El municipio de Quilmes avanzó en su política ambiental. En los últimos días, aprobó la factibilidad del Programa de Recolección de Residuos.
La iniciativa forma parte del Plan de Acción Climática 2026. Además, se alinea con la normativa provincial vigente.
Este paso consolida un modelo de gestión pública sostenido en el tiempo. Asimismo, incorpora a recicladores urbanos como actores clave.
De la crisis del sistema a la reconstrucción estatal
La gestión de residuos en la ciudad atravesó momentos críticos. Durante años, el servicio presentó fallas estructurales, impactando negativamente en la calidad de vida de la población.
Sin embargo, el municipio impulsó una recuperación progresiva. A partir de 2019, se priorizó la inversión pública y se amplió la flota de camiones y se mejoró la infraestructura.
Actualmente, la recolección alcanza a más de 700 mil habitantes. En consecuencia, se logró mayor eficiencia en el servicio.

Expansión del reciclado y nuevos dispositivos urbanos
El sistema incorporó herramientas para fomentar el reciclaje. Entre ellas, se destaca la ampliación de Ecopuntos.
Estos espacios pasaron de 7 a 15 en distintos barrios. Además, se implementaron 11 zonas con recolección diferenciada, como también se avanzó en la contenerización urbana.
La cantidad de residuos recolectados aumentó significativamente. Pasó de 513 a 640 toneladas diarias. Por lo tanto, el municipio optimizó la gestión integral.
El Ecoparque y la inclusión de recicladores urbanos
La creación del Ecoparque marcó un punto de inflexión. Este espacio permitió mejorar el tratamiento de residuos.
Asimismo, fortaleció el circuito de reciclado local. En paralelo, se integró a trabajadores recicladores que cumplen un rol esencial en la economía circular.
El municipio promovió su formalización laboral. Esto incluyó equipamiento, derechos y reconocimiento. De este modo, se avanzó en inclusión social y ambiental.

Los beneficios del reciclado urbano en la gestión ambiental
El reciclado urbano reduce el volumen de residuos enterrados. Esto disminuye la presión sobre rellenos sanitarios y permite recuperar materiales reutilizables.
Estos se reincorporan como materia prima en la industria. Por otro lado, se reducen los costos de disposición final, ayudando a generar ahorros significativos para el Estado.
Asimismo, se disminuyen emisiones contaminantes. El reciclaje evita la quema y la acumulación de basura, mientras promueve la participación ciudadana.
Escuelas, clubes y comercios se integran al sistema. En consecuencia, se fortalece la conciencia ambiental colectiva.
Hacia un modelo de gestión sostenible e inclusivo
El avance de estas políticas consolida un cambio estructural. El municipio apuesta a una gestión moderna de residuos.
Además, promueve una visión ambiental de largo plazo. El reciclado se posiciona como eje central del sistema y se articula con inclusión social y desarrollo local.
En este marco, el Estado cumple un rol estratégico. Coordina recursos, actores y políticas públicas. Así, Quilmes avanza hacia un modelo más sostenible con un enfoque que prioriza el ambiente y la calidad de vida.



