de temperaturas;
- incremento del nivel del mar;
- cambios en patrones de lluvia.
También se incluyen estrategias contra la degradación de bosques y terrenos.
«La adaptación se está integrando cada vez más en los planes nacionales de desarrollo«, explicó Simon Stiell, secretario ejecutivo de la ONU sobre Cambio Climático.

Los planes contra desastres climáticos crecen
Al 30 de septiembre de este año, 144 países en desarrollo iniciaron o lanzaron procesos de formulación de planes de adaptación climática.
De estos, 67 ya completaron y presentaron sus Planes Nacionales de Adaptación (PNA) ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Entre los países que presentaron planes, figuran 23 de los países menos avanzados (PMA) y 14 pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID).
Aunque los planes están enfocados en naciones en desarrollo, también 13 países desarrollados presentaron sus documentos. España es uno de ellos.
El crecimiento es constante: en 2024 había 60 países con planes presentados, en 2023 eran 52, y la cifra aumenta progresivamente desde 2015.

Cómo vienen los planes de los países contra desastres climáticos
Desde 2015, se aprobaron 116 proyectos de adaptación nacionales o supranacionales para su implementación.
Estos proyectos se financian a través del Fondo Verde para el Clima (GCF) destinado a países en desarrollo con PNA presentados.
La financiación comprometida alcanza casi 7.000 millones de dólares.
«Casi todos los países en desarrollo están trabajando en sus planes de adaptación«, aseguró Stiell.
Con los PNA, el objetivo es que los gobiernos sienten las bases para economías y sociedades más resilientes al clima.
Para ello, es preciso implementan mecanismos de coordinación, estrategias de financiación y sistemas de seguimiento en sectores clave como agricultura y salud.
Los planes de adaptación, además, muestran un enfoque que abarca toda la sociedad: más mujeres, jóvenes, pueblos indígenas, comunidades locales y sector privado participan en la planificación.
La adaptación «no es opcional sino absolutamente esencial», señaló Stiell. Es «clave para liberar el gran poder transformador de invertir en resiliencia climática«.

La barrera de la financiación y el rol de la COP30
Pese a los avances, existen «aspectos preocupantes» que frenan el progreso.
«Muchos países aún carecen de acceso a la financiación necesaria«, advirtió Stiell.
Con frecuencia muchas naciones enfrentan procesos de aprobación complejos, apoyo fragmentado y dependencia excesiva de expertos externos.
La dirección frente a la emergencia climática es correcta, pero se necesita «urgentemente» velocidad, según la ONU: «Debemos acelerar el ritmo».
Las PNA y su desarrollo serán un tema central en la COP30 que se celebrará pronto en Belém, Brasil.
Allí, las naciones deberán responder sobre adaptación: «Será un tema central», anticipó Stiell.
Se espera que las partes acuerden indicadores de adaptación y trabajen para cerrar «la brecha financiera«.
«La financiación climática no es caridad, es vital para proteger a todas las poblaciones y economías».
«¡No más excusas, inversores!» podría haber sido el título del informe, señaló Stiell. «La financiación debe fluir ya».



