El fondo ambientalde Santa Fe abrió su séptima convocatoria para financiar proyectos de conservación del patrimonio natural provincial.
Impulsan la iniciativa la Universidad Nacional del Litoral (UNL), el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de la provincia, Fundación Hábitat y Desarrollo, la Cámara de Diputados y Diputadas y Sancor Seguros.
En total, se otorgarán $ 14.040.000 destinados a la conservación ambiental.
El llamado está destinado a instituciones públicas, ONGs vinculadas a la conservación, universidades, institutos terciarios, secundarios y primarios.
También pueden participar dependencias gubernamentales de municipios y comunas relacionadas con la temática ambiental.
Todos los proyectos deberán contar con aval institucional para ser considerados.
Se seleccionarán un mínimo de dos proyectos entre los cuales se distribuirá el importe total del fondo.
El Gobierno de Santa Fe busca proteger el humedal más biodiverso de la cuenca del Paraná. Foto: La Ruta Natural.
Los objetivos del fondo ambiental de Santa Fe
«El Fondo busca promover la conservación de la naturaleza en la provincia de Santa Fe, mejorando el manejo de áreas naturales protegidas, de especies protegidas y sitios naturales valiosos», establece la convocatoria oficial.
La séptima edición tiene como prioridad identificar y apoyar proyectos que promuevan la conservación en sus distintos niveles en el territorio provincial.
El presupuesto de cada proyecto no podrá superar el 60% del total del fondo.
Pablo Tabares visitó el programa radial «El quinto elemento» de LT10 para explicar que la conservación de los ecosistemas naturales implica abordar la problemática desde varios aspectos.
El medio físico y biológico debe interactuar con la trama económico-social y política.
Los detalles para acceder al nuevo fondo ambiental de Santa Fe
Los proyectos deberán tener una duración máxima de 12 meses, con posibilidad de extensión por seis meses adicionales.
Los directores seleccionados presentarán un informe de avance a los seis meses y un informe final al concluir.
La fecha límite para presentar iniciativas es el 31 de marzo de 2026. Los proyectos deben enviarse por correo electrónico a [email protected] y [email protected].
Además, deben presentarse por Mesa de Entradas de la UNL al correo [email protected], solicitando se inicie expediente y sea derivado a la Secretaría de Ciencia, Arte y Tecnología.
Ya abrió la convocatoria para el fondo ambiental de Santa Fe
Evaluación y administracióndel fondo
La evaluación estará a cargo de un jurado integrado por representantes de la UNL, Fundación Hábitat y Desarrollo, el Ministerio de Ambiente, la Cámara de Diputados y Sancor Seguros.
Tendrán prioridad aquellos proyectos que ofrezcan contrapartida.
La Universidad Nacional del Litoral será la encargada de administrar los fondos asignados.
Los directores de proyectos ganadores dispondrán de 30 días desde el inicio para comenzar la ejecución de los fondos.
Los resultados de la selección serán comunicados a todos los directores, y los responsables de proyectos ganadores deberán exponer sus objetivos durante un acto especial.
Uruguay logró unatransición energética modelo y, hoy, genera electricidad casi 100% renovable, lo que la convierte en un ejemplo a seguir a nivel global.
El pequeño país latinoamericano logró reducir sus costes a la mitad frente a uso de los combustibles fósiles.
El físico Ramón Méndez Galain, quien lideró esta transformación, sostiene que el mismo modelo podría replicarse en cualquier lugar del mundo si existe voluntad política para cambiar las reglas del juego.
El sistema eléctrico renovable y más económico
El país sudamericano genera cerca del 99% de su electricidad con fuentes renovables.
Las plantas térmicas, que representan entre 1% y 3%, solo se activan cuando la hidroelectricidad, el viento y el sol no cubren toda la demanda.
La matriz energética combina aproximadamente 45% de hidroelectricidad, hasta 35% de energía eólica, 15% de biomasa y generación solar para completar los períodos de menor producción.
El 99% de la electricidad en Uruguay es renovable: cómo se convirtió en un ejemplo global de transición energética.
Esta diversificación permitió reducir el coste total de la electricidad aproximadamente a la mitad respecto a un sistema basado en fósiles.
Para Méndez Galain, director de energía de Uruguay entre 2008 y 2015, latransición energéticanunca fue solo un asunto climático.
«Fue, ante todo, una cuestión económica», explica el físico.
Así, en el camino de la transición energética, Uruguay demostró que la energía limpia puede resultar más barata, estable y generadora de empleo que el petróleo o el gas.
Inversión, empleo y estabilidad económicagracias a la transición energética en Uruguay
La transición energética uruguaya atrajo cerca de 6000 millones de dólares en inversiones renovables durante un período de cinco años.
Este proceso generó 50.000 empleos, una cifra especialmente relevante para un país de 3,5 millones de habitantes.
Sin embargo, el cambio más significativo quizá no esté en los megavatios producidos, sino en la estabilidad económica.
Gracias a su transición energética modelo, Uruguay dejó de sufrir las fluctuaciones del mercado internacional de combustibles.
La dependencia del petróleo importado, que a principios de la década de 2010 era insostenible, quedó prácticamente eliminada.
Esta transformación no fue solo tecnológica, sino también institucional.
