Argentina: crece el turismo rural comunitario en las salinas de la Puna andina

Las pastoras de llamas, los mineros de la sal y los artesanos de la lana se convierten en guías calificados para recorrer los bosques de queñoa y los campos de tolas, revivir la historia de sus capillas centenarias o conocer la extracción artesanal de la sal.

 
El territorio está ubicado en la puna salto-jujeña, en los alrededores de las rutas provinciales 11, 79 y 75, que atraviesan las comunidades de norte a sur, ubicadas en cercanía de las lagunas de Pozuelos y Guayatayoc y Salinas Grandes.
 
A esta zona puede llegarse en colectivos o vehículo particulares, por la Ruta Nacional 52 o Paso de Jama, desde el sur, y a una distancia de 170 kilómetros de San Salvador de Jujuy.
 
También se accede desde el Norte, por la Ruta Nacional 9 y la Ruta Provincial 11 desde Abra Pampa, a 224 kilómetros de San Salvador de Jujuy o a 74 de La Quiaca, en la frontera con Bolivia.
 
Esta propuesta invita a recorrer la Puna, admirando las Salinas Grandes y la laguna altoandina Guayatayoc, y a conocer, sin apuro, la cultura andina de la mano de sus actores ancestrales.
 
La vida cotidiana junto a las pastoras de llamas, los mineros de la sal y los artesanos de la lana, sorprende y se comparte en esta red de comunidades.
 
Se puede conocer la producción familiar de cultivos andinos, recorrer andenes ancestrales aún en actividad, admirar los bosques naturales de queñoa, los campos de tolas, o aprender sobre el uso medicinal de plantas y hierbas nativas.
 
Escuchar la historia de alguna de las capillas centenarias, visitar un criadero de truchas, conocer la extracción artesanal de la sal, escuchar la música regional con instrumentos de viento como las quenas y los sikus en compañía de coplas cantadas por voces originarias de la Puna queda allí al alcance de la mano.
 
Las manos artesanas enseñan, muestran también y ofrecen artesanías tradicionales, como tapices, caminos de mesa, mantas y telas de barracán tejidas en telar, boinas, guantes, medias, gorros, chalecos, pulóveres tejidos con lana de oveja y llama con dos agujas, pompones y accesorios multicolores en lana, muñecos en lana, bufandas, chalinas y muchas otras piezas de uso y decoración elaboradas por manos ancestrales.
 
Además, en la zona, se pueden realizar actividades de avistaje de flora y fauna, caminatas, agricultura, pesca, música, artesanías, actividades rurales.
 
Alojados en casas de familia, a 3.600 metros sobre el nivel del mar, la gastronomía popular ofrece platos típicos como el piri, caldo majado, kalapurca, queso de mote, cazuela de llama, mote con queso, empanadas de quinua o lomo de llama relleno.
 
Para más información se puede acceder al sitio (www.espejodesal.com.ar), (www.desarrolloturistico.gob.ar) o al correo eletrónico ([email protected]).

Télam

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