El Monte Everest, el pico más alto del mundo, suele estar cubierto de nieve. Sin embargo, en las zonas más bajas de la cordillera del Himalaya, las nevadas han disminuido de manera alarmante en los últimos años. Las imágenes de montañas nevadas se han vuelto más escasas, y los expertos hablan ya de una “sequía de nieve”, con consecuencias potencialmente graves para la región.
Datos recientes
- Entre 1980 y 2020, las nevadas eran relativamente constantes, pero en los últimos cinco años se han reducido drásticamente.
- En el Himalaya noroccidental, las nevadas disminuyeron un 25 % respecto a los niveles de hace cuatro décadas.
- El invierno 2024-25 registró la persistencia de nieve más baja en 23 años, un 24 % por debajo de lo normal.
- En diciembre, el Departamento Meteorológico de la India reportó que en todo el norte del país no hubo precipitaciones de lluvia ni nieve.
Aunque se han registrado episodios de fuertes nevadas, los especialistas los consideran eventos extremos y aislados, incapaces de revertir la tendencia general.

Impactos en la región
La falta de nieve afecta no solo la apariencia del Himalaya, sino también la vida de millones de personas y ecosistemas:
- Agua dulce: el Himalaya alberga las mayores reservas fuera de los polos. La nieve invernal alimenta ríos que proveen agua para riego, consumo humano y energía hidroeléctrica.
- Sequía y riesgo de incendios: menos precipitaciones implican mayor aridez, aumentando la frecuencia de incendios forestales.
- Estabilidad geológica: la nieve actúa como “cemento” en condiciones de frío. Su ausencia incrementa el riesgo de desprendimientos de rocas y deslizamientos de tierra.
- Glaciares en retroceso: el derretimiento acelerado de glaciares, combinado con la falta de nieve, plantea un doble desafío para la región.
Un fenómeno ligado al cambio climático
El cambio climático ya está afectando la cordillera. Los meteorólogos observan que los inviernos son cada vez más secos, dejando montañas rocosas y desnudas.
Aunque los científicos aún no identifican con certeza la causa de esta baja precipitación, la evidencia apunta a un patrón climático alterado que amenaza la estabilidad de la región.
La sequía de nieve en el Himalaya es una señal de alerta: la reducción de precipitaciones y la menor persistencia de nieve ponen en riesgo el suministro de agua, la estabilidad de las montañas y la vida de millones de personas.
Si la tendencia continúa, el Himalaya podría nunca volver a tener el mismo aspecto, transformándose en un símbolo visible de los efectos del cambio climático global.