El país impulsó mercados de capacidad a largo plazo, eliminó subsidios a los fósiles y creó subastas competitivas para energía eólica y solar que redujeron los precios drásticamente.
El físico Ramón Méndez Galain lideró la transición energética modelo de Uruguay
Las claves del modelo uruguayo y su transición energética
Méndez Galain insiste en que la clave no está en la tecnología, sino en las instituciones.
Si las reglas favorecen la competencia real, las renovables se imponen por mérito propio.
Los elementos centrales de la transición energética en Uruguay incluyen:
Eliminación de subsidios a combustibles fósiles
Creación de subastas competitivas para proyectos renovables
Mercados de capacidad a largo plazo que garantizan certidumbre regulatoria
Continuidad política a lo largo de cinco gobiernos consecutivos
Aprovechamiento de recursos domésticos (viento, hidroelectricidad, biomasa, sol)
El FMI calcula más de 1,3 billones de dólares anuales en subsidios directos a combustibles fósiles globalmente, y más de 6 billones en subsidios indirectos.
Para Uruguay, eliminar estas ventajas artificiales permitió que las renovables compitieran en igualdad de condiciones.
Un ejemplo (y laboratorio) para el mundo
Delegaciones de México, Chile, Colombia, Países Bajos y Sudáfrica han estudiado el modelo de transición energética de Uruguay.
Además, Países como Honduras, República Dominicana y Chile han analizado públicamente los datos económicos buscando cómo aplicar estrategias similares.
Las instituciones financieras internacionales ven la experiencia uruguaya como prueba de que las renovables son una opción económica, no solo ambiental.
El mensaje resulta claro: la transición energética funciona mejor cuando se ahorra dinero y crea empleo.
Más allá de la reducción de emisiones, Uruguay generó impactos ambientales positivos menos visibles:
menor contaminación del aire en zonas urbanas;
reducción de residuos industriales mediante valorización energética de biomasa, y;
disminución de riesgos asociados a derrames o transporte de combustibles.
Méndez Galain plantea que la pregunta nunca fue si las renovables podían funcionar. La pregunta era si los gobiernos serían capaces de cambiar las reglas que las mantenían en desventaja.
El CONICETavanza en un desarrollo clave para la sustentabilidad: la creación de bolsas biodegradables a partir de almidón de mandioca.
El proyecto se lleva a cabo en Misiones, a través de un convenio con la empresa Plastimi SRL.
El objetivo es reemplazar los plásticos convencionales con materiales producidos localmente.
La alternativa sustentable que desarrolla el CONICET junto al sector privado: cómo son sus bolsas biodegradables de mandioca
Una alternativa regional a los plásticos importados
El proyecto de bolsas biodegradables está liderado por las investigadoras Cristina Area y Pamela Cuenca del Instituto de Materiales de Misiones (IMAM, CONICET-UNAM).
El desarrollo representa un avance científico significativo, ya que actualmente Argentina no fabrica ningún material de este tipo.
Hasta ahora, Plastimi SRL debía importar desde Europa una resina obtenida a partir de almidón de maíz para abastecer la demanda de bolsas y productos biodegradables en general.
Con este proyecto, el CONICET y la empresa misionera buscan producir bolsas y películas flexibles con materia prima de la región.
El objetivo es desarrollar una tecnología eficiente para producir pellets, pequeñas perlas que sirven de materia prima para la industria del plástico.
El proyecto de bolsas biodegradables está liderado por las investigadoras Cristina Area y Pamela Cuenca del Instituto de Materiales de Misiones (IMAM, CONICET-UNAM).
Economía circular con residuos forestales
El proyecto incorpora un enfoque de economía circular al emplear aditivos obtenidos de residuos de la industria lignocelulósica. Entre estos materiales se incluyen:
Micro y nanocelulosa
Derivados de colofonia (resina de pino)
Subproductos de la forestoindustria regional
Estos aditivos mejoran las propiedades de los materiales y contribuyen a mitigar el impacto ambiental de la propia industria forestal.
La mandioca fue elegida como materia prima por su relevancia para la economía de Misiones.
«Buscamos generar un desarrollo regional que le dé valor agregado a la materia prima de nuestra propia provincia», sostuvo Cuenca.
Los materiales comerciales de este tipo, utilizados para bolsas biodegradables, suelen fabricarse con almidón de papa o maíz en otros países, pero el CONICET optó por la mandioca.
La producción de bolsas biodegradables a partir de una materia prima regional, reduce los costos de importación y el impacto ambiental. Foto: CONICET.
La inversión y transferencia tecnológica entre el CONICET y el sector privado para las bolsas biodegradables
El convenio entre CONICET y Plastimi se firmó en mayo de 2025, gestionado por la Oficina de Vinculación Tecnológica (OVT) del Nordeste.
El vínculo entre ambas instituciones se inició hace aproximadamente una década.
En 2021, un Proyecto de Investigación Científica y Tecnológica Aplicados (PICTA) permitió adquirir una extrusora pelletizadora piloto específica para procesar bioplásticos.
El equipo está instalado en la planta de Plastimi, ubicada en el Parque Industrial de Posadas.
La maquinaria tiene capacidad de producción de cinco a treinta y cinco kilos por hora.
Esto permite al equipo de investigación trabajar a escala piloto industrial, saltándose el paso del escalado de laboratorio.
