La limpieza de los océanos alcanzó un hito histórico en 2025 de la mano de la ONG neerlandesa The Ocean Cleanup.
En el resumen de su año, la entidad que opera a nivel global informó que retiró más de 25 millones de kilos de residuos plásticos solo en 2025.
Así, este nuevo dato eleva su captura acumulada a más de 45 millones de kilos desde el inicio de operaciones.
La cifra representa un cambio de escala significativo en un ámbito donde los resultados suelen ser modestos y dispersos. Sin embargo, también dimensiona el verdadero tamaño del problema.
Es que el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que cada año entran a los océanos 11 millones de toneladas de plástico.

Una estrategia enfocada en interceptar el plástico antes de que llegue al mar
El año pasado, la organización neerlandesa concentró sus esfuerzos en una premisa técnica clara que cambió y mejoró su enfoque en cuanto a la limpieza de océanos.
Asumieron que, si el plástico llega al mar principalmente desde tierra, la palanca más eficaz está aguas arriba, en los ríos.
Según una investigación divulgada por The Ocean Cleanup y publicada en Science Advances, 1000 ríos concentran casi el 80% de las emisiones globales de residuos plástico transportados hacia el océano.
Esta proporción equivale a alrededor del 1% de los cursos fluviales del planeta.
Estos datos son clave para el despliegue que realiza la ONG de interceptores fluviales, dispositivos diseñados para capturar residuos antes de que alcancen la desembocadura.
La limpieza de océanos se complementa así con acciones preventivas en entornos acuáticos continentales.
En esta línea, The Ocean Cleanup destacó en su balance anual que este récord fue resultado de «años de investigación, toma de decisiones basada en datos y compromiso con la implementación de soluciones responsables adaptadas a contextos locales».

El desafío permanece: la limpieza de los océanos no alcanza para frenar el flujo
Los 45 millones de kilogramos de plástico retirados de los océanos durante las limpiezas equivalen a 45.000 toneladas, una cantidad impresionante en términos operativos.
Sin embargo, el dato palidece frente a los millones de toneladas que siguen entrando al océano cada año, según estimaciones de Naciones Unidas.
Por ello, aunque la limpieza de océanos que realiza la entidad representa una pieza útil del rompecabezas, no sustituye las políticas de prevención necesarias.
La reducción del flujo de residuos plásticos a nivel global exige el rediseño de envases, mejoras en los programas de recogida y tratamiento de residuos, y un mejor control del vertido.
Debido a estos desafíos, el PNUMA sitúa el debate en términos de gobernanza global.
Hoy, solo una fracción del plástico se recicla, mientras la mayor parte se acumula en vertederos o se filtra al medio natural, con efectos persistentes y fragmentación en microplásticos.

Programa de 30 Ciudades: el próximo paso hacia 2040
La ambición oficial de The Ocean Cleanup es eliminar el 90% del plástico flotante del océano para 2040.
Para ello, la organización anunció en la Conferencia de Océanos de las Naciones Unidas, realizada en Niza, el lanzamiento del Programa de 30 Ciudades.
Esta iniciativa apunta a abordar hasta un tercio de toda la contaminación plástica que ingresa al océano desde algunas de las áreas urbanas más contaminantes del mundo.
La limpieza de los océanos requiere continuidad, financiación, permisos locales y una cadena posterior de gestión del residuo.
Por ello, The Ocean Cleanup trabaja estrechamente con autoridades locales, socios y comunidades en los países donde opera para crear un impacto duradero.
La discusión de la próxima década se desarrollará en dos carriles paralelos. El primero es tecnológico y operativo, con despliegues cada vez más eficientes en la limpieza de océanos.
El segundo es normativo y económico, orientado a evitar que el plástico llegue al agua desde su origen.



