El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) advierte sobre la grave crisis de seguridad que enfrentan los protectores del territorio tras documentar decenas de ausencias forzadas entre 2020 y 2024.
En un periodo de apenas cinco años, la integridad de quienes custodian los recursos naturales en México se ha visto severamente vulnerada.
Según datos recientes proporcionados por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), un total de 59 activistas y defensores de la tierra fueron víctimas de desaparición mientras desempeñaban sus labores de protección ambiental entre los años 2020 y 2024.
Gustavo Alanís, director de la organización, detalló que estas cifras reflejan un escenario crítico para la defensa del patrimonio biocultural en el país.
El recuento de estos casos pone de manifiesto que la desaparición de defensores ambientales en México se ha convertido en una táctica recurrente para silenciar las resistencias locales frente a proyectos extractivos o actividades ilícitas que impactan los ecosistemas.
La documentación recabada por el CEMDA enfatiza que estos eventos no son incidentes aislados, sino que ocurren de manera sistemática en diversas regiones del territorio nacional.
Los afectados, que en su mayoría pertenecen a comunidades indígenas o núcleos agrarios, enfrentan riesgos desproporcionados al oponerse a la degradación de sus entornos naturales o al reclamar derechos sobre sus tierras.
Desaparición de defensores ambientales
Este reporte subraya la urgencia de que las autoridades implementen mecanismos de protección efectivos y fortalezcan las investigaciones para localizar a los activistas.
La falta de garantías de seguridad no solo pone en peligro la vida de los defensores, sino que también debilita la capacidad de respuesta de la sociedad civil ante la crisis climática y la pérdida de biodiversidad en el país.
El balance presentado por Alanís sirve como un llamado de atención internacional sobre la precariedad jurídica y física en la que operan los ambientalistas mexicanos, situando al país como una de las geografías más peligrosas para el activismo territorial en la región.