«Desde nuestra empresa destacamos el valioso aporte del CONICET y la Universidad Nacional de Misiones en este desarrollo», afirma Nicolás Guelman, propietario de Plastimi SRL.
Y destaca: «Este trabajo constituye un ejemplo relevante de innovación científica aplicada a la construcción de un futuro sostenible.»
Cabe señalar que el desarrollo no se limita solo a envases como bolsas biodegradables.
El equipo también trabaja en materiales para agroinsumos, como las cubiertas vegetales (mulching films) para cultivos de tomates y Cannabis Sativa medicinal.
Estos productos tampoco se fabrican actualmente en Argentina.
La iniciativa reduce los costos de importación y el impacto ambiental generado por los plásticos derivados del petróleo, al tiempo que agrega valor a materias primas locales.
El Grupo GAC, una de las automotrices más importantes de China, alcanzó un hito histórico al completar la primera línea de producción de baterías de estado sólido de gran capacidad en el país. Con este anuncio, la compañía se suma a la iniciativa de Dongfeng, otra reconocida marca asiática que semanas atrás presentó avances similares.
Este desarrollo promete revolucionar el mercado de los autos eléctricos, ya que las nuevas baterías no solo mejoran la seguridad y estabilidad, sino que también duplican la autonomía de los vehículos, cambiando las expectativas de los consumidores y acelerando la transición hacia una movilidad más sostenible.
Autonomía extendida y seguridad reforzada
Actualmente, la línea de producción de GAC se encuentra en sus primeras etapas, fabricando pequeños lotes de celdas para pruebas. Sin embargo, los avances técnicos ya captan la atención mundial: los coches eléctricos que hoy recorren unos 500 kilómetros por carga podrían superar los 995 kilómetros gracias a estas innovadoras baterías.
La diferencia clave frente a las baterías tradicionales de iones de litio radica en el uso de un material sólido en lugar de un electrolito líquido. Este cambio permite soportar temperaturas de hasta 400 °C, frente a los 200 °C de las baterías convencionales, reduciendo el riesgo de fallos térmicos y aumentando la seguridad.
Mayor densidad energética y capacidad
Las nuevas celdas de estado sólido ofrecen una densidad energética casi el doble que las actuales. Según GAC, alcanzan hasta 60 Ah de capacidad y 7,7 mAh/cm² de densidad energética, frente a los 5 mAh/cm² de las baterías tradicionales.
Esto significa que cada celda puede almacenar más energía, aumentando significativamente la autonomía de los vehículos eléctricos y ofreciendo una experiencia de conducción más cercana a la de los autos de combustión.
Un hito que promete duplicar la autonomía de los vehículos eléctricos y transformar la movilidad global.
Innovación en el proceso de fabricación
Para producir estas celdas avanzadas, GAC desarrolló un proceso basado en un “ánodo seco”, que combina varios pasos de fabricación en una sola acción eficiente.
Este método:
Optimiza la velocidad de producción.
Reduce el consumo energético.
Disminuye los costos de fabricación.
La innovación es crucial para la adopción masiva de vehículos eléctricos, ya que mejorar la eficiencia y reducir los costos son factores clave para hacer accesibles estas tecnologías a los consumidores.
Cronograma de pruebas y producción
A pesar del progreso, la tecnología aún está en fases iniciales. GAC planea comenzar pruebas de integración en vehículos en 2026, utilizando modelos de prueba para verificar rendimiento y seguridad en condiciones reales.
La producción en masa está prevista entre 2027 y 2030, un periodo de transición en el que se validarán los beneficios y la fiabilidad a largo plazo de estas celdas.
Desafíos pendientes
El éxito de esta innovación dependerá de:
Asegurar una cadena de suministro confiable para los materiales, especialmente los electrolitos sólidos.
Reducir los costos de producción para que las baterías sean comercialmente viables y asequibles.
Impacto en la experiencia del usuario
La adopción de baterías de estado sólido podría redefinir la experiencia de los conductores de autos eléctricos:
Autonomía duplicada, con menos paradas para recargar.
Mayor seguridad térmica y estabilidad.
Impulso a la adopción masiva de vehículos eléctricos.
Con estas mejoras, la movilidad eléctrica se acerca cada vez más a la comodidad de los vehículos tradicionales de gasolina, eliminando una de las principales preocupaciones de los consumidores: la autonomía limitada.
El avance del Grupo GAC marca un punto de inflexión en la industria automotriz. Las baterías de estado sólido no solo representan un salto tecnológico, sino también una oportunidad para acelerar la transición energética global. Si los planes de producción se cumplen, hacia 2030 podríamos estar frente a una nueva era de vehículos eléctricos más seguros, eficientes y con autonomías que superen los 900 kilómetros por carga.
Adoptar una alimentación basada en plantas se perfila como una de las acciones más efectivas para frenar el cambio climático.
Un ensayo clínico realizado en Estados Unidos comprobó que reemplazar carne, lácteos y huevos por cereales, legumbres, frutas y verduras puede reducir en un 51 % las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la dieta, además de disminuir el uso de energía.
Se seleccionaron 244 adultos con sobrepeso en Washington D. C.
El seguimiento se realizó entre enero de 2017 y febrero de 2019.
