Lineamientos para un desarrollo sostenible en un complejo contexto en Argentina

El desarrollo sostenible se define como el paradigma de desarrollo que aspira a satisfacer las necesidades de la generación actual sin menoscabar la capacidad de las generaciones futuras para solventar las suyas propias.

Este modelo se fundamenta en el equilibrio de tres pilares interdependientes: el económico, el social y el ambiental. El fin último es alcanzar un crecimiento económico que sea viable, una sociedad que promueva la equidad y un entorno natural saludable, garantizando así el bienestar humano a largo plazo.

Para la efectiva implementación de este modelo en Argentina, es imperativo coordinar los esfuerzos entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil con el fin de lograr los objetivos trazados.

El enfoque debe centrarse en la protección del ambiente, la promoción de un crecimiento económico equitativo y el fomento de un desarrollo social inclusivo. Las estrategias para lograrlo abarcan la promoción de la economía circular y las energías renovables, la garantía de acceso universal al agua y al saneamiento, el impulso a la producción sostenible, y el fomento de la concientización ambiental junto con la participación ciudadana activa.

Debemos ser conscientes de que, en las muy escasas ocasiones en que se han implementado medidas contra la contaminación de los cursos de agua, la acción se dirige contra diversas empresas. Sin embargo, no se toman en consideración los vertederos a cielo abierto, que frecuentemente se localizan en las riberas de los ríos, ni los vertidos de líquidos cloacales sin tratamiento alguno. Tampoco se atienden las fugas de efluentes que ocurren con la connivencia de ciertos funcionarios que optan por la negligencia regulatoria.

Resulta fútil llevar a los jardines de infantes a recolectar papeles como gesto simbólico, mientras simultáneamente se permite que una poderosa industria desvíe su efluente contaminante, eludiendo la planta de tratamiento correspondiente.

Asimismo, no es eficiente convocar a un plan de producción limpia basado en la adhesión voluntaria, al cual asistirán únicamente aquellos que colaboran de manera habitual, pero no aquellos a quienes la producción limpia no les representa un interés y, por ende, continuarán contaminando sin restricciones.

Desde mi perspectiva, considero que los problemas más significativos de contaminación del agua dulce surgen de la descarga de efluentes sin tratar en los cuerpos receptores. Dichos efluentes provienen de centros industriales y urbanos.

La gravedad de esta contaminación se intensifica en aquellos casos donde las grandes concentraciones urbanas e industriales generan descargas combinadas, que resultan potenciadas y de muy difícil tratamiento.

Es mandatorio impulsar el desarrollo de nuevas tecnologías, o la modificación de las existentes, a través de los Municipios y las empresas. El objetivo es lograr la adecuada captura y gestión de datos, la caracterización de la contaminación, el monitoreo y la evaluación de estrategias alternativas de tratamiento.

Su aplicación posterior a cuerpos hídricos y efluentes líquidos —ya sean cloacales y/o industriales— a escala de establecimientos o poblaciones, permitirá establecer las condiciones operativas específicas y los parámetros legales requeridos para el vuelco, garantizando así niveles de contaminación aceptables en las distintas cuencas hídricas afectadas.

Por esta razón, es fundamental disponer de nuevas tecnologías y procesos, o modificaciones de los ya existentes, para el diagnóstico, la identificación y registro, la caracterización y la evaluación de sitios potencialmente contaminados. Esto debe orientarse a su ulterior restauración, recomposición o remediación, la cual debe ajustarse a las características específicas de la contaminación y a las condiciones edafoclimáticas (suelo y clima) correspondientes.

Es necesario dotar a las diferentes organizaciones de cuencas hídricas de herramientas tecnológicas para la gestión de las diversas variables asociadas a ellas. Esto debe iniciarse a nivel municipal, continuar en las provincias y culminar en la Nación. Dicha gestión debe incluir el riesgo asociado a la ocurrencia de eventos extremos, tales como inundaciones y sequías.

Los especialistas perciben los ríos como pilares fundamentales del desarrollo sostenible, subrayando su rol en el abastecimiento de agua potable, la producción de alimentos, la generación de energía y el sostenimiento de la biodiversidad.

No obstante, señalan que la gestión hídrica y la protección fluvial representan desafíos cruciales. Estos retos exigen un conocimiento exhaustivo de los recursos hídricos, la adopción de prácticas de gestión sostenibles, la reducción de la polución y una mayor participación tanto científica como social. Todo ello es vital para prevenir la degradación ambiental y asegurar el bienestar humano y económico a largo plazo.

Fernando Miñarro
Fernando Miñarro, ex Director de Conservación y Desarrollo Sustentable de la Fundación Vida Silvestre

“Debemos ser conscientes de la importancia de los ríos, no sólo como proveedores de agua y alimento, sino también por su capacidad de mitigar desastres naturales como inundaciones o sequías. Los ríos son fundamentales para nuestras sociedades, bienestar y economías, pero lamentablemente no les damos el valor que requieren. Es nuestra responsabilidad trabajar para protegerlos ya que son esenciales para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible”, afirma Fernando Miñarro, ex Director de Conservación y Desarrollo Sustentable de la Fundación Vida Silvestre.

Una de las soluciones viables sería comenzar a implementar humedales artificiales. Estos sistemas de ingeniería son una herramienta vital para el control y la prevención de la contaminación fluvial, dado que actúan como depuradores naturales del agua.

Logran eliminar nutrientes, sedimentos y sustancias químicas mediante una combinación de procesos biológicos y físicos. Su implementación ofrece soluciones rentables y sostenibles, ya que demandan menos energía que los tratamientos convencionales, proporcionan hábitat para la fauna local, contribuyen a la biodiversidad, mejoran la calidad del agua y ayudan a combatir el cambio climático.

Los expertos los consideran al desarrollo sostenible una solución efectiva y sostenible para el control de la polución en el país. Se destacan principalmente para el tratamiento de aguas residuales y pluviales, gracias a su capacidad intrínseca para remover nutrientes, sedimentos, patógenos y compuestos orgánicos mediante procesos naturales.

A pesar de la ausencia de una legislación específica que los promueva y de los desafíos que enfrentan los humedales naturales, estos sistemas ingenieriles ofrecen una vía para recuperar la calidad del agua y proveer servicios ecosistémicos.

Romina Schiaffino
Romina Schiaffino, Científica del Centro de Docentes de la Universidad Nacional del Noroeste de Buenos Aires (UNNOBA)

“El éxito del ensayo dependerá de la cantidad de sólidos, nutrientes y demás contaminantes que queden retenidos en los vegetales y no quede en el agua que sale. Si vemos que los valores comparados experimentan una reducción de más del 50 por ciento, estamos ante resultados prometedores y ante una primera limpieza de los líquidos que es tan difícil de depurar”, expresa Romina Schiaffino, Científica del Centro de Docentes de la Universidad Nacional del Noroeste de Buenos Aires (UNNOBA).

Debe considerarse para el desarrollo sostenible el papel potencial de las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial y la teledetección (detección remota), que ofrecen un conjunto de alternativas prometedoras para optimizar la forma en que medimos el agua y los sistemas fluviales. Se debe garantizar el desarrollo y fortalecimiento de instituciones eficaces para la gestión del agua y su gobernanza. Estas deben asignar funciones claras a los gobiernos, las empresas y las instituciones, con el fin de avalar que se tomen las mejores decisiones conjuntas y que el progreso sea, en efecto, sostenible.

Por: Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).

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