Los participantes fueron divididos en dos grupos: uno vegano, con dieta centrada en frutas, verduras, cereales y legumbres; y un grupo de control, que mantuvo su alimentación habitual.
Durante 16 semanas, los investigadores recopilaron registros alimentarios detallados y los cruzaron con bases de datos oficiales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y plataformas de impactos ambientales.
Resultados contundentes
El grupo vegano logró reducir sus emisiones diarias de CO₂ equivalente en 1.313 gramos por persona, frente a los 314 gramos del grupo de control.
Este cambio equivale a evitar recorrer 6,9 kilómetros al día en un auto a nafta. La reducción se explica principalmente por la menor ingesta de carne, aunque también influyen los lácteos y huevos.
Estos hallazgos refuerzan conclusiones previas como las del informe EAT-Lancet, que señala el impacto desproporcionado de los alimentos de origen animal —especialmente la carne roja— frente a los vegetales.
Un ensayo clínico en Estados Unidos confirma que reducir el consumo de productos animales disminuye a la mitad las emisiones.
Rigor científico y validación
Para asegurar la precisión de los resultados, el estudio aplicó una metodología estricta:
Registros alimentarios de tres días al inicio y al final de la intervención.
Evaluación por dietistas certificados y revisores independientes.
Análisis estadístico con intervalos de confianza del 95 %.
Cruce de datos con plataformas acreditadas internacionalmente.
Este enfoque buscó minimizar distorsiones y maximizar la objetividad, fortaleciendo la validez científica y la reproducibilidad de las conclusiones.
Beneficios adicionales para la salud
Además del impacto ambiental, el estudio respalda beneficios metabólicos y de reducción de peso asociados a las dietas vegetales. Este doble efecto convierte a la alimentación basada en plantas en una herramienta decisiva tanto para mejorar la salud personal como para proteger el medio ambiente.
“Sabemos que las dietas basadas en alimentos vegetales integrales son mejores para nuestra salud y para el medio ambiente. Este análisis nos muestra cuán significativas pueden ser nuestras elecciones alimentarias diarias”, destacó la Dra. Hana Kahleova.
Limitaciones del estudio
Los autores reconocen algunas limitaciones:
Los datos de consumo fueron autoinformados, lo que puede implicar errores involuntarios.
El perfil de los participantes (adultos con sobrepeso voluntarios) no refleja la diversidad de la población general.
Aun así, los resultados ofrecen una guía clara sobre el impacto de las elecciones alimentarias en el ambiente.
La sustitución de productos animales por alternativas vegetales se perfila como una acción viable y eficaz para reducir emisiones y consumo energético, a la altura de estrategias como reducir, reutilizar y reciclar. La ciencia confirma que modificar la dieta individual puede convertirse en un factor crucial en la lucha contra el cambio climático y en la construcción de un futuro más saludable y sostenible.
Las islas del Pacífico Tropical Oriental muestran una concentración excepcional de tiburones, según una nueva evaluación regional. Sitios como Galápagos, Malpelo, Clipperton y Revillagigedo destacan por albergar poblaciones que superan registros de otras zonas prístinas del planeta.
Este escenario contrasta de forma alarmante con lo que ocurre en parques marinos costeros de Ecuador y Costa Rica. Allí, el ecosistema aparece empobrecido, con pocos peces y casi sin depredadores, incluso dentro de áreas declaradas protegidas.
La investigación, desarrollada por equipos de la región, impulsada por instituciones de conservación y publicada en la revista PLOS One, utilizó cámaras submarinas con carnada para registrar peces grandes y tiburones. El método permitió revelar patrones que describen un océano dividido entre riqueza biológica y degradación.
El Pacífico Oriental pierde a sus tiburones: un estudio atribuye el declive a la pesca en zonas protegidas.
Un refugio oceánico donde la vida aún prospera
En los parques remotos del Pacífico Oriental, la abundancia de especies permanece alta. La cadena alimentaria se mantiene activa y los tiburones ocupan su rol clave como depredadores tope. En Galápagos y Malpelo destacan poblaciones numerosas de tiburón martillo común, mientras que en Revillagigedo y Clipperton predomina el tiburón punta plateada.
Cada sitio cumple una función particular dentro del ciclo de vida de estos animales. Clipperton actúa como un espacio crítico para juveniles, lo que sugiere un rol de guardería natural. Galápagos y Malpelo, en cambio, concentran principalmente adultos, que utilizan estas áreas para forrajear o agregarse en grupos.
Esta red de islas funciona como un corredor biológico que sostiene diferentes etapas vitales. Su aislamiento y condiciones ambientales favorecen una riqueza marina que hoy resulta excepcional frente al deterioro generalizado de otros ecosistemas.
El Pacífico Oriental pierde a sus tiburones: un estudio atribuye el declive a la pesca en zonas protegidas.
La degradación severa de las áreas costeras
El panorama cambia cuando la observación se desplaza hacia parques más cercanos al continente. En Machalilla, Galera San Francisco y la Isla del Caño la presencia de peces grandes es mínima. La ausencia casi total de tiburones revela un ecosistema profundamente alterado.
El patrón registrado coincide con un fenómeno conocido como fishing down the food web. A medida que la pesca elimina depredadores grandes, la presión recae sobre especies medianas y finalmente sobre peces pequeños. Todo el sistema pierde complejidad y resiliencia.
En las costas ecuatorianas, además, confluyen presiones intensivas y artes no selectivos. Incluso las poblaciones de peces herbívoros y planctívoros son bajas, lo que sugiere una alteración que afecta desde los niveles superiores hasta la base de la cadena trófica.
Un equilibrio que depende de los depredadores
La desaparición de tiburones en zonas costeras del Pacífico Oriental modifica la estructura ecológica en toda la región. Los depredadores tope regulan herbívoros y carnívoros medianos, mantienen el orden en la cadena alimentaria y protegen la salud de los arrecifes.
Sin ellos, proliferan especies oportunistas, los arrecifes pierden estabilidad y disminuye la biodiversidad. Esta pérdida de regulación se amplifica en aguas costeras ya presionadas por pesca, contaminación y cambio climático.
Las islas oceánicas funcionan como motores de vida para el Pacífico Oriental. Su capacidad para sostener tiburones permite mantener conectividad genética, migraciones saludables y un equilibrio que se extiende más allá de sus fronteras. Si estos refugios se deterioran, todo el ecosistema regional se vería afectado.
La urgencia de fortalecer la protección marina
El estudio expone una brecha profunda entre zonas estrictamente protegidas y aquellas donde la pesca aún está permitida. En el Pacífico Oriental existen más de 70 áreas marinas protegidas, pero gran parte permite actividades extractivas que reducen su efectividad.
Fortalecer el control y expandir las reservas donde la pesca está prohibida se vuelve clave para evitar el colapso de especies que ya muestran signos de agotamiento. La vigilancia satelital y la cooperación entre países pueden acelerar una recuperación necesaria para cumplir la meta global de proteger el 30% del océano al 2030.
El Pacífico Tropical Oriental aún conserva espacios donde la vida marina prospera, pero su futuro depende de decisiones políticas firmes. Las islas oceánicas ofrecen un modelo de éxito ecológico; el desafío ahora es extender esa realidad a las costas que muestran un deterioro alarmante.
Los glaciares del mundo atraviesan un periodo de transformación acelerada, impulsado por temperaturas que suben año tras año. Nuevas investigaciones basadas en casi una década de datos satelitales muestran que estas masas de hielo no solo se derriten: también modifican su velocidad y comportamiento según la estación.
Este ritmo estacional, que alterna aceleraciones y desaceleraciones, funciona como una huella sensible del impacto climático. Allí donde las temperaturas superan el punto de congelación, el movimiento del hielo se intensifica y revela una vulnerabilidad creciente del sistema glaciar.
El reto ambiental es global. Las capas de hielo se reducen a un ritmo que preocupa a la comunidad científica y con ello aumentan los riesgos asociados al calentamiento planetario. Comprender su dinámica estacional resulta clave para anticipar los efectos del deshielo en la próxima década.
Cómo se mueven los glaciares y qué altera sus ciclos
El estudio realizado por los investigadores del Instituto de Tecnología de California (Caltech) de Estados Unidos, publicado en ‘Science’, muestra que los glaciares reaccionan con fuerza al deshielo estacional. Cuando el calor aumenta, el agua que se forma en la superficie del hielo se filtra hacia la base. Allí eleva la presión y reduce la fricción, lo que impulsa al glaciar a avanzar con mayor velocidad.
Este efecto no ocurre en todas las regiones por igual. Los glaciares ubicados en zonas templadas, donde el termómetro supera los 0 °C, muestran las variaciones más notorias. Su ritmo puede cambiar de forma abrupta a principios de año, cuando el deshielo es más intenso.
A escala global, se detecta además una relación entre las variaciones estacionales y las fluctuaciones de un año a otro. Esto sugiere que la forma del glaciar y las condiciones del terreno subglacial influyen en su sensibilidad climática. Aunque no implica un cambio a largo plazo por sí solo, sí revela una vulnerabilidad estructural que podría amplificarse bajo escenarios de calentamiento sostenido.
El impacto ecológico y climático de los glaciares en retirada
El derretimiento acelerado de glaciares tiene efectos profundos sobre los ecosistemas y el equilibrio climático. La pérdida de estas reservas de agua dulce reduce la disponibilidad hídrica para millones de personas que dependen de ellas en temporadas secas.
Además, la contribución al aumento del nivel del mar se intensifica. Cada año, el retroceso del hielo agrega más volumen a los océanos, elevando el riesgo de inundaciones costeras y erosión en zonas densamente habitadas. A esto se suman los riesgos geológicos: desbordes de lagos glaciares, desprendimientos de hielo y deslizamientos asociados al debilitamiento del terreno.
Los glaciares actúan también como reguladores térmicos. Al desaparecer, el planeta pierde superficies reflectantes que devuelven la radiación solar al espacio. Esto agrava el calentamiento global en un círculo vicioso que acelera aún más el deshielo.
Por qué es tan peligroso que los glaciares se derritan
Un planeta con menos hielo enfrenta amenazas múltiples. La pérdida de glaciares altera la biodiversidad, modifica ríos, afecta la producción agrícola y compromete la estabilidad de las comunidades que dependen de sus ciclos naturales.
Los ecosistemas de alta montaña, ya presionados por la sequía y el cambio térmico, pierden especies adaptadas al frío. Las ciudades cercanas a cuencas glaciares registran cambios en la disponibilidad de agua que afectan desde el consumo doméstico hasta la generación hidroeléctrica.
La desaparición sostenida del hielo implica además una pérdida de memoria climática. Los glaciares almacenan información sobre miles de años de historia ambiental, registro que se vuelve irrecuperable a medida que el hielo desaparece.
Un futuro condicionado por el clima
El pulso estacional de los glaciares revela una realidad inquietante: el sistema climático ya está cambiando más rápido de lo que muchos ecosistemas pueden soportar. Aunque la dinámica del hielo es compleja, su respuesta al aumento de temperatura es clara y urgente.
Proteger estas reservas naturales implica avanzar hacia políticas de reducción de emisiones y una transición energética profunda. El hielo, sensible y silencioso, se convirtió en uno de los indicadores más contundentes del futuro planetario.
El Gran Cañón del Colorado, ubicado en el noroeste de Arizona, forma parte del Parque Nacional Gran Cañón y es uno de los paisajes más emblemáticos de Estados Unidos. A primera vista, sus paredes rocosas parecen infinitas, desplegando una paleta de colores que cambia con la luz y la marea del río.
Pero más allá de su belleza, el cañón es un registro natural único: sus estratos rocosos permiten reconstruir la historia geológica del planeta, con formaciones que alcanzan los 1.700 millones de años, según el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos (NPS).
Origen y formación
Durante décadas se creyó que el río Colorado comenzó a excavar el cañón hace unos 6 millones de años. Sin embargo, estudios recientes sugieren que su origen podría remontarse a 70 millones de años, cuando pequeños cañones se unieron para formar la estructura actual.
El Gran Cañón mide 446 kilómetros de largo, alcanza profundidades superiores a 1.800 metros y se extiende hasta 29 kilómetros de ancho en su parte más amplia. Todo este paisaje fue esculpido por la erosión del río Colorado mientras la meseta se elevaba, en un proceso lento y constante.
Climas contrastantes
Los cambios de altitud generan una gran variedad de climas dentro del cañón:
En el Bright Angel Ranger Station, en el borde norte, el clima es frío y húmedo.
A solo 13 km, en Phantom Ranch, las condiciones son cálidas y secas.
Esto permite a los visitantes experimentar diferentes climas en un mismo recorrido, lo que añade atractivo a la experiencia.
Gran Cañón del Colorado: maravilla natural y laboratorio geológico de la Tierra.
Datos curiosos del Gran Cañón
No es el cañón más profundo del mundo: el récord lo tiene el Yarlung Tsangpo en el Tíbet, con más de 5.300 metros.
No hay fósiles de dinosaurios: las rocas son mucho más antiguas que ellos.
Sí se encuentran otros fósiles: restos marinos de hace 1.200 millones de años y mamíferos de hace 10.000 años.
Dentro del cañón existe la aldea de Supai, en la reserva Havasupai, considerada la comunidad más remota de la región continental de Estados Unidos. El correo llega gracias a las mulas.
Refugio de biodiversidad
El Gran Cañón alberga más de 1.750 especies de plantas y 900 especies de animales, convirtiéndose en un verdadero refugio de biodiversidad. Por su valor ecológico, cultural y geológico, la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1979.
Laboratorio natural: sus estratos exponen casi 2.000 millones de años de historia terrestre.
Investigación: sigue siendo un campo vital para geólogos que estudian erosión, dinámica del río Colorado y cambio climático.
Valor cultural y espiritual
Origen espiritual: para tribus nativas como los Hopi, el cañón es un lugar sagrado y de origen.
Patrimonio vivo: comunidades nativas continúan gestionando partes del cañón y compartiendo su cultura con los visitantes.
Valor económico y turístico
Atracción masiva: es uno de los parques nacionales más visitados del mundo, con millones de turistas cada año.
Generación de ingresos: el turismo aporta a la economía local y nacional mediante entradas, visitas guiadas y negocios regionales.
Maravilla natural: reconocido como una de las siete maravillas naturales del mundo.
Conservación histórica: declarado monumento nacional en 1908 por Theodore Roosevelt y parque nacional en 1919, lo que asegura su preservación para futuras generaciones.
El Gran Cañón del Colorado es mucho más que un paisaje imponente: es un símbolo nacional, un laboratorio geológico, un refugio de biodiversidad y un lugar sagrado para comunidades originarias. Su valor científico, cultural y económico lo convierte en una de las maravillas naturales más importantes del planeta, capaz de inspirar a quienes lo visitan y de proyectar su legado hacia las generaciones futuras.
El uso del aire acondicionado aumenta de forma notable durante la temporada de calor y, con él, también crece el consumo eléctrico en los hogares. En un contexto de temperaturas extremas y demanda energética al alza, elegir la configuración adecuada puede marcar la diferencia en la economía familiar y en la huella ambiental.
Aunque muchos usuarios optan por los modos estándar o automáticos, los equipos modernos ofrecen alternativas que permiten reducir el gasto sin resignar bienestar. Entre ellas, el modo ECO se convirtió en una de las herramientas más eficientes para moderar el uso del aparato.
Esta función ajusta el funcionamiento del equipo para optimizar la energía disponible y evitar el derroche. Con ello, se disminuye la presión sobre el sistema eléctrico y se contribuye a un consumo más responsable.
En un contexto de crisis climática, adoptar tecnologías de uso racional de energía es clave para reducir emisiones y promover hogares más eficientes.
Modo ECO, menor consumo y menos emisiones.
Por qué el modo ECO es la opción más eficiente
El modo ECO regula la potencia del compresor y mantiene una temperatura estable sin exigir picos de energía. Al evitar esfuerzos bruscos, el equipo trabaja de manera continua, pero menos demandante, lo que se traduce en un uso más equilibrado.
Este funcionamiento puede reducir el consumo hasta un 30% respecto a los modos tradicionales. La eficiencia radica en sostener un clima agradable sin forzar el dispositivo ni requerir enfriamientos repentinos.
Además, la estabilidad térmica disminuye la necesidad de ajustes constantes, lo que beneficia tanto al confort como al consumo. Para los hogares, esto se traduce en facturas más bajas y en un uso diario más sustentable.
El modo ECO también ayuda a disminuir la demanda energética general, un aspecto central para reducir emisiones asociadas a la generación de electricidad.
Ventajas adicionales para el hogar y el ambiente
Operar a menor potencia prolonga la vida útil del aire acondicionado, ya que reduce el desgaste del compresor y minimiza el riesgo de fallas. Esto implica menos reparaciones y una menor generación de residuos electrónicos.
La ausencia de cambios bruscos en la temperatura crea espacios térmicamente más agradables, ideales para períodos prolongados de uso. Aunque el enfriamiento inicial puede demorar, una vez estabilizado, el ambiente se mantiene fresco sin consumos excesivos.
Desde el punto de vista ecológico, el modo ECO ayuda a disminuir la carga de carbono asociada al uso de climatización, uno de los sectores con mayores incrementos energéticos durante el verano.
Modo ECO, menor consumo y menos emisiones. Foto: Pixabay.
Limitaciones y cuándo puede no ser suficiente
El principal límite del modo ECO aparece en jornadas extremadamente calurosas o en espacios que acumularon calor por varias horas. En esos casos, puede tardar más en alcanzar el confort deseado y requerir temporalmente otro modo más potente.
La eficiencia real depende también del aislamiento de la vivienda. Si existen filtraciones de aire o paredes expuestas al sol, el aparato deberá trabajar más, incluso en modo ECO. La instalación correcta del equipo y el mantenimiento regular influyen directamente en su rendimiento.
Aun así, su uso continuo presenta una reducción sostenida del gasto, especialmente cuando se combina con buenas prácticas de climatización.
Otros modos disponibles en los aires acondicionados
Además del modo ECO, los equipos modernos incluyen configuraciones pensadas para distintos momentos del día. El modo Auto regula la potencia según la temperatura ambiente, mientras que Cool prioriza un enfriamiento rápido y constante.
El modo Fan solo mueve el aire sin enfriar, siendo útil cuando se requiere ventilación sin grandes consumos. En tanto, el modo Sleep ajusta gradualmente la temperatura durante la noche para equilibrar confort y eficiencia.
Seleccionar el modo adecuado para cada situación puede reducir el impacto energético del hogar.
Modo ECO, menor consumo y menos emisiones. Foto: Pixabay.
Consejos adicionales para ahorrar energía al usar el aire acondicionado
Un uso eficiente no depende solo del modo ECO. Existen prácticas complementarias que mejoran el rendimiento y reducen el consumo:
Mantener una temperatura entre 24 °C y 26 °C para evitar esfuerzos innecesarios del equipo.
Cerrar puertas y ventanas para impedir fugas de aire frío.
Usar cortinas o persianas para bloquear el calor exterior.
Limpiar filtros cada 30 días para asegurar un flujo de aire óptimo.
Combinar el aire acondicionado con ventiladores, que ayudan a distribuir el frío y permiten reducir potencia.
Programar el apagado automático en horarios de descanso o ausencia.
Revisar la instalación para asegurar que no haya pérdidas de gas refrigerante.
Este sería el primero con posibilidad de acceder al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en la provincia.
En contraste, y como forma de mitigar el esperado impacto ambiental de San Jorge, la Cámara Baja provincial también creó un Fondo de Compensación para restaurar daños ecológicos.
La paradoja expone el dilema provincial: impulsar extracción a cielo abierto con beneficios fiscales y, simultáneamente, preparar herramientas de reparación ante posibles impactos.
Además, esta contradicción se profundiza con la cercanía del proyecto al Río Mendoza, principal fuente de agua potable y riego de la provincia.
En la población, la minería en Mendoza genera preocupación por el uso de recursos hídricos en una zona árida, pese a que el gobierno insiste en que los controles ambientales son de «máxima exigencia».
Por ello, cientos de mendocinos reclamaron ante los legisladores mientras se votaba el proyecto.
La Cámara de Diputados de Mendoza aprobó el proyecto de minería San Jorge a 37 km de Uspallata. Fuente Cámara de Diputados de Mendoza.
Los contradictorios proyectos aprobados en la Cámara de Diputados
Tras la aprobación, el gobernador Alfredo Cornejo festejó la decisión: «La media sanción de PSJ Cobre Mendocino nos acerca a producir el cobre que exige la transición energética, a ampliar nuestra matriz productiva y a generar más empleo y crecimiento para Mendoza».
En contraste, el Interbloque PJ, el Partido Verde y diputados de LUM rechazaron la iniciativa, advirtiendo sobre riesgos ambientales y falta de información completa.
Según el comunicado oficial de la Cámara, San Jorge «representa la primera iniciativa de cobre a mediana escala en la provincia y uno de los proyectos más relevantes del país desde Bajo de la Alumbrera».
Sin embargo, minutos antes de su aprobación, los legisladores también le dieron luz verde a un nuevo Fondo de Compensación Ambiental.
Con 39 votos afirmativos y 6 negativos, este buscará compensar los daños ambientales de las actividades extractivas.
La ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, impulsó el proyecto enmarcado en el artículo 34 de la Ley General del Ambiente 25.675.
El proyecto de San Jorge ahora pasará al Senado provincial, donde se definirá su aprobación definitiva: de obtener luz verde, se pondrá en marcha.
Hoy, la gran mayoría de los diputados de la Legislatura provincial tuvieron un comportamiento sensato y alineado con lo que demanda el mundo y con lo que gran parte de la sociedad mendocina reclama. Lo llamativo es la falta de acompañamiento de la principal fuerza de la… pic.twitter.com/XWInlCkane
El fondo permitirá financiar acciones cuando los responsables sean insolventes o no estén determinados.
También atenderá emergencias ambientales y ejecutará obras de recomposición ecológica en zonas afectadas.
Los recursos provendrán de múltiples fuentes:
Multas, tasas y tributos vinculados a normativa ambiental provincial
Indemnizaciones judiciales por daños ambientales
Aportes exigidos en declaraciones de impacto ambiental
Subsidios, donaciones y créditos internacionales
Rentas generadas por inversiones del propio Fondo
Así, la minería en Mendoza ahora contará con esta herramienta para actuar frente a daños colectivos y restaurar ecosistemas afectados.
Cómo será el proyecto minero de San Jorge en Mendoza
El proyecto se ubica a 37 km de Uspallata y 97 km de la ciudad de Mendoza, sobre una superficie de 9.984 hectáreas.
Requiere una inversión de US$559 millones y contempla la producción de 40.000 toneladas anuales de cobre fino durante 16 años, extensibles a 27.
La minería a cielo abierto extraerá desde 100 metros de profundidad. El proceso de flotación, sin uso de ácido sulfúrico, producirá concentrado con 25% de cobre.
Se estima que la construcción demandará entre 18 y 24 meses, con operaciones estimadas para 2028.
El empleo proyectado alcanzaría los 3900 puestos durante la construcción y 2400 en operación, de los cuales 800 serán directos y 1600 indirectos.
San Jorge representa el primer proyecto minero de Mendoza que puede ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La Cámara de Diputados destacó que la evaluación contó con «16 organismos que emitieron sus dictámenes sectoriales» y la participación de la Fundación de la Universidad Nacional de Cuyo.
La Cámara de Diputados de Mendoza aprobó el proyecto de minería San Jorge a 37 km de Uspallata.
El proyecto también incluyó una Declaración de Impacto Ambiental, con controles estructurados sobre cinco ejes:
agua;
biodiversidad;
patrimonio cultural y Qhapaq Ñan;
aire y emisiones, y;
participación ciudadana.
El debate polarizado en torno a la minería en Mendoza
En la Cámara Baja provincial, el diputado Guillermo Mosso (PRO Libertad) defendió la iniciativa: «estamos hablando de un proyecto ajustado a las mandas de esta Ley, pero además a toda la legislación ambiental y procedimental que tiene la provincia».
Mosso agregó que «de los dictámenes técnicos surge este proyecto, no genera afectación del recurso hídrico«, según consignó la Cámara de Diputados.
En contraste, el diputado José Luis Ramón (CyC) anticipó su voto negativo: «el agua no alcanza para este proceso». Cuestionó que las DIAs «son un manual de omisiones, irregularidades, de información incompleta».
La diputada Valentina Morán (PJ) planteó que «este debate que se ha generado alrededor de San Jorge no es un debate por minería sí o minería no», sino «sobre cómo, cuándo, bajo qué reglas, con qué controles, y al servicio de quién«.
Al día siguiente de la aprobación, la ministra Latorre respondió las críticas en Radio Post. La funcionaria explicó que, sobre los diques de cola, se exigen medidas de máxima protección.
Según Latorre, los depósitos incluyen «un sistema de drenaje permanente debajo del depósito», «una geomembrana de impermeabilización artificial» y «sensores con monitoreo constante en tiempo real«.
Sin embargo, sobre la posible conectividad entre acuíferos y el Río Mendoza, la funcionaria admitió que no existen estudios concluyentes.
Pese a esta falta de información, Latorre afirmó que «los recaudos de prevención exigidos hoy son los de máxima, como si la conectividad ya estuviera acreditada».
La aprobación de San Jorge y el Fondo de Compensación Ambiental marcan un punto de inflexión para la minería en Mendoza.
El desarrollo quedó habilitado con controles reforzados, pero la contradicción entre impulsar la actividad y prepararse para sus posibles impactos mantiene el debate abierto